La idealización -en la pareja- (2)

30/07/2012

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Ventajas y desventajas

ENTRE LAS VENTAJAS está esa felicidad a toda prueba, nos volvemos más audaces, nos bañamos más seguido (cosas que si no tuviéramos el estímulo de nuestra Dulcinea capaz que ni se nos pasan por la cabeza). Es más: nos animamos a salir de la camita calientita del hogar paterno. Es que, imagínense: si no fuera porque alguien hace que se nos humedezca el cerebro a tal punto que queremos estar con esa persona y sólo con esa persona y si no es con esa persona no queremos estar con nadie, si no fuera así

les juro que empezaríamos a hacer cálculos: Mmm, no sé… a ver ¿y qué saco yo si me voy con ésta? Mmm, no sé, pasá mañana… Ya no digamos que nadie se suicidaría por amor, ni siquiera se resfriarían si quitáramos la idealización. Porque esa es su función: convencernos, sin una sola palabra y sin pérdida de tiempo, como una especie de súper-comercial, de que queremos, de que nos urge, estar en pareja. Como diría Jacques Cousteau: La natugaleza es sabia.
Pero tiene desventajas, como que la primera pelea, el primer desacuerdo, nos voltea, nos aplasta, nos mata…
– Pará, no es para tanto.
-Sí es, sí es.
Nos aniquila, nos hunde, nos destroza…
– No lo tomes así
– Es que vos no entendés.
Nos desbarata, nos fractura, nos desgarra…
– Pero ¿qué te hizo?
– No te lo puedo explicar.

Por no haber querido ver, por dejar pasar demasiadas cosas, un día nos despertamos a la realidad de que esa/e que está al lado nuestro tiene tanto que ver con nosotros como la música militar con la música. Y si no ¿Por qué creen que alguien se nos hace la octava maravilla y después de que pasan algunas cosas (algunas cosas, repito, o sea que no hubo una transmutación ni la reemplazó un marciano) esa misma persona se nos hace monstruhorrible?

De todas maneras, si uno hiciera una encuesta verían que la mayoría de la gente opina que idealizar no es bueno, que lo que está bien, lo sano, es vivir la realidad, enfrentar las cosas como son. Digan lo que quieran, pero yo creo que sin la idealización de la persona amada, haciendo un cálculo gruessso, así nomás, a ojo de buen cubero, nos quedamos sin la mitad de la literatura universal, sin la mitad de las canciones populares, sin tangos, sin boleros ni serenatas. O sea que, cuando más adelante recomendamos ver a la persona amada tal como es, nos referimos a: …y también tal como somos, y: …también tal como son las cosas. Vale decir, una especie de realismo poético es lo que quisiéramos recomendar (esto es más fácil de entender que de explicar, les agradeceré que no manden cartas pidiendo que desarrolle este punto).
(entrega 2 de 5: continuará…)

Foto: “Back Home” en Flickr (bajo una licencia de Creative Commons)

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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