¡Se vivió!

– ¡Un monstruo, Pati!

– ”¿¡Dónde?! ¿¡Dónde?!

– Aquí­ en el suelo, mirá.

– ¡¡Aaagghhhh!! No, mejor no lo miro porque si no sueño.

– Creo que está muerto.

– ¿A ver? ¿En serio? No, mejor no miro. ¿Está muerto?

– Sí­, creo que sí­, casi ni se mueve.

– ¡Si se mueve está vivo Nati!

– No, porque si apenas se le mueve una pata quiere decir que está muerto casi todo menos esa pata.

– Entonces está vivo.

– ¡No! ¡Te digo que está muerto! ¡Lo único que está vivo es la pata!

– Nati, no puede estar viva la pata de un monstruo muerto.

– Sí­, porque si estuviera vivo el monstruo…

– Además es un insecto…

– Bueno: el insecto, si estuviera vivo se moverí­a el monstruo y no nada más la pata, si se mueve la pata quiere decir que lo que está viva es la pata.

– La pata no está viva, quiero decir: sí­ está viva pero porque el monstruo…

– Dijiste que era un insecto Pati…

– … porque el insecto está vivo.

– ¿Y por qué no se mueve si está vivo?

– Sí­ se mueve: mueve la pata.

– No, la que se mueve es la pata, pero él está muerto…

– ¿Y por qué se moverí­a la pata si el monstruo está muerto?

– Y, porque a lo mejor la pata se mueve porque dice: Ey, yo todaví­a sirvo, no estoy muerta, pónganme en otro monstruo…

– En otro insecto…

– Sí­: … en otro insecto, porque este monstruo se me murió…

– ¡No es así­ Nati! El monstruo o está vivo o está muerto, éste yo creo que está más muerto que no sé qué…

– Pero yo recién vi como que se le moví­a la pata, entonces está un poquito vivo.

– ¡Está vivo del todo Natacha!

– La pata está viva del todo y él está muerto del todo o un poquito vivo: un poquito vivo en la pata.

– ¡Nada que ver Natacha! Si apenas mueve la pata quiere decir que se está muriendo, en todo caso.

– … (piensa)

– … (ve pensar)

– O que se está viviendo.

– ¿¡Qué?!

– Sí­, que se empezó a vivir.

– No se dice así­, una cosa se puede morir, pero no se puede vivir.

– Sí­ puede: estaba todo muerto y de repente se le vive primero la pata y entonces empieza a moverla un poquito…

– No Nati, lo que pasa es que estaba vivo, vivo del todo y a lo mejor estaba medio viejito o alguien medio lo pisó o sin querer olió un poco de veneno y se empezó a morir.

– Yo digo que estaba muerto y pasó algo y se empezó a vivir…

– ¿¡Y qué pudo haber pasado Natacha?!

– ¡¡¡Qué sé yo nena, para eso son monstruos!!! ¡Si fueran personas estarí­an en su casa y no en el piso de la mí­a todos muertos y con una pata viva! ¡Son cosas que les pasan a los monstruos nena!

– Es un insecto, no un monstruo.

– Es lo mismo Pati. ¿No los viste de cerca? La diferencia entre un monstruo y un insecto es que los monstruos son más grandes nada más, si convirtieras un monstruo chiquito dirí­as: Uy, un insecto.

– No, porque los monstruos no existen y los insectos sí­, já…

– Los insectos más grandes son los monstruos de los insectos más chiquitos, já…

– Los insectos no creen en monstruos porque no piensan, já…

– Para tenerle miedo a un monstruo no hace falta pensar…

– Sí­ hace falta, porque si no podés pensar ¿De qué te vas a asustar, Natacha?

– De lo que ves Pati, lo ves y te asusta y listo.

– No, porque si te asusta es que pensás que te va a lastimar y si no podés pensar no te asustás
entonces…

– No, porque te asusta porque, a lo mejor, nunca viste algo así­ y como nunca viste te asusta.

– ¡Y bueno! ¡Si nunca viste algo así­ es porque te acordás y para acordarse hay que pensar nena!

– … (piensa)

– … (ve pensar)

– ¿O sea que las cosas que no piensan no se pueden asustar?

– No.

– ¿Y por qué se escapan las moscas entonces, Pati?

– …

– ¡Entonces las moscas piensan!

– Pero piensan en: mosca.

– ¿Y cómo será pensar en mosca?

– Y, todo así­: bbbbyyyyyyyy… todo el tiempo

– Te debe quedar un agujero en la cabeza de oí­r todo el dí­a ese ruido ¿no?

– ¡UY NATACHA! ¿¡Y EL MONSTRUO!

– ¡Se voló!

– ¡Entonces estaba vivo!

– No Pati, tení­a razón yo: estaba muerto y se empezó a vivir y se vivió del todo.

– Mi mamá fue a llevar una cosa, llamá a la tuya.

– (silencio discando) ¿Hola mami? Escuchame una pregunta: Si un monstruo parece que está muerto y apenas mueve la pata, ¿nocierto que es que está vivo y no que está muerto pero la pata está viva?

– … (silencio del otro lado de la lí­nea pensando: socorro)

© Luis Pescetti

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