Parichempre

Caperucita dibujada por el niño Hui (Coruña)(Debe ser leído en voz alta)

(Del libro El pulpo está crudo)
– Mena tarde, ¿como tá la gente?
– ¡Men, men! Pache pofavól…
– ¡Grachia! hoy hache un fío que che chiente ata en lo huechoch ¿eh?
– Chí, ni lo nombre. Cho toy acá ¡melto de fío!
– ¡Hay un vento fete, fete, fete!
– Chí, chi no hubieche vento, el fío no che chiente cachi, pero achí… ¡Uyi uyi yui!
– Cho me cueldo cuando ela chico quiún día hichun fío tan fete que toda la cache era de chelo.
– Y chí, cómo no.
– ¡Pero de chelo, chelo! ¿eh? La gente caminaba y che rechbalaba, lo cochech no malchaban poque la ruedach che rechbalaban.
– ¡Oh, qué féio!
– Chí… era tan fete el fío que todo noch quedamo chin chalir de la cacha. Y achomábamoch la caritach por la ventanach, achí… y taban toooodoch loch vechino tamién mirando.
– ¡Aaaah, pobrechitoch!
– Toooodoch achí, con la carita tiiiste tiiste tiste del fío. Y moviamo la manito achí, Hola chenol, hola vechina… y había chilenchio en tooodo el pueblo.
– Cherto, cuando hache fío hay un chileeenchio…
– Niún cholo uidito. Nadie pachaba por la cache…
– ¡Brrrr! Coneche fío ¿quén va pachar?
– Tonche, cuando taba viendo atí, achomando mi carita…
– ¿Cuánto año tenía uchté?
– Unoch… chéi o chiete, machomeno…taba mirando por la mentana y veo pachar un perito que apena che movía por el vento feeete, fete. El vento lompujaba.
– ¡Uyi uyi yui, qué féio!
– ¡Chi che quedaba achí che iba moril cheguidita!
– ¿¡Tonche!?
– Tonche abrí la peta y chalí corriendo ‘nmedio del fío y del vento fete y de la chuvia.
– ¡¡¿Chovía tamén?!!
– ¡Chí!
– Y mi mamá y mi papá menchalió coriendo buscar y cho coría má fete para chalvar perito y mi papá melcanchó y menchebaba dentro y cho choraba choraba, polque nongarrabal perito, pero papá menretaba por chalir y cho pataleaba pero papá mengarraba fete.
– ¿¿¿¿¡¡¡¡Tonche!!!!????
– Tonche veo que chale milmano corendo fete y me grita, ¡Cho lo chalvo, Dego, cho lo chalvo! Y longarró y lonchevó dentro.
– ¡Y lo chalvó!
– ¡Chatamente!
– ¡Uyi, meno mal! Qué chuerte.
– Y papá y mamá menretaron y lonretaron a milmano, pero nochotro tábamo brigandolperito y che chalvó y che quedó con nochotro parichempre.
– Qué meno, qué chuerte.
– Chí… qué vacherle.
– Achí chon lo chico, ¿no quere un cafechito calente?
– Meno, mevacher mien a la pancha… grachia… mmm… qué rico tá.
– Mnn, je, je, ta mejol achí ¿no?
– Chí, ota cocha.
– Va vel que che le pacha el fío cheguidita cheguidita…
– ¡Ah! Cha me chiento mejol, veldá.
(este texto aparece en el libro El pulpo está crudo)

© Luis Pescetti