Crónicas del pueblo 3

Llegué al pueblo, busqué la bicicleta, le inflé las gomas, y salí a “hacer los mandados”. En este caso fue tomar rumbo hacia el cementerio, llegar a la entrada del camino, todavía quedaba un largo trecho porque está en las afueras, y detenerme en los puestos de flores. A uno de ellos mi vieja le compraba las flores. Compré claveles rojos y blancos. Pagué y fui al siguiente, a pocos metros. “Un poco y un poco”, expliqué y compré otros dos ramos, pero de claveles pequeños: amarillos rojos y rosados. Los coloqué en la canasta y seguí pedaleando. Ahí ya llevaba una bolsita con la tijera, un trapo y una botella de plástico, vacía. Los elementos que llevo siempre. Llegué al cementerio, dejé la bicicleta, cargué agua en la botella y paré delante (¿cómo ponerlo?) delante de mi tío. Saqué unas hojas, limpié, eché agua y dispuse unos claveles rojos y rosados, detrás un poco de verde. Una oración. Seguí hasta los viejos, limpié, conversando y contando asuntos, eché agua y dispuse dos arreglos iguales, como siempre hago, esta vez: dos claveles rojos y dos blancos para cada uno, sobre una base de una nube de pequeños claveles amarillos. Me senté a pensarlos, cerré los ojos y sentí tibieza en el pecho, no una emoción, sino una leve percepción de temperatura, llegaba de afuera. Su presencia. Recogí el resto de flores y verde, la bolsita, el botellón de plástico y fui hasta dónde los nonos (abuelos). Limpié, puse agua y el resto de los claveles rosados y rojos, con abundante verde de fondo. Una oración. Regresé en la bicicleta, por otro camino que no suelo tomar cuando voy en auto. Pensar, pero no con la mente, sino pedaleando, y si voy por un lado es pensar unas cosas, y si voy por otro, son otros pensamientos.

© Luis Pescetti

Comentarios

9 comentarios en “Crónicas del pueblo 3

  • Erika dice:

    Hoy encontre estos escrito. Este, me ha hecho llorar, con ese llanto que lilbera el pecho. Hace tanto no recordaba el aire tibio, el sol, platicar con los muertos.

  • Erika dice:

    Hoy encontre estos escrito. Este, me ha hecho llorar, con ese llanto que lilbera el pecho. Hace tanto no recordaba el aire tibio, el sol, platicar con los muertos.

  • Erika dice:

    Hoy encontre estos escrito. Este, me ha hecho llorar, con ese llanto que lilbera el pecho. Hace tanto no recordaba el aire tibio, el sol, platicar con los muertos.

  • VERÓNICA dice:

    ANTES QUE NADA, GRACIAS LUIS…( LO PRIMERO ES LO PRIMERO) PERO ESTE MENSAJE ES PARA MI TOCAYA QUE ESCRIBIÓ ANTES, PORQUE ME DIO TANTO GUSTO LEERTE LUIS, COMO LEER A VERÓNICA. CUÁNTA BELLEZA!!!! UN ABRAZO, VERO. LA OTRA VERO.

  • VERÓNICA dice:

    ANTES QUE NADA, GRACIAS LUIS…( LO PRIMERO ES LO PRIMERO) PERO ESTE MENSAJE ES PARA MI TOCAYA QUE ESCRIBIÓ ANTES, PORQUE ME DIO TANTO GUSTO LEERTE LUIS, COMO LEER A VERÓNICA. CUÁNTA BELLEZA!!!! UN ABRAZO, VERO. LA OTRA VERO.

  • VERÓNICA dice:

    ANTES QUE NADA, GRACIAS LUIS…( LO PRIMERO ES LO PRIMERO) PERO ESTE MENSAJE ES PARA MI TOCAYA QUE ESCRIBIÓ ANTES, PORQUE ME DIO TANTO GUSTO LEERTE LUIS, COMO LEER A VERÓNICA. CUÁNTA BELLEZA!!!! UN ABRAZO, VERO. LA OTRA VERO.

  • Veronica dice:

    cuantas veces, de chica, habre repetido paso a paso ese rito, comprar las flores, llegar a cada fotito conocida, marron sepia, los mas viejos o grises los mas cercanos en tiempo y mientras acomodabamos las flores para q se vean lindas y ninguno se quede con mas q otros, ir espiando fotos ajenas e imaginar sus historias… desde nuestro actual punto de vista parece un paseo lugubre, deprimente para los chicos, pero en aquellos tiempos no, era algo natural y alegre, en las tardes de sol del invierno, visitando angeles con grandes alas, señores con bigotes enrulados, sentarnos en bancos de granito bajo alguna tuya. Luis, hace un tiempo que me vienen a la memoria esas tardes con mi abuela, y son tan lejanas que creia que las habia imaginado, o lo habia leido en alguina novela vieja, gracias por traerlas a mi!

  • Veronica dice:

    cuantas veces, de chica, habre repetido paso a paso ese rito, comprar las flores, llegar a cada fotito conocida, marron sepia, los mas viejos o grises los mas cercanos en tiempo y mientras acomodabamos las flores para q se vean lindas y ninguno se quede con mas q otros, ir espiando fotos ajenas e imaginar sus historias… desde nuestro actual punto de vista parece un paseo lugubre, deprimente para los chicos, pero en aquellos tiempos no, era algo natural y alegre, en las tardes de sol del invierno, visitando angeles con grandes alas, señores con bigotes enrulados, sentarnos en bancos de granito bajo alguna tuya. Luis, hace un tiempo que me vienen a la memoria esas tardes con mi abuela, y son tan lejanas que creia que las habia imaginado, o lo habia leido en alguina novela vieja, gracias por traerlas a mi!

  • Veronica dice:

    cuantas veces, de chica, habre repetido paso a paso ese rito, comprar las flores, llegar a cada fotito conocida, marron sepia, los mas viejos o grises los mas cercanos en tiempo y mientras acomodabamos las flores para q se vean lindas y ninguno se quede con mas q otros, ir espiando fotos ajenas e imaginar sus historias… desde nuestro actual punto de vista parece un paseo lugubre, deprimente para los chicos, pero en aquellos tiempos no, era algo natural y alegre, en las tardes de sol del invierno, visitando angeles con grandes alas, señores con bigotes enrulados, sentarnos en bancos de granito bajo alguna tuya. Luis, hace un tiempo que me vienen a la memoria esas tardes con mi abuela, y son tan lejanas que creia que las habia imaginado, o lo habia leido en alguina novela vieja, gracias por traerlas a mi!

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