Primera carta de Paloma
22/09/2010

Querido Rey de la Cabina:
¿No sabías que te iba a buscar por todas partes, por dónde fuera? ¿Por qué no lo hiciste más fácil? No hubiera ido contigo de todos modos, si no querías, pero, ¿acaso no lo querías? Júralo que no. Pero, entonces, ¿por qué irse de esa manera?
Ahora que sé que esta carta te va a llegar, aunque no te la den mis manos te va a llegar, me pregunto: ¿cómo será tu mundo ahí? Todo lo tuve que adivinar, tu silencio me llenó de palabras que iba encontrando, hebra con hebra.
¿Querías estar solo? ¿Era tanto ruido el amor?
Son demasiadas preguntas, incluso para quien no las puede oír. Ya imagino tu cara (no te preocupes, no tienes que poner otra. Puedo imaginar tu cara, sólo eso).
Mejor te hablo del tiempo, por ejemplo, que no es época de lluvias, y llueve.
Todo se moja sorprendido.
Cómo es la vida, ¿no? Será que uno se acostumbra a que, si todos los días sale el sol, el resto tendría que ser igual de previsible y, quizás, eso sea lo único que podamos esperar con confianza. Lo digo sin tristeza, y sin enojo, hay tanta libertad en esa idea de lo imprevisible (tú, que nunca podrías ir por un camino trazado, bien que me entiendes).
¿No son adorables los caminos mojados? Hoy podría haber regresado con el autobús, más rápido y más seca. Pero vino la lluvia y ¿qué hubiera hecho ahí encima entre las caras cansadas de otros pasajeros?. Me metí por el camino de tierra, de barro, es decir.
Encontré ese pedazo de cielo roto, ese vuelo quebrado, esa avecita muerta,
y yo y la lluvia y ya sabes…
Ya tenía mi cuaderno empapado, de todos modos, lo apoyé en una parte más seca (imposible, llovía, ¿te lo dije más de cien veces hasta que se humedezca la piel de esta carta?). Cavé un pequeño hueco con la mano, tomé el ave (¿se sigue llamando así?, aún cuando las alas… ya sabes). La guardé ahí, la cubrí. Y antes de que se tapara del todo, alcancé a ver cómo se convertía en un pez azul. ¿Guiñó un ojo? Eso no estoy segura, pero me pareció (de todas maneras, ¿me lo creerías?). Lo pondré así: creo (creo) que guiñó un ojo. Tal vez arrojó un beso, o simplemente se movió como cuando uno nace, y se dejó caer hasta el arroyo, que pasa ahí cerca (ya lo conoces).
Puse las palmas hacia arriba para que la lluvia me lavara las manos. Luego tomé el cuaderno, y seguí caminando, mirando hacia atrás, viendo las huellas que dejaba, toda llena de preguntas. Por ejemplo:
¿Desayunas?
¿Has visto caballitos de mar?
¿Y danzar a las algas?
Estoy segura de que tienes un perro, ¿cómo se llama? ¿O cómo te llama él? (es una broma, no te enojes).
¿Te has lastimado usando el hacha?
¿Pasaste frío alguna vez? (quiero decir: ¿hubo algún norte muy fuerte?)
¿Te volvieron más callado las estrellas?
¿Sigues haciendo juguetes?
¿Desde cuándo sabes manejar una grúa?
(ay, una pregunta, ay, que no quisiera escribir
porque haría que te dobles
hasta huir por el túnel
de tus propios bolsillos
pero
(cuatro letras que hacen una puerta mágica)
pero
¿cómo no voy a hacértela?
La tengo desde el día en que descubrí
que faltaban fotos
(¿pensaste que no me daría cuenta?
no sé por qué lo pregunto, sé que lo hiciste a pesar de eso).
Tú que no llevas más que menos de lo necesario
¿por qué cargaste con algo
tan pesado como mis fotos?
¿O no pesaban?
¿Pudiste, por fin (¡ojalá, por favor!) ver que esa línea de tinta
azul como el pez
que serpentea en la hoja
después de obedecer mi mano
no eran rejas?
¿Harías el enorme milagro de usarla como alas?
Nada te atrapa
porque todo lo hace.
¿Me darías, entonces, el enorme regalo de ver la pequeña serpiente azul de esta carta,
esta huella azul de mi pensamiento en la hoja,
como una sola línea que juega para abrazarte y la risa?
Querido amigo
(puedo llamarte así,
ni todos los besos del mundo impedirán
que también te llame de esta manera)
Querido amigo
pretendes que nada te atrape
porque sientes que todo lo hace.
Ay, ¿y si vieras que de verdad nada te atrapa?
¿De qué llenarías tus bolsillos?
(¿¡de qué no los llenarías!? más bien, famoso glotón).
Por suerte tus bolsillos siempre serán más hambrientos
que tu prudencia y cualquiera de los hilos quebradizos
de cualquiera de tus miedos.
No te enojes si me pongo tan cerca,
piensa que fue el día de lluvia, y el camino de barro
y mi cuaderno empapado, y el pez azul de la avecita muerta
y los árboles que se inclinaban como ballenas en la orilla.
(¿Podrías creer que tuve que ayudarlos, uno por uno, a regresar al mar?)
Son los feroces días de lluvia, arrastrados con cuadernos, pisando el barro
los mismos que emborrachan los árboles hasta el descuido,
hasta correr peligro, porque se olvidan si eran de agua o de tierra
y nada más se inclinan, porque eso era todo lo que querían hacer,
y tuve que ayudarlos, uno por uno, porque no se querían levantar.
Llené la casa del barro que traía en los zapatos y empapé el suelo
al quitarme la ropa mojada.
Y tú, allá alto, manejando tu grúa.
Imagino que hoy no podrías ver qué tomas ni dónde lo dejas
en tu cabina más alta que las nubes.
Tu solitario reino de las alturas,
y de todos modos
ayudando a los demás.
Te pido,
por favor,
que la mano infinita de tu amable grúa jirafa
tome mi carta y la alce
(no le va a costar mucho trabajo, en cualquier caso)
y la alce hasta el Rey de la Cabina.
Que no se caiga,
por favor,
ni el pedazo de caña de azúcar
ni la pluma del pez azul
ni el dibujo de los árboles inclinados
ni las algas de la tinta en los renglones
ni el pañuelo
ni el aire.
Paloma

Anoche tuve un maravilloso sueño y hoy al ver la carta…..
Gracias
TQM
Me emocionaste! Gracias
¡Qué hermoso! Qué hermoso.
¡Luis es Usted increíble… cómo nos atrapa su pluma y su ingenio con las cartas de Paloma!
Es un placer leerlo de esa forma o tal vez disfrutar tán sólo con una canción o un cuento narrado.
Bendiciones y que la inspiración no se le acabe nunca, para que nos siga deleitando. ¡Un millón de Gracias por existir!
Me encantó, como todo lo que escribis!!!
Buenísimo! qué lindo escribes! realmente logro imaginar las escenas y crear una especie de película o ilustración de lo que vas expresando…. y me logras trasladar a distintos espacios, lo que logra desconectarme.
Gracias!!!
Jesu.
Que bella carta
LO HICE IMPRIMIR PORQUE NO VEO NADA,TAL VEZ ME EQUIVOQUE DE LENTES.HABLANDO DEL TIEMPO, MAÑANA EN MAR DEL PLATA,COMO ESTARA?
ABRAZI
Fantástico, sin palabras!!!
La ley de los pescuezos de pollo :D
hola Luis, vos lees todos los comentarios que ponemos acá?
te cuento que mi esposo me regalo el libro “cartas al rey de la cabina” y que es el primer regalo que me hace desde que nos casamos hace ya varios años,
fue tan dulce el gesto como el libro, un regalo perfecto, como un ramo de flores pero siempre bello. Qué bueno que los libros no se marchitan, al contrario, su fresco aroma se renueva con el pasar del tiempo.
yo tambien escribo “poemas” y tengo un cuaderno mojado como Paloma…
siento que “las cartas…” son para leer muchas veces, yo lo hago de vez en cuando y vibra mi corazón.
admiro cuánto comprendes la profundidad del alma de la mujer y también del hombre, lo expresas con mucho respeto y a la vez con los sentimientos al rojo vivo.
me hace feliz encontrarme amada en las palabras de quien expresa y valora lo que llevamos dentro
un abrazo!
amo este libro. Dice tantas cosas de una manera tan sencilla.
Lo compre, lo lei, lo compre de nuevo para regalar. Y me encantaria tener mas personas a quien regalarselo!!
Hola Luis! Qué hermosa carta… Y cuántos hermosos comentarios, también. Me encantó el pajarito-pez. Qué hermoso que la vida siempre, siempre, se transforme y siga. La carta de Paloma es un poco así… se transforma y sigue. Si alguna vez tenés ganas de venir a contarles cuentos a muchos chicos y chicas que en un barrio de Moreno, Buenos Aires, se viven transformando y siguen, y hacen cosas increíbles… o de ayudarnos a seguir transformándonos y siguiendo con ellos y con ellas… o de las dos cosas… ¡Por favor comunicate! Y si cualquiera de los que dejan que la emoción mueva sus dedos para escribir comentarios tiene ganas… ¡comuníquese! Un abrazo y GRACIAS POR TANTO. Carola y la gente de la Asociación Civil El Arca
Ya mismo buscaré el libro, Dios, maravilloso!!
Gracias Luis, gracias.
Luis, por lo menos este libro sí lo podremos conseguir en México, dado que lleva el sello del Fondo de Cultura Económica.
Llevo años tratando de conseguir un ejemplar de “El ciudadano de mis zapatos”… Y nada todavía… :-(
Pero no escribí sólo para quejarme (qué mal se ve un lamento entre tantos bellos comentarios), sino también para agradecerte que no dejes de escribir maravillas como esta.
Siempre es un gusto leer a alguien que, como tú, tiene el don de poner en palabras sencillas lo que algunos somos incapaces de expresar de ninguna manera.
Abrazos.
Qué belleza!!!!
Luis (y Juan)…
Acabo de ver la presentación del libro…
Acabo de leer la primera carta de Paloma, que has leído en la presentación…
Acabo de llorar. Y no dejo de.
Gracias, siempre.
Un fuerte abrazo.
Hoy me compre este hermoso libro! y ya he terminado de leerlo, me quede con ganas de más!! que maravillosas palabras, que exactitud al describir situaciones en las q mas de uno se habra encontrado alguna vez. Como disfrute leerlo.
Gracias Gracias Gracias, por tanta poesía!