Escaleras

18/09/2018 - (cuaderno de apuntes)

Luis Pescetti

Hay días que parecen un chiste de los malos
y uno tiene que quedarse sentado como un espectador de los buenos.
Para esos días, nosotros fabricamos unas escaleras
que salen de la parte de arriba de la cabeza
hasta la parte de afuera del techo
y se pierden en medio de las nubes
que son húmedas, frías y esponjosas.
Aunque no se puedan atrapar, uno sacude las manos
y mueven sus lomos de aire transpirado.
En ese momento la tentación de bailar
como si fuera un escenario con humo de iluminación,
flotando sobre las tablas y luces de contra,
luces en los laterales, dándole colores a la niebla…
la tentación es muy grande.
A propósito pusimos en la parte de arriba de las escaleras un cartel
que advierte el peligro de bajarse sin apoyar bien el pie,
tanto como el placer enorme de hacerlo.

Todo depende del presupuesto,
si el cliente tiene más como se diría, más…
posibilidades,
un ojo de más, cuatro brazos y
cosas que asusten no, así no.
Pero si el cliente solo es más rico, mucho más rico
tenemos el mismo modelo.
Para el caso que el cliente provenga de una situación desfavorecida
como es perder un gran amor,
despedirse de alguien que fue parte de su vida,
como por ejemplo: toda la humanidad,
o el Sol, o el monte Everest, o una hermana,
un padre,
y es más pobre, devastadoramente pobre,
ahí no podemos darnos el lujo de dar lo mismo por lo mismo.
Es por razones evidentemente distintas que le damos
la misma escalera.
Luego, sí, tenemos un modelo que sale del corazón;
pero ésa también es para los mismos días.
.
© Luis Pescetti

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Querido amigo

16/09/2018 - (cuentos etc.)

Luis Pescetti

Cartas al rey de la cabina (Luis Pescetti, Santillana).

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Dios es como mi mamá

13/09/2018 - (cuaderno de apuntes, inédito)

Luis Pescetti

Dios es como mi mamá, que destejía un pulóver de mi hermano
para tejerme uno a mí,
o uno que habíamos usado mucho, para que pareciera nuevo.
De otra manera no se le hubiera ocurrido este reciclaje
de nada se pierde, nada se gana, todo se transforma.
Una ley que solo se puede aplicar de lejos, porque
donde te acercás y querés un poco, después un poco más,
se va aquerenciando el alma…
¡A ver si nada se pierde cuando te mueven la frazada!
Claro que se pierde o se gana…
“transforma” ha de ser “empate”, pero no se me ha dado.
“Tan mal no me fue”, sí.
“Podría haber sido peor”, sí.
“Da gracias que estás bien”, sí.
“No se puede pedir todo”, unos diez por semana.

Podemos ir a misa, cómo no,
dar las gracias. Damos la gracias,
pase lo que pase, damos las gracias,
aunque no parezca nuevo, damos las gracias,
aunque no nos haga ninguna gracia, damos las gracias.

Pero uno espera que, siendo el Creador,
podría seguir creando sin llevarse ni quitarnos.
Mi mamá no podía tanto gasto, porque la situación estaba como estaba;
le reclamábamos. “No parece nuevo, vieja,
se le nota que ya pasó frente al palco”.

Él podría hacer un universo para cada uno
o para cada momento de cada uno.
No digo manualmente, pero dejarlo seteado.
Un agujero en el tiempo para que el Día de Muertos
vuelva todo el que quiera.
Y otro agujero en el espacio para visitar
lo que hubiera sido, de haber hecho.

La vida es sedienta de algo que
con cada copa se enciende.
No nos dé a probar, Usted,
que todo lo puede.
.
© Luis Pescetti

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