Oí­r lo que oí­mos

22/07/2016

¿Qué ves cuando me ves?Enseñar a pensar una historia, crear, es una tarea muy difícil y que exige mucha paciencia y constancia.
Lo más trabajoso es que debemos descartar muchos prejuicios, pues todos tenemos ideas ya muy formadas sobre qué es la imaginación, o que un escrito debe ser ingenioso, etcétera. Esos pre-conceptos no hacen más que alejarnos de una buena historia.
Paso número uno: no tiene tanto que ver con que se te ocurra una idea, sino con estar atento a lo que te llama la atención.
Olvidate de pensar que deberás hacer una historia, escribir un cuento. En este primer momento sólo tenés que darte cuenta de aquello que te llamó la atención.
Paso dos: eso puede ser algo importante o algo que nos parece sin la más mínima importancia.
No le pidan “que sea importante”. Por alguna razón algo en nosotros lo recogió, o impactó, y eso quiere decir que reparamos en eso.
Si a uno se le escapan las cosas que le llaman la atención: está perdido.
El principal error a la hora de crear es mirar para otro lado, partir de un lugar en el que no estamos. Como esa gente que es muy divertida pero que cuando están con un micrófono en la mano se ponen solemnes porque creen que hablar en público es “otra cosa”, y no es que pierden su gracia, sino que ellos mismos la descartan.
Lección número uno, entonces (y no sé si voy a seguir dando lecciones, pero al menos va ésta): atender cuando algo nos llama la atención. Aprender a oír esas imágenes, hechos, que rescata nuestra atención, sin juzgar su importancia. Vale decir: sin descartarlos porque parezcan irrelevantes, y sin darles prioridad porque “los consideramos valiosos”. Neutro. A todos por igual: sólo afinar nuestro oído para las cosas que nos llaman la atención (ya sé que lo escribí veinte veces, pero es lo que quiero que se les meta en la cabeza).
Si hiciera un taller de escritura, con niños o con adultos, creo que durante un buen tiempo nos dedicaríamos sólo a leer libros, y al mismo tiempo a que cada uno cuente lo que le llamó la atención de la semana que pasó.
Ya termino: ese saber oírnos está muy relacionado con lo que, a la hora de escribir, se llama “la propia voz”. Buena parte de un estilo propio, de la propia voz como autor, es sobre qué cosas hacemos foco. Darío Fo, en “Manual mínimo del actor”, decía que nuestra cabeza es como una cámara, enfocamos hacia allá, hacia acá. Es una buena metáfora. Lo peor que podemos hacer es desoír lo que esa cámara recogió. Escribir empieza por oír, y por oír lo que oímos.
Muchas gracias, buenos días.
Luis Pescetti

P/D: aún no desayuné.

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¿Comentarios? (ahora hay 6)

¿Comentarios? (ahora hay 6) en “Oí­r lo que oí­mos”

  1. El 20/10/2005 FLOR escribió:

    A mi me parece que ayuda ponerse en situaciòn. ¿Eso seria estar en ese lugar en donde estoy ” sin mirar para otro lado”?. Por ejemplo si yo miro la imagen de la joven de camisa violeta, y me pongo en situac´`on , me saldria algo asì como: “¿por que me miras asì, con esa camisa violeta?”.
    Aportando a la duda: Flor.

  2. El 14/08/2006 Marcelo Abalos escribió:

    Hay que ponerse en flotación.
    En estos momentos estoy tratando de formalizar algo de la experiencia de Talleres de música popular con niños que vengo haciendo desde ya hace unos siete años.
    Después de todo ese tiempo me parece que algo debo poder decir sobre el tema.
    Entonces empiezo a “tirar texto”, el guión se va armando solo, cobra vida, él mismo comienza a pedir.
    Así uno comienza a encontrarse escribiendo ideas y contenidos que no sabía que los tenía.

  3. El 14/08/2006 Marcelo Abalos escribió:

    Además me parece que tanto cuando surgen las ganas de crear y/o las ganas de amar, que es mas o menos la misma cosa, no hay que perder la oportunidad y hacerlo. Aunque a veces tengamos que vencer alguna inercia adeversa que pueda haber en el contexto interno o externo.
    me explico?

  4. El 16/06/2007 Vale escribió:

    Aun no desayune.
    Voy a poner atencion…creo ser observadora, pero tiendo a no escuchar a la gente, hablo mucho, y por oir mi propia voz (cuando hablo) me pierdo de lo que los demas me dicen o tratan de decir. Comenzare,o continuare con con escribir contando lo que me ocurrio durante la semana. Ah, y tratare de oir, escuchar lo que otros me dicen, y oir mi propia voz, pero la interior.

  5. El 23/06/2008 enrique ceja escribió:

    Querido Luis: Saludos desde México, hoy quiero platicarte, soy maestro de teatro, y se me ocurrió después de montar algunas escenas de tu libro “natacha” con mis alumnos de preescolar 3 enseñarles la canción de “queremos comer” y uno de los padres me tachó de “chistosito” y poco creativo, y además me dijo que “por qué no les enseñas algo de Mecano”, acto seguido me dijo que no era puritano, y se fue dejándome con un amargo sabor de boca al reflexionar cuánto daño le hacemos a los hijos con nuestros prejuicios, no sé por qué pero te lo quería platicar. Saludos de un fan irrestricto

  6. El 24/08/2011 Matías escribió:

    Luis, hoy hice dos cuestiones vinculadas a vos. A la mañana compré copyright y un poco por eso un poco por otra cosa acabo de publicar este texto tuyo que me aprece fenomenal. Saludos.

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