Cómo contar chistes (3)

24/02/2006

Amigos de Tambolele y Cantoalegre11) Al contar un chiste tenemos que atrapar la atención de la gente, lograr que no se distraigan, por eso insistíamos tanto en que si ya nos entendieron tenemos que seguir. La historia tiene que avanzar siempre, derechito hasta el final. Si en algún momento nos detenemos o hacemos una pausa, debe ser a propósito o porque es nuestro estilo, nuestra manera de contarlos. Pero ni siquiera en esas pausas debemos perder la atención de la gente.

12) Hablar rápido exige atención, porque si no la gente se pierde o no entiende lo que uno está diciendo, y luego no sabrán de qué se ríen los demás. Hablar lento también, porque si la historia está buena y uno empieza a hablar más lento, creará un suspenso sobre qué es lo que va a pasar, y todavía no lo contamos y no lo contamos. Hacer que la historia avance rápida o lentamente, es lo que llamamos el ritmo.

13) Cuando decimos que alguien “tiene ritmo” para contar chistes o para bailar, no quiere decir que habla a mucha velocidad o que se mueve como si fuera una película en cámara rápida. “Tener ritmo” quiere decir que uno está muy atento al público y sabe cuándo acelerar o elentecer la historia. Uno debe saber muy bien dos cosas: cuándo una parte de la historia pide ser contada más rápido o más despacio y cómo está nuestro público para que aceleremos o frenemos.

14) Mucha gente confunde “tener ritmo” con “ir rápido y que pasen muchas cosas al mismo tiempo”. Eso no tiene nada que ver. “Tener ritmo” es saber cuándo conviene hacer avanzar la historia un poco más rápido, sin detenernos en detalles, o cuándo hacer un silencio, por ejemplo (y estar con el oído muy atento a cuánto debe durar ese silencio). O bien, darnos cuenta de que el público está tan atrapado en nuestra historia que podemos ir más despacio para aumentar el suspenso.

15) ¿Qué quiere decir que “contar un chiste es interpretarlo”? Por una parte: que cada uno tiene su manera de decir el mismo chiste. Un chiste puede ser contado de tantas distintas maneras como gentes que lo cuenten. Esto es muy importante: por más que nos guste mucho cómo alguien cuenta un chiste, eso no quiera decir que nosotros debamos contarlo igual. No, no. Lo bueno está en que descubramos de qué manera un chiste suena gracioso si lo decimos nosotros.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

daily mobiles