Copyright – Capí­tulo 32

21/09/2005

Portada(Del libro Copyright. Plagios literarios y poder político al desnudo.)
Las imágenes mostraban al Presidente en un acto polí­tico. Repartiendo promesas electorales.

—Yo les agradezco su confianza que nos permitirá arreglar el desquicio de gobiernos anteriores…

Falfaro se acercó veloz y le recordó que él mismo llevaba cuatro mandatos en el poder. El Presidente corrigió con rapidez:

—… el desquicio de gobiernos muy muy anteriores.

La multitud lo aclamaba.

—Vamos a invertir en obras públicas que darán fuentes de trabajo. El Nuevo Palacio Presidencial, sin ir más lejos, ocupará veinte mil obreros… Vamos a construir carreteras subterráneas y más aeropuertos. ¡Un aeropuerto para cada barrio! Para evitar los congestionamientos de tránsito que provoca la gente cuando va toda al mismo aeropuerto.

La gente aplaudí­a, y él, hábil, dejaba que todos oyeran sus propios aplausos y luego seguí­a:

—Vamos a dejar la corrupción en lí­mites imperceptibles… ¡Vamos a acabar con quienes nos tachan de corruptos! ¡Vamos a tacharlos!

La masa, que también lo veí­a en unas pantallas gigantes instaladas a los costados del balcón, comenzó a ovacionarlo. Falfaro lloraba de orgullo, por trabajar junto a esa usina polí­tica, auténtica fuente de la historia. El Presidente, alentado por la ovación popular, no dudó en adelantar un elaborado plan de gobierno que iba improvisando y maduraba al calor de los aplausos.

—¡Vamos a aumentar el presupuesto educativo en un mil por ciento!

La reacción inmediata le confirmó que su discurso se encaminaba correctamente.

—¡Y el de los gastos de defensa, también en un mil por ciento! ¡Y los de la justicia, también en un mil por ciento!

—… (vivas y aplausos)

—¡Y vamos a incentivar a la pequeña y mediana empresa!

—… (bravos, aplausos)

—¡Y a la empresa gigantesca, también! ¡Con un mil por ciento más en créditos de tasas blandas!

—… (la ovación se estaba gestando)

—¡Y vamos a aumentar el presupuesto de salud en un mil por ciento!

—… (comenzaba la ovación)

—¡Y vamos a bajar los gastos del Estado también en un mil porciento! ¡Y vamos a reformar la Constitución todo lo que haga falta para que haya pleno empleo!

—¡Vamos a privatizar todas las propiedades del elefante blanco que es el estado, para que la iniciativa privada mejore los servicios!

—… (gritos de aprobación)

—¡Y vamos a hacer que el Estado compre empresas nuevas! ¡Recién hechas! ¡Terrenos! ¡Red ferroviaria!

—… (gritos in crescendo

—¡Correos! ¡Empresas eléctricas, de telecomunicaciones! ¡Para que el Estado sea grande y pródigo!

—… (ovación popular)

—¡Y vamos a aumentar los sueldos en un tres mil por ciento!

—… (gran ovación especial)

—¡No! ¡Mejor en un cuatro mil por ciento!

—… (la multitud estalló enloquecida)

—¡¡¡Mejor en… en… en un diez mil por ciento!!!

Las cámaras de los noticieros temblaban por el bramido popular, algunas madres alzaban a sus bebés para que vieran al Presidente.

—¡¡¡Mejor, en un treinta mil por ciento!!!

Las madres comenzaron a tirar a sus bebés al balcón presidencial, para que él los besara. No todos llegaban, y algunas criaturas rebotaban contra el balcón, otras caí­an antes de llegar, o se pasaban de largo y daban sordos golpes contra el piso del salón rojo. Se estrellaban contra armarios y vitrinas. Falfaro rogaba, desesperado: ¡Señoras, no tiren a su hijos porque están rompiendo toda la cristalerí­a!. Pero ellas no hací­an caso y aquello era un ir y venir de bebés volando en un sentido y regresando, ya besados, a la multitud. A la multitud, y no siempre a sus madres originales, lo que llevaba el arrebato popular a lí­mites enajenantes: ¡Con sólo besarlo me lo hizo rubio! ¡Al mí­o lo agrandó varios años! ¡Es un santo! ¡Un santo!

El Presidente, exaltado, continuaba:

—¡¡¡Vamos a aumentar los sueldos en un millón por ciento porque este pueblo maravilloso se lo merece!!!

Y la gente, que ya habí­a superado el lí­mite de su éxtasis, gritaba: ¡Basta! ¡Basta, por favor! ¡Así­ ya está bien!

—¡¡¡VAMOS A DECRETAR ALCANZAR LA VIDA ETERNA POR MEDIOS CIENTíFICOS!!!

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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