Higiene en la comunicación (en 40tena)

EN LA COTIDIANA
Todos pasamos por momentos de susto, angustia, fastidio. No nos comportemos como el único al que le ocurre, tampoco como si no nos pasara nada.

Mejor si no transmitimos miedo, para decir que “tenemos miedo”. No reenvíes un video que te asustó, pensá si no es mejor pedir: “Estoy angustiado, necesito compañía, ¿puedo llamarte?”.

La saturación de mensajes me resulta dañina, de otra manera que la ausencia de información; se convierte en ruido. Un mensaje es más valioso si tiene el significado de un contacto real (y no un mero reenvío). Prefiero enviar los que escribo personalmente, y leer los que así me llegan. Y sobre esos, prefiero los que cuentan una experiencia propia, y no un susurro ajeno.

Intento no ser audiencia ingenua, ni desconfiada a priori (otra manera de ser ingenuo). Elijo fuentes confiables y que operativamente me ayudan a tomar conciencia, cuidarme y transitar este momento.

No minimizar, no alarmar, no abrumar; pedir las cosas por su nombre y ser solidario en los cuidados. Cuidar a los míos y vigilar a la perra que, en este momento, está mirando algo que no debe morder.

 

COMO COMUNICADORES
Con mi experiencia en radio, televisión y los años de escribir, en distintos países, aprendí que es un error tomar el micrófono como amplificador personal. Somos traductores, medios; llegamos a más personas para interpretarlos, no para capturarlos. Contamos e inventamos historias para que el otro se reconozca, siga más pleno y dueño de sí mismo, no para reducirlo, o hacer una fila atrás nuestro.

En estos días la información se dirige a gente que no puede salir, o poco. El impacto no es el mismo que en épocas normales.

Por lo general se está en un lugar de poder, y la audiencia en uno de menos poder; ahora aumentó la asimetría.

Valorar antes de hacer predicciones sobre cuánto va a durar o cómo se desarrollará, antes de hablar desde un lugar pesimista o de descreimiento sobre lo que se hace o cómo se tomaron decisiones. También pensá el marco y la razón para difundir imágenes de impacto (personas que sufren, desfallecen, médicos en la trinchera, etc.).

Ayudá a divulgar a los que saben y comunican bien. Hay una saturación de afirmaciones sin base, imágenes que no necesariamente se trasladan al ámbito local, ni hacen tomar conciencia, ni pueden tomarse con empatía, y estudios supuestamente técnicos, que se difunden antes de cotejar con pares idóneos.

Sin encerrarnos, ni ser egoístas, sin limitar la capacidad de investigación del periodismo, ni afectar la libertad de expresión; que cada uno revise las reglas desde la cuales comunica en este momento.

© Luis Pescetti

© Luis Pescetti

Comentarios

2 comentarios en “Higiene en la comunicación (en 40tena)

  • Claudia Margarita Aldana Rodrìguez dice:

    Me parece muy concreto y claro. Cada uno debe de pensar y razonar sobre lo que es bueno y correcto para transitar en esta situación de confinamiento. Tendremos que aprender a ser analíticos. Gracias Luis Pescetti.

  • Amy López dice:

    Coincido con su manera de pensar. Las autoridades educativas, piensan en resultados del programa. Sin pensar que muchos de los estudiantes pasan por distintos conflictos.
    Si no están en las sesiones de zoom, no pueden ser evaluados. Y muchos de esos estudiantes tienen carencias de diferente índole. Algunos tienen que tener crédito en sus celulares y la economía los detiene para estar en el dispositivo electrónico y en ocasiones solo cuentan con uno en casa para dos o tres estudiantes.
    A parte de las clases, también se deben conectar para hacer ceremonias cívicas.
    Concuerdo en que la educación emocional es primordial en estos momentos y en que debemos tratar temas acordes con nuestra cotidianidad, temas positivos, que los distraigan y nos distraigan de este confinamiento en el que estamos inmersos.
    Las autoridades educativas solo piensan en cuántos se conectan o con cuántos tenemos el contacto. Nos preguntan una vez a la semana cuántos contagios de COVID 19 tenemos, pero los padres en ocasiones prefieren callarlo y debe respetarse esa decisión. Ante esto debemos ganar su confianza, para poder ayudarlos por lo menos para que se desahoguen y sientan el acompañamiento.
    Los docentes están abrumados con cursos en distintas plataformas, (que los alumnos no concretan por las distintas carencias por las que atraviesan), trabajos que revisar, demasiado papeleo, órdenes y contraórdenes, informes repetitivos, etc.
    Gracias por la libre expresión y el espacio para hacerlo.

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