A sus anchas espaldas les dejo

06/03/2015

Queridos hijos
a sus anchas espaldas les dejo
bastante alegría (ahí se las arreglan),
un azul, maravilloso,
en el que, a veces, me verán seguirlos como un plato volador
por amor de verlos cerca.
También me verán ir a otros asuntos,
y no empiecen: ¿Papá, dónde vas? ¿Dónde vas?
(¿Dónde aprendieron a ser un plato volador que sigue a su papá?)
Voy a ayudarlos en todo, todo lo que pueda,
menos muchas cosas que,
ni el más amante de los padres, podría hacer.
No voy a poder llenar todas las butacas de un teatro…
si hacen teatro,
no voy a poder sostener su bisturí
si son cirujanos,
… ni cebarles mate durante la operación,
no voy a poder agotar todos sus discos,
ni hacer infinitos downloads de sus tracs
si son músicos,
no voy a poder ser el mesero
si salen a cenar con su chica,
no guiaré sus brazos
si dan un abrazo enamorado
… y una larga lista de cosas que son de un solo asiento.
Yo, su papá, me voy a arrellanar en mi butaca,
a disfrutar mi película y, que de escuchar mi risa y mis reacciones,
de tanto en tanto, si bien nos va, quieran saber:
¿Qué estás mirando, papá?
y estemos juntos,
y conversemos.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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