El ciudadano de mis zapatos

27/07/2005

PortadaAquí­ está el comienzo de la novela El ciudadano de mis zapatos (Editorial Punto de Lectura, 2004).

Esta es una larga historia, que no deberí­a ser larga, pero que va a llevar mucho tiempo hacerla corta.
Henry David Thoreau

Capí­tulo 1

Comencé a viajar con la esperanza de no encontrarme en todas partes. Pero, inmediatamente o dos dí­as después, siempre terminaba apareciendo yo, sin importar a dónde habí­a ido ni con quién estaba. Este es el relato que hago para ver si entiendo cómo fue que vine a parar a México, o para ver si ubico dónde quedé, porque después de tantos viajes no logré dejar de encontrarme a mí­ mismito en mis dos pies, pero me perdí­ completa e irremediablemente.

De cómo y por qué, pero más bien del inicio, es la historia de estos viajes, y no tiene principio porque, para ser sincero, no hay edad en la que no me vea viajando, con todo el cuerpo y conmigo o nada más con la cabeza. Podrí­a empezar por muchas partes, hasta por los viajes pendientes, los lugares a dónde me morí­a por ir y que no fui, Grecia, Italia, Francia, España. Creo que fui cumpliendo el sueño de viajar, porque viajar viajé, sólo que yendo a lugares a los que nunca habí­a soñado con ir. Tanto tiempo estuve deseando viajar y luego lo hice a lugares que ni figuraban en mis alucinaciones de aventura. Fue como si hubiera estado agazapado esperando la llamada, ¡A viajar, Santiago!, por ejemplo, y luego, sencillamente, tení­a que salir a vivir aventuras y disfrutar hazañas. Teóricamente era muy fácil. Sólo que estuve ahí­, al acecho, y pasó, no sé, un verdulero y gritó, ¡A las ricas manzanas!, cualquier cosa y, confundido, salté de mi trinchera. Vale decir que realicé mi sueño y al mismo tiempo lo fui postergando para quién sabe cuándo. Debe ser que soy corto de vista en algún otro sentido además del fí­sico, en el que también lo soy. No distingo lo que querí­a hacer de lo que sólo se parece a lo que querí­a hacer de lo que es para el otro lado de lo que querí­a hacer. Si tení­a ganas de ser corredor de coches termino subido a los autitos chocadores y, lo que es peor, no entendiendo por qué si tienen ruedas y volante y acelerador no me siento como querí­a. Debe ser, me lo explico, que no querí­a ser corredor de coches. Y esa manera de corregir mi error es, otra vez, un error. Como el que se interna en un bosque tirando miguitas y no deja de hacerlo nunca, en la seguridad de que no se va a perder pues está tirando miguitas. Al poco tiempo todo el bosque está lleno de miguitas que indican todos los caminos posibles y ocultan el primero. Contar esta historia es una manera de mantener las manos ocupadas, para que ya no sigan en la valiosa tarea de tirar miguitas. Con la esperanza de que algo se despeje, de lograr desandar algo, ahora voy dejando palabras.
Como esta historia no tiene principio, y si lo tiene no lo reconozco, puedo empezar por Amelia, una profesora amiga, que habí­a sido invitada a Cuba. Con la ilusión de que a mí­ también me invitaran ni bien me oyeran, le di un cassette con unas canciones infantiles que componí­a para mis alumnos de las escuelas primarias y jardines. Cuando regresó me contó que nadie le habí­a parecido más acertado que uno de los periodistas encargados de hacer notas sobre el congreso al que habí­a ido. Le di las gracias mientras con la otra mano tiraba al cesto mis esperanzas de viajar. Unos meses después, ese periodista cubano estaba de paso por Buenos Aires y me llamó para hacerme una nota pues le habí­an gustado mis canciones. Hizo la nota y sacó tantas fotos que uno podí­a sospechar que él se habí­a equivocado de artista, que la cámara no tení­a rollo o que era un rollo soviético provisto por un ente estatal. Creo que las tres cosas resultaron ciertas.

El regresó a su paí­s y yo a mi realidad que por esa época eran los brazos de Andrea, una joven y prometedora maestra de jardí­n de infantes (en mi profesión de maestro de música y comediante en zona de playa, uno también se vincula con gente de su profesión). Lo de joven es por los 18 años que tení­a y lo de prometedora es porque nunca cumplió con la verdad. Yo estaba muy enamorado, aunque debo reconocer que eso que llamaba enamorado era verdadera fascinación por unos botoncitos que ella habí­a descubierto en mí­ (que me habí­a hecho conocer, descubrir lo que se dice descubrir ella ya lo habí­a hecho en otros continentes). O sea que mi amor era franco agradecimiento porque pasé de tener dos o tres zonas erógenas modestamente exploradas a superar la docena sólo en nuestro primer encuentro.

Andrea tení­a un novio del que estaba a punto de separarse, por lo tanto yo no podí­a hablarle por teléfono a su casa, ni visitarla, ni buscarla, ni escribirle, ni pensarla fuerte. Nada. Ella me hablaba, me buscaba, me vení­a a ver. Me acostaba. Se levantaba. Se iba. Nos reí­amos mucho y nos amábamos más, hasta que nos amamos menos y nos reí­mos un poco menos también. La cosa hubiera durado y hubiera sido más feliz para mí­, si no me hubiera empeñado en poner tanto corazón en un encuentro que estaba dirigido a otros órganos. Le escribí­a poemas. Le escribí­ uno mientras la esperé en un bar de Sarmiento y Montevideo, frente al teatro San Martí­n un dí­a que tocaba una banda de jazz que fui dejando de disfrutar a medida que pasaban los temas y ella no llegaba a la cita. Toda la alegrí­a que vení­a de encontrarme con ella se daba vuelta y mostraba sus filos. Como a la hora y media me fui con mi poema y una depresión espantosa. La historia ya habí­a pasado antes, ya sabí­a que habí­a demasiado misterio, demasiados Yo voy, no me llames; pero ¿cómo iba a querer dejar de estar con ella si la pasábamos tan bien juntos? Porque era así­, después nos encontramos y me dijo que habí­a llegado. Tarde, sí­, pero allí­ habí­a estado. La prueba era que habí­a estado cuando la banda cuando tocaban no sé qué tema. De todas maneras a esa altura mi enojo era el que puede tener un náufrago con el barco que llega un mes tarde pero que lo salva. Querí­a pelearme con ella y querí­a subirme a su cubierta, ponerme a su cubierto. Lo hice, o ella lo hizo, o ella dejó que yo lo hiciera.

Otra vez que no podí­a venir porque tení­a muy poco tiempo, le propuse que nos encontráramos a mitad de camino, en la estación de trenes de Constitución. Cuando llegó le dije que fuéramos a un hotel, así­ estarí­amos más cómodos. Tení­amos sólo una hora para vernos, pero de todas maneras propuse ir a un hotel (si hubiéramos tenido quince minutos para vernos también le habrí­a propuesto ir a un hotel , incluso si ella no hubiera podido venir le habrí­a propuesto que la llamaba a un hotel). Era una época especial porque estaba por dejar a su novio. Parecí­a mentira pero sí­, ya iba a hablar con él, ya í­bamos a ser el uno para el otro; y no como hasta ese momento, el uno para el otro del otro. Me imaginaba que las palabras serí­an algo así­ como, No puedo seguir con vos, me enamoré de alguien realmente maravilloso y estoy dispuesta a dejar todo por él. Otras veces me imaginaba que empezarí­a con el, Me enamoré de alguien… o con, Estoy dispuesta a dejar… pero entre esas variantes estaba el asunto.

Una vez que pasó lo que le habí­a prometido a mis verdaderas ganas por las que la llevé a un hotel, puso su cara 27, una expresión que querí­a decir algo así­ como, Date cuenta que estoy muy preocupada por algo, también conocida como, Quiero que me preguntes qué me pasa. Yo, inmigrante recién llegado y dispuesto a oí­r cuánto cuesta el obelisco, por supuesto que le pregunté qué le pasaba, se lo hubiera preguntado incluso con una expresión mucho más moderada con tal de no perder lo de los botoncitos. Y ahí­ empezó a soltar eso que Verdi llamaba llanto y entre sollozo y sollozo y abrazo mí­o consolador, de inmigrante que se le hace que el obelisco está a precio de oferta, me contó que no nos habí­amos podido ver ni me habí­a llamado porque se habí­a tenido que ir al interior de la provincia de Buenos Aires, porque la abuela de su novio estaba mal y que en medio del viaje (época en la cual ella iba a romper esos lazos ya casi inexistentes) él recurrí­a, arteramente, a desabuelarse. Murió a su abuela y estaba destrozado, todo en medio de un imprevisto viaje. Y entonces ella, Entendéme, Santiago, no lo podí­a dejar en ese momento. Y menos yo pedirle que lo hiciera, imagí­nense. Todo seguirí­a igual, qué vamos a hacerle, son cosas que pasan, golpes de la vida de los demás.

Lo que sí­ recuerdo es que cuando se enfermó mi padre no noté que surtiera el mismo efecto en Andrea. Vale decir que la abuela de su novio debí­a ser alguien realmente sin igual, porque cuando le mandé un telegrama pidiéndole que me hablara, porque me acababan de decir que mi padre estaba enfermo, que era serio y me sentí­a pequeño, fuera del mundo, sin el viejo y sin orden alguno ni nada que le devolviera sentido a las cosas, me llamó para contarme el drama que habí­a sido en su casa mi telegrama.

—Andrea, te lo mandé porque necesito verte, mi viejo está enfermo.

—Pero te pido por favor que no hagas algo así­ porque mi papá se escandalizó, que quién eras vos y en qué andaba yo y…

—Okey, no lo hice con esa intención.

—… es que tengo un lí­o tremendo ahora en mi casa.

—No lo vuelvo a hacer, no te preocupes, Andrea, parece que mi viejo está muy enfermo y…

—Ya sé, Santiago, pero oí­me…

—¡Que te oiga qué, por dios! ¡te estoy diciendo que mi viejo está enfermo y no parás, me seguí­s contando el drama de tu casa! ¡¿no ves la diferencia?!

—…

—Te necesito, parece que el viejo está muy enfermo… te estoy diciendo eso y lo único que te preocupa es que tu papá se enojó y el telegrama… no te preocupes, no te voy a mandar otro telegrama, pero necesito verte, Andrea, oí­ eso, por favor.

—… tenés razón… disculpáme.

Y sí­ me oyó. Lo que siguió fue algo así­ como, después te llamo, o cosa por el estilo. Y no, después no llamó y no sólo no le mandé más telegramas, sino que dejé de esperarla. La verdad de esa relación ya estaba tocando la puerta y yo estaba atendiendo. Dejé de esperarla a Andrea, que me gustaba tanto.

Mi padre, que tendrí­a que haber muerto de su cáncer tan terminal, murió del corazón gracias a los adelantos de la Industria del Cáncer. Allí­ nos encontramos en el pueblo, toda la familia y tanta gente que aparecí­a y que no sabí­amos que el viejo era tan querido. Estábamos todos, pero más que nadie, mi madre, mi hermano y yo. Nosotros, que de por sí­ somos gente más bien sencilla, ahí­ estábamos, todo lo pequeños y bien vestidos que se puede estar, ante algo tan grande, tan solemne y para siempre. Fui a la casa a buscar su gorra y sus lentes para ponerlos en sus manos. Después vino una parte que no es cierta y que fue cuando cerraron el cajón y fuimos al cementerio. Después vino otra parte que sí­ fue de verdad, volvimos a la casa más vací­a que cuando él salí­a a hacer algo por ahí­ y me puse a regar las plantas del patio. Mi madre preparó algo de comer, ordenó alguna ropa y a esa altura de la tarde cada uno ya habí­a regresado a su casa, menos mi hermano, ella y yo.

¿Comentarios? (ahora hay 33) en “El ciudadano de mis zapatos”

  1. El 30/07/2005 Carlos escribió:

    Comentario a modo de charla se haria, por el tiempo y porque se necesita un café de por medio. El libro es maravilloso, unico como pocos. Lo leí en un momento de mi vida (el cual se puede resumir a modo de colectivo, el mismo que toma Santigo en El ciudadano de… Porque asi estaba yo, o estoy, eso nunca se sabe) en un momento de mi vida decia que uno necesita una mano, y el libro me lo dio. Fue perfecta nuestra union con él y con el mensaje de Luis. Todo contado de esa forma tomó una velocidad increiblke en mis sentimientos y estados de ánimo, Amoldandose y amoldandome a esta historia y a sus vuelcos como si fuera preopia. Entendi varias cosas y mas que nada que aveces no se puede entender todo. Las influencias quedaron, y los cambios de color en los animos tambén. La manera que fue narrado todo es especial y más la descripc`´on de la muerte. Fue perfecta, jamas había escuchado o leído algo semejante. Me puso la piel de gallina, emociona y hace vivir. Muy bueno. Demasiado buewno quiza, y esto es muy bueno también, exelente. Leí la versión anterior y cuanto antes estaré comprando la nueva de alfaguara. Bueno nada mas, o mucho mas, pero bueno, no entra. Un abrazo enorme y estamos en contacto, sinceramente es muy bueno lo que haces Luis, con los chicos y con los grandes, con los chicos grandes, con los chicos que estan cada vez más grandes y con vos mismo, que creo yo (estoy seguro) es algo fantastico. Un abrazo, (no tengo lentes pero me sumo a sacarmelos y darte un beso y un leve abrazo) Exitos y segui asi, saludos y sigo en contacto. Carlos, 24 años. De bernal, Baires.

  2. El 03/08/2005 Julieta Contreras Montes (Mamá de Pecas) escribió:

    ¡Hola! Quiero que sepan que este libro me ha enseñado tantas cosas… Cada uno de nosotros, piensa para sí, que cuando nos pasa algo tan terrible cómo la enfermdad y muerte de un ser tan, tan amado para uno, nadie se calcula el dolor que nos puede estar causando, pero no… me di cuenta que son pensamientos en los que se coincide, yo le he leido muchas veces, y en cada una, encuentro cosas distintas, el modo delicioso en que nos lleva de la mano, eso breves parentesis que abre, con sus abrazos suaves. También tiene la parte divertida, cuando escribe de la chica que “De fea que está, le cuagula la libido” es divetidisima, me encanta!!!
    Hay algo más que aprendí en el libro, es algo que me marcó… que cambió mi forma de ver mi trabajo, y es la parte donde dice que “La enfermera puede cambiarte, darte el medicamento, y hasta limpiarte el culo… pero jamás te toca realmente…” Yo soy enfermera, y amo mi trabajo, pero esta parte, me transformó, y ahora, me doy el tiempo para interactuar más con mis pacientes y familaires en mi Hospital, cada vez que puedo hago la referencia de
    su libro a mis compañeros, esta parte, también dio pie a que Yo buscará más herramientas, para el cuidado de mis pacientes, así que me acerco a la Tanatología.
    En resumén, Luis, muchas gracias por todo esto que nos das a traves de tu grandiosa obra… sabes que en particular mi familia, seguimos paso a paso tu trabajo, tus discos, tus libros.
    Eres una parte de suma importancia en nuestra familia… Muchas gracias por este espacio, es algo que nos hacía mucha falta…!!
    Recibe besos de los cuatro (Pecas, Pepé, Luis papá, y mios) ¡¡Chao!!

  3. El 04/08/2005 Alexa escribió:

    Me encantó tu libro. Desde Buenos Aires, un saludo gigante. Ojalá vuelvas a deleitarnos con otra novela.

  4. El 23/08/2005 suguscubus escribió:

    tu libro me encontró en el momento justo. mi padre arrancaba con su cancer de próstata (arrancaba, porque son cosas que no terminan nunca) y yo decidí que iba a leer algo de pescetti porque es divertido (ja!), a ver si el mal trago era menos amargo.
    lo fue porque es una novela maravillosa, sincera, sensible. y porque, además, habla de lo que yo necesitaba que me hablaran. en fin… gracias Luis!

  5. El 22/09/2005 Ivana escribió:

    Hola Luis: Hace poco tiempo que conocí tus libros a través de una amiga que me recomendó EL PULPO ESTA CRUDO .ES GENIAL nos divertimos tanto esa noche que se convirtió en un himno.Y despué seguimos con Natacha y …Te cuento que soy profesora de letras y dicto talleres para docentes de todos los niveles.Tus textos son un éxito aquí en San Juan Argentina. Muchísimas gracias por tu humor y por hacernos tan felices con tus obras.

  6. El 10/11/2005 Fernando escribió:

    Que tal Luis’, Soy un Uruguayo que anda por Galicia en busca de sueños, de raices, de caminos que me lleven a encontrar gente y a encontrarme…Sabes que tu libro me lo regalo un primo mio y no lo empece a leer hasta que esta maldita enfermedad(Cancer) se llevo a mi viejo… Y las distancia hace el oir este tipo de noticia de una manera quizas mas inpotente frente a la muerte ya que no podes llorar ni abrazar a tu madre ni hermanas , pero tu libro me dio calma, me lleno de sabiduria y que todavia quedan muchos caminos por recorrer gracias Luis

  7. El 15/11/2005 "Doña Pecas" Julieta Contreras Montes escribió:

    ¡¡Hola Luis…!! Es un enorme gusto tenerte nuevamente cerca, vaya que se te extraña… y no porque estés lejos no te hemos seguido los pasos, saber que tienes presentaciones prontamente y tan cerca de nuestra localidad..!!! Ya verás… ahí estarmos, gosando contigo!! y sobre todo celebrenado tus exitos…
    Te dejamos un calido beso y un abrazo fraterno…!!
    Atte. Familia Armenta Contreras “Familia Pecas”

  8. El 22/11/2005 Quique Figueroa escribió:

    Caro “Santiaguito”:

    Una noche de 1998 escuché una entrevista que te hiciera Norberto Talión en Comunicación 1190 (sábados de 1 a 3 por Radio América).
    Me gustó tu lectura del broli, y me pareció alegre.

    Se lo regalé a mi mujer para esa misma Navidad, y ella me leía algunos párrafos. Muchos graciosos, otros tristes, pero todos muy grosos.
    Al leerlo comprendí no había sido casual tu escucha, ni mi regalo.
    Lo he leído, releido, marcado con resaltador, y se lo regalé a varias personas.
    Cuando necesito reconectarme con la vida, abro el Ciudadano al azar, y la vida fluye.

    ¡Gracias por el fuego!

  9. El 22/11/2005 Mercedes escribió:

    Luis estuve en el Museo de las Culturas en la presentación de Chat, Natacha, Chat. Me divertí muchísimo, me sentí feliz, feliz, feliz.
    Feliz por verte, feliz por ver a todos cantando y bailando y feliz por jugar como si fuera niña, gracias Luis.
    Lo único triste fue no alcanzar tus autógrafos -corren velozmente-, tuve que ir al Centro Nacional a adquirirlos y cuando regresé ya no estabas.
    Mis niños esperaron ansiosos al lunes para que les platicara cómo me fue en el viaje. Tan clara fue mi explicación que ya estamos preparándonos para ir todos (son 42) a verte en Abril.
    Felicidades Luis, eres M A R A V I L L O S O !

  10. El 22/11/2005 *SHARIS* escribió:

    Ya harté a todas las personas habidas y por haber contándoles lo extraordinariamente bien que la pasé el sábado. Y creo que debo cobrar por regalías pues todos han comprado libros (y a penas es martes) Un besote! Chau*

  11. El 22/11/2005 *SHARIS* escribió:

    QUIERO ESTE LIBRO Y NO TENGO DINERO!!!!!
    HARÉ BERRINCHE: MJ MJ MJ MJ MJ M JM MJ.
    NO ME HABLEN ! MJ MJ*

  12. El 22/11/2005 Argentina del Pilar escribió:

    que tal luis, genial y mas que genial me la pase el sábado, muy ricas son tus presentaciones, varios de mis niños estuvieron presentes y tambien les encanto, los papás salieron fascinados, asi que todos dispuestos para tu próxima presentacion,… Natacha es genial, quiero una hija asi…jajajajaja

  13. El 05/03/2006 Fernando escribió:

    Luis: Hay cosas que a veces no es facil olvidar… y una de ellas es precisamente el “ciudadano…” narrado fantasticamente con tu particular estilo. Me siento muy involucrado con tu pais -que, dicho sea de paso- estuvo en la lista de posibilidades a lo largo de mi vida… Finalmente, el viaje nunca lo hice, pero unos años después lei el libro, y me senti automaticamente transportado… Gracias por todas las maravillosa posibilidades que nos abres con tus escritos

  14. El 28/09/2006 Luciana escribió:

    El ciudadano es uno de mis libros de cabecera…me llegó en uno de esos momentos donde necesitaba un asiento donde reposar mis emociones e inevitablemente fuí una felíz cautiva de la historia.Lunita (una gran amiga que se radicó en mexico) quedó muy fascinada cuando se lo mandé por encomienda y me dijo : cuantos somos los Santiagos que andan repartidos por el mundo!!!!
    Luis,sin palabras…
    L.

  15. El 26/10/2006 Tere y Jona escribió:

    HOLA LUIS.Soy la Sra. Tere del Cam, k hoy visitaste. Kisiera darte las gracias pork nos diste un dia super. Gracias tambièn a Lourdez, por su ayuda y cariño para nuestros niños.De verdad mil gracias y siempre estaras en nuestro corazòn.T gusto la carta??? fue de corazòn. Besos. Tere y Jona. Seguiremos en comunicaciòn, Mil gracias Lourdez. T keremos mucho. Tere y Jona.

  16. El 06/03/2007 José Alonso escribió:

    Hola querido Luis: He leído este fragmento de tu libro. Es entrañable. Creo que somos hermanos de alma, si es que eso existe ( mejor decir espíritu, ¿no te late?) Me conmoviste porque hace poco perdí a mi padre y me sentí tan identificado con ese sentimiento que no cabe en el cuerpo, con esa sensación maldita… Gracias hermano, te esperamos en México. Eres grande.

  17. El 02/04/2007 tale escribió:

    nooooooooooo

  18. El 02/04/2007 Galilea escribió:

    El último párrafo del capítulo es total y completamente soberbio… perfecto… describe total y completamente el instante en el que se acaba el funeral y empieza la realiad… es una descripción que estremece por su perfección… por su escalofriante perfección… una vez más, felicidades…

  19. El 02/04/2007 silvia escribió:

    Luis, con tus libros logré que mi hijo, adicto enfermo a la tv y la pc leyera con gusto, se dejease atrapar por los personajes. Amamos a Frin y a sus amigos. Es más, en casa ya no se dice más “nada que ver” sino, “nada que ver Linko” y es para siempre.

    Te queremos y te seguimos. ¿no podrías estar un poco más en los medios, En la radio, ahora que se fue Moncalvillo, volver los Domingos, dale…

  20. El 03/04/2007 Mar escribió:

    Estuve viviendo un tiempo en Villa Gesell, construyendo mi casa con la intención de radicarme, y tener pinos, hijos, perros, alumnos, amigos… todo alli, alrededor del mar; y cuando leí el libro, en un momento muy triste de mi vida, me tomé el trabajo de recorrer cada uno de los balnearios y bares mencionados en el libro (supongo que con loca inteción de que alguien me hablara de vos)… pero nada. Ni la Walquiria, ni Nina, ni Poema, ni el pescador de tiburones… Solo el 504 (que ahora indica el recorrido con palabras en vez de numeros)
    Y realemente admiro y tengo devoción por la dulce y suave manera con que contás las cosas!!

    Los genios salen de las lámparas; los ídolos, de la devoción de la gente; los poetas como vos, del aliento de Dios!!

    Que Dios te bendiga Luis! Con cariño, MAR

  21. El 15/04/2007 hershy aranda salas escribió:

    no la lei no se poirq pero q se va hacer bueno chaufa

  22. El 08/05/2007 ulisses rodr escribió:

    que tal sabes lei el ciudadano de mis zapatos y se convirtio en mi libro favorito, definitivamente he tenido dias donde he estado perdido en mipropio viaje, y una muy buena terapia y manera de reflexionar,
    sabes tu libro lo lei por accidente es muy comun que yo cuendo estoy en algun supermercao de una vuelta por la seccion de libros fue ahi donde lo vi en oferta, pero no fue eso lo que me llamo la atención sino mas bien el titulo, pues bien desde la primera pagina que lei me atrapo la historia de Santi y fue imposible separarme de el

  23. El 22/06/2007 sol escribió:

    Que bonito regalo para el alma! Luis, me anime a leerte despues de que alguien nos presento en esta vida, alguien me hizo escuchar tu musica y alguien me hizo leerte. Que maravilloso poder disfrutar de esta magia, esta de escribir, esta de leer, esta de vivir.
    Gracias por permitirme viajar, recorrer, sentir, vivir….
    Te deseo de corazón que seas feliz.

  24. El 12/10/2007 lourdes escribió:

    De esta lectura…no pude escribirte…las lágrimas no me dejaron.(tengo tres años que perdí a mi padre!)

  25. El 21/11/2007 teresa escribió:

    LUIS,soy docente rural de una escuela de la provincia de Buenos Aires, tengo a cargo primero y segundo. Este año hemos armado un proyecto, llamado el cancionero, y la mayoria de las canciones son de tus discos, ademas el segundo ciclo trabaja en lengua y literatura, teniendo como contenido principal la lectura, teniendo como referente todos tus libros, que los chicos van y los buscan en la biblioteca de la localidad. Te felicito, a mis chicos les encantan tus canciones. Gracias por acordarte de los niños, tan olvidados en esta epoca de materialismo e injusticia.

  26. El 24/11/2007 teresa escribió:

    Luis, soy teresa, la docente rural que te escribio, el dia 21 de noviembre, mi escuela esta en la provincia de Buenos Aires, pertenece al partido de Tres Arroyos, y esta ubicada en un pequeño balneario se la costa Atlantica, que se llama RETA, es la ESCUELA N 34, se llega por 30 km de camino de tierra, es un lugar hermoso, agreste y sencillo como su gente, aun no contagiada por la jungla de cemento. Sos el escritor preferido por los chicos y por supuesto, de nosoros los docentes, que tambien te recomendamos a los padres. Usamos tus canciones para dramatizarlas los chicos en los actos escolares y muchas veces actuamos nosotras, junto a ellos.
    Besos y muchas gracias, por los buenos momentos que disfrutamos con tus libros.Mi padre siempre me decia que un libro, es un alma que habla y eso yo se los digo a mis alumnos. Besos
    Teresa

  27. El 19/12/2007 Gri escribió:

    Hace unos meses a mi hermana le diagnosticaron cáncer. Tengo ganas de regalarle este libro a su marido pero todavía no lo leí y tengo miedo de que sea un “golpa bajo” para él. Este mensaje es para todos los que sí ya lo leyeron. Si bien conozco el estilo de Luis y además leí los hermosos comentarios que se hicieron, les pido un consejo: es conveniente regalárselo en este momento o no? Muchas gracias!
    Y gracias a vos, Luis!

  28. El 25/02/2008 Cili escribió:

    Iba a hacer un comentario simplemente sobre este libro hermosísimo y elogiar a Luis como de costumbre (aunque no por costumbre sino por no dejar de estar cada vez más sorprendida por la extraordinaria persona que muestra su obra; que seguramente es un trabajador incansable y generoso de aquellos-¡no pude evitar el elogio!)
    Pero al leer los comentarios de otros lectores ví el último y le contesto a a Gri. ¡Ojalá lo lea y no sea tarde ! Leé el comentario
    nº 2, (más arriba )de una persona que se llama Julieta-es enfermera.
    Y te digo que, en el libro alguien que está enfermo al final muere-como por otra parte nos va a pasar a todos - a cada uno a su debido tiempo.
    Pero el libro es tan fresco , tan gracioso y tan profundo que creo modestamente que cualquier persona a la que se lo regales te lo va a agradecer . Si tenés un tiempito, leélo vos también. Se me ocurre que te va a dar un punto de vista muy humano sobre lo que te pasa a vos que en este momento estás en el lugar del que tiene que contener y cuidar y qué es lo que podés dar y hacer para aliviarle el sufrimiento a tu hermana. El libro tiene muchísimas cosas más : simpáticas, divertidas y habla fundamentalmente de la vida.
    Si meto la pata es con absotuta buena fe y la mejor intención y no es una opinión profesional. Sólo una sugerencia.
    Un beso enorme a Luis como siempre (¡ Suerte en Bologna!¡Qué lo parió!

  29. El 25/02/2008 Cili escribió:

    ¿Metí la pata?¿Esto es intercambio de mensajes personales? Bueno, si veo que no lo publican intento transmitir la idea en otro formato.
    Besos otra vez.

  30. El 27/05/2008 Emilse moldovan escribió:

    Hola Luis de casualidad llegue a este espacio en tu página.
    Mas que el tema de la muerte, me reflejo en la amistad,en las personas que deben estar en estos momentos tan difíciles de la vida.
    Saber que no estamos solos, saber que podemos confiar en ellos,
    es por eso que debemos ver más allá de los ojos…

    Besos Luis te esperamos en agosto en el teatro!!

  31. El 12/06/2008 Joel Pizarro escribió:

    Hola Pescetti!!!!

    Qué gusto saludarte. Hoy (12 de junio) vi la entrevista de Canela que recién publicaste, y diré aquí que me gusta mucho la forma en que atrapas a los niños -y combates el desencanto-.

    Fijate que busqué esta entrada por que la semana pasada conseguí este libro zapatero, tan sólo lo empecé (esa tarde lluviosa, en un camión -lo que acondicionó las primeras hojas-), y va bien, va bien….

    Sí sí, debo terminarlo, pero sólo quiero que sepas que me dió gusto encontrarlo. Aunque siendote sincero no sabía de su extistencia. Pensé que sólo te dedicabas a la literatura infantil (que ese es otro cantar y ya hablaremos en otro coment).

    La razón por la cual no la he terminado es porque estoy en trabajos finales. Estudio literatura -octavo semestre- (así que terminando el libro me aventaré en una gran crítica -amenazo, amenazo, jajaja), y estas dos semanas entenderás que han sido muy difíciles. Pero ya hoy hago el úuulllllllllllllltimo trabajo (deseame suerte), y mañana empiezan las vacaciones eeeeee!!!!

    Tu libro está en la lista de este verano. Así que en un día que tenga próximo la terminaré.

    Mientras un saludo y un abrazo.

    Por cierto, yo no tengo esa edición con la fotito; pero tengo la de 1998 de editorial sudamericana, y muestro la lengua a los demás :P

    En fin, Enhorabuena! por las letras y las galletas y todo lo demás bueno que venga.

  32. El 17/06/2008 ziRta escribió:

    Estimado señor,

    Esta novela es una de mis favoritas de toda la vida. De hecho, sigo releyendo la última conversación, me parece una preciosidad. Hice un dibujo basado en cierta línea, espero que le guste :)

    http://zirta.net/tortuga-cagando-mariposas/

  33. El 18/11/2008 analisss escribió:

    Hola Luis, te cuento que estoy leyendo este libro porque me lo acaban de regalar y no sabes cuanto lo estoy disfrutando
    Me haces reír, me haces llorar, me haces pensar y en mucho más medida, me haces sentir que estoy juntito de ti y de la persona que me lo regaló.
    muchisimas gracias

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