Roly Rollo, un niños ciego (9)

29/11/2008

Que conste que el nombre está patentado

Porque ayer luego del concierto en un bello teatro de Torreón, ya estaba en el camerino cuando me avisan que venía una familia y uno de sus niños es ciego, que porque se sabían todas las canciones, y querían saludarme. Que por supuesto. Se acerca una mamá, con un muchachito muy guapo, dos niñas muy hermosas que eran trillizas junto con, Manolo, que tendrá unos 10 años. Le tomé la mano, nos saludamos, siempre con el cuidado de no dejar afuera a sus hermanas, ni a Gimnasio, que así llaman a Ignacio, su otro hermano, porque es muy inquieto.

Su mamá le invitó a que me tocara la cara, para que viera que yo también traigo lentes. Ella tiene una asociación para niños ciegos.

Luego nos despedimos y al salir del teatro veo a Manolo, que estaba recorriendo la camioneta con las manos, para ver en qué me iba. Y quería esperarse a que arrancara el motor (ustedes entiendan, damas, que los varones nos conocemos por estas cosas: a ver tu moto, a ver tu carro, y él en esas andaba).

Pero lo que quiero contar es que, cuando nos saludábamos en el camerino, me contó que, de grande, quiere ser locutor, ya lo sabe, y sabe su nombre artístico: Roly Rollo (rollo, en México quiere decir una explicación larga, o de quien habla mucho, en este caso supongo que querrá decir quien tiene mucho para hablar).

Pero lo que me voló la cabeza es el nombre que quiere ponerle a su programa de radio, que también lo sabe, y aquí, compadres, namás lo oyen y lo aplauden, pero no lo usen porque es de Roly Rollo, es decir: de Manolo; su programa se llamará:

Los echados a perder

¿Qué tal mis compadres?

¿¡Cuál eufemismos!? como dijo Enrique

Yo ya quería oírlo, no sé ustedes. Porque, para ser claros: no sonaba a “pobrecito”, no sonaba a queja, sino que sonaba a “Ahí les voy con lo que traje”. Una disparada, como llaman en Brasil, en portugués, cuando alguien suelta una historia de un tirón y con un puño de verdades.

Los puse en contacto con Ana, de cultura del Estado de Coahuila, a ver si en la radio estatal o cómo le hacen, ¡y que lo vengan a escuchar la NASA y los japoneses, que tanto investigan, canijos!

Luego nos alcanzaron en un alto y nos dieron un buen de chocolates, de ventanilla de carro a ventanilla de carro. Y la etiqueta reza: Ayudando a niños ciegos y de visión baja, cuestan un dólar según cómo se mueva el dólar o se derrita el peso.

Porque esa mamá es una luchona, y sus hermanos, y abrazos pa’todos pues.

Luis

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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