De viaje entre mármol y agua ( 2 )

19/10/2009

Por apuro borré un archivo que sí me interesaba. Una conferencia de hora y media, pero que en los últimos quince minutos había salido fluída una idea, mejor que otras veces. Pero la mano (y el botón “delete”) más rápida que la vista, se llevó todo.

Llegamos a León y fuimos a un hotel con muchos pasillos y restaurante muy bueno y que tiene un mármol tan negro en una de esas vueltas del pasillo que caminé como quien sabe dónde pisa, pero mirando bien, no fuera una fuente, porque parecía agua. Y luego, cada que pasaba, lo pisaba a propósito y sintiendo que era agua, pero era mármol en el suelo. No como Lalo, stage manager de la gira, que, cierta vez, en otra gira y otro hotel salió de su cuarto, pasó por el jardín hacia la recepción, y se le dio por acortar camino por un mármol azul, rectangular y extenso, que no era mármol, ni tan azul, sino el plástico que cubría la piscina. Y no hizo más que poner un pie y exclamar un “Aghushhh” muy quedito y bien portado, y hundirse hasta las chanclas en la alberca. Y apareció completamente empapado en la recepción y pidiendo ropa prestada que porque no había visto la alberca culpa de que la cubrían.
Todo esto contado por Enrique, en el almuerzo.

Muy difícil pedir comida sin sal. Como sin sal, y es peor que ser vegetariano, que está más asumido. Sin sal, pues ni los romanos. Le ponemos tantita, casi ni tiene, usamos muy poca sal, eh. Y yo que no, que sin de sin. Y el cocinero que no. Luego en las noches me despierto a tomar agua, culpa de la sal, del jet lag, de la altura, de la habitación que no conozco, y de la sal.

Bajé a comprar crema para la piel, porque el aire está seco de toda sequedad, y eso que venimos saliendo de las lluvías. Dicho sea de paso: todo el paisje desde el DF hasta León: montañoso y verde, verde, verde de toda luz y canción.

Luis

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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