El que ve, el que huele

07/02/2016

(Del libro¡Buenísimo, Natacha!)

Natacha caminaba de la mano de su papá, que la llevaba a la escuela.el-que-ve-el-que-huele

– Pa, ¿Vos te pusiste a pensar de dónde vienen los pensamientos?

– (uy) … ahá.

– No, “ahá” no, papá, me tenés que decir “sí” o “no”.

– ¿Es por algo que preparás para la Feria?

– Vos decíme “Sí”.

– (paciencia mira hacia arriba) …sí.

– ¿Y qué te parece?

– ¡ … ! ¿”Qué me parece” qué?

– Uf, que qué opinás.

– ¡Nati, terminá lo que decías!

– ¡Papá, ¿no ves que ya terminé!? Si vos también lo pensaste.

– ¿Qué cosa pensé?

– ¡De dónde vienen los pensamientos! ¿¡O qué va a ser?! ¿Ves que hay días que mamá tiene razón que no querés hablar con nadie?

– … (uno, dos, tres…).

A Natacha le daba vueltas ese tema desde una tarde en la que hablaban con Pati, Jorge y Nicolás.

– A mí me gustan más los gatos que son más inteligentes que los perros que son unos tarados (Jorge).

– ¡Pero, ¿qué decís, tonto?! (Natacha miró a Pati, buscando apoyo).

– Los perros ni tienen coeficiente intelectual, en vez los gatos son como los delfines (Jorge).

– ¿En las aletas o en los bigotes? (Pati, en tono de burla).

– ¡En la inteligencia, nena, porque son los animales más inteligentes del planeta! (Nicolás).

– ¡Ustedes son los animales más inteligentes del planeta, nene! Dejalos, Pati, ¿para que discutís si ni saben nada? (Nati).

Las dos amigas se cruzaron de brazos, se dieron vuelta y empezaron a caminar despacio, pero sus compañeros las siguieron.

– ¡Nosotros escogimos un documental que enseñaba que los gatos son veinte veces más rápidos que los perros! (gritó Jorge).

– ¡Y para la Feria de Ciencias vamos a hacer un trabajo sobre eso! (Nicolás).

– ¿¡Y van a mostrar a un gato durmiendo todo el día como un tarado?! (Pati).

– ¡Pero ¿qué decís, nena?! ¡Si los perros ven en blanco y negro! (Jorge, tapándoles el paso).

– ¡¡¡PARÁ DE DECIR PAVADAS!!! (Natacha).

– Sí, pero sueñan en colores (la defendio Pati, también de brazos cruzados).

– ¿¡Cómo van a soñar en colores si ven en blanco y negro?! (Nicolás).

– ¿Vos nunca soñaste que volabas? (Natacha).

– ¿… y? (Nicolás).

– ¿Y cómo vas a soñar que volás si caminás con los pies?¡Es lo mismo, nene! Los perros verán en blanco y negro, pero sueñan en colores. (Natacha).

– ¡Eso no es cierto porque no se puede averiguar! (Jorge).

– ¡Algo puede ser cierto aunque no se pueda averiguar! (Natacha).

Esa tarde, cuando Natacha regresó a su casa, encontró a Rafles dormido. Apoyó su mochila con cuidado, lo observó sin despertarlo. Se acordó de unas películas en blanco y negro que su abuela veía por televisión. Al otro día fue que su papá la llevaba a la escuela, y ella le preguntó de dónde venían los pensamientos.

– ¿Por qué me preguntás eso, Nati?

– Porque nosotros pensamos en colores, ¿no? pero Rafles como esas películas que mira la abuela, ¡más aburridas! (se le humedecieron los ojos).

– ¿Cómo?

– (snif snif) Que Jorge y Rubén dicen que los perros no ven colores y yo quiero que el Rafles vea bien y no se aburra.

– Amor, él no siente que le falte nada.

– ¡Pero yo sí sé! ¡Y si no lo ayudo soy una egoísta!

– … (socorro).

– … (snif snif).

– ¿Y sabés que Rafles huele cosas que nosotros no conocemos?

– ¿Cómo? (snif).

– Que los perros tienen muy desarrollado el sentido del olfato y huelen mejor que nosotros.

– ¡Ah, claro! ¡Porque tienen la nariz como un tubo!

– ¿No viste cuando Rafles va a la puerta sin que oigamos nada y al ratito llega mami o vos o yo?

– ¡Es cierto, papi! ¡Es un vivo, él oye y se adelanta!

– Entonces, ¿quién percibe más divertido, Rafles o nosotros?

– (piensa)… está medio parejo, ¿no?

– Algo así.

– ¡Es más vivo el Rafles, papi! ¡Yo teniéndole lástima y él que se huele todo y oye a kilómetros!

– No tanto.

– Bueno, sí, pero ¡es más vivo!

Siguieron de la mano, hasta llegar a la escuela.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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