Primera carta de Paloma

29/10/2015

Querido Rey de la Cabina:

¿No sabías que te iba a buscar por todas partes, por dónde fuera? ¿Por qué no lo hiciste más fácil? No hubiera ido contigo de todos modos, si no querías, pero, ¿acaso no lo querías? Júralo que no. Pero, entonces, ¿por qué irse de esa manera?

Ahora que sé que esta carta te va a llegar, aunque no te la den mis manos te va a llegar, me pregunto: ¿cómo será tu mundo ahí? Todo lo tuve que adivinar, tu silencio me llenó de palabras que iba encontrando, hebra con hebra.

¿Querías estar solo? ¿Era tanto ruido el amor?

Son demasiadas preguntas, incluso para quien no las puede oír. Ya imagino tu cara (no te preocupes, no tienes que poner otra. Puedo imaginar tu cara, sólo eso).

Mejor te hablo del tiempo, por ejemplo, que no es época de lluvias, y llueve.

Todo se moja sorprendido.

Cómo es la vida, ¿no? Será que uno se acostumbra a que, si todos los días sale el sol, el resto tendría que ser igual de previsible y, quizás, eso sea lo único que podamos esperar con confianza. Lo digo sin tristeza, y sin enojo, hay tanta libertad en esa idea de lo imprevisible (tú, que nunca podrías ir por un camino trazado, bien que me entiendes).

¿No son adorables los caminos mojados? Hoy podría haber regresado con el autobús, más rápido y más seca. Pero vino la lluvia y ¿qué hubiera hecho ahí encima entre las caras cansadas de otros pasajeros?. Me metí por el camino de tierra, de barro, es decir.

Encontré ese pedazo de cielo roto, ese vuelo quebrado, esa avecita muerta,

y yo y la lluvia y ya sabes…

Ya tenía mi cuaderno empapado, de todos modos, lo apoyé en una parte más seca (imposible, llovía, ¿te lo dije más de cien veces hasta que se humedezca la piel de esta carta?). Cavé un pequeño hueco con la mano, tomé el ave (¿se sigue llamando así?, aún cuando las alas… ya sabes). La guardé ahí, la cubrí. Y antes de que se tapara del todo, alcancé a ver cómo se convertía en un pez azul. ¿Guiñó un ojo? Eso no estoy segura, pero me pareció (de todas maneras, ¿me lo creerías?). Lo pondré así: creo (creo) que guiñó un ojo. Tal vez arrojó un beso, o simplemente se movió como cuando uno nace, y se dejó caer hasta el arroyo, que pasa ahí cerca (ya lo conoces).

Puse las palmas hacia arriba para que la lluvia me lavara las manos. Luego tomé el cuaderno, y seguí caminando, mirando hacia atrás, viendo las huellas que dejaba, toda llena de preguntas. Por ejemplo:

¿Desayunas?

¿Has visto caballitos de mar?

¿Y danzar a las algas?

Estoy segura de que tienes un perro, ¿cómo se llama? ¿O cómo te llama él? (es una broma, no te enojes).

¿Te has lastimado usando el hacha?

¿Pasaste frío alguna vez? (quiero decir: ¿hubo algún norte muy fuerte?)

¿Te volvieron más callado las estrellas?

¿Sigues haciendo juguetes?

¿Desde cuándo sabes manejar una grúa?

(ay, una pregunta, ay, que no quisiera escribir

porque haría que te dobles

hasta huir por el túnel

de tus propios bolsillos

pero

(cuatro letras que hacen una puerta mágica)

pero

¿cómo no voy a hacértela?

La tengo desde el día en que descubrí

que faltaban fotos

(¿pensaste que no me daría cuenta?

no sé por qué lo pregunto, sé que lo hiciste a pesar de eso).

Tú que no llevas más que menos de lo necesario

¿por qué cargaste con algo

tan pesado como mis fotos?

¿O no pesaban?

¿Pudiste, por fin (¡ojalá, por favor!) ver que esa línea de tinta

azul como el pez

que serpentea en la hoja

después de obedecer mi mano

no eran rejas?

¿Harías el enorme milagro de usarla como alas?

Nada te atrapa

porque todo lo hace.

¿Me darías, entonces, el enorme regalo de ver la pequeña serpiente azul de esta carta,

esta huella azul de mi pensamiento en la hoja,

como una sola línea que juega para abrazarte y la risa?

Querido amigo

(puedo llamarte así,

ni todos los besos del mundo impedirán

que también te llame de esta manera)

Querido amigo

pretendes que nada te atrape

porque sientes que todo lo hace.

Ay, ¿y si vieras que de verdad nada te atrapa?

¿De qué llenarías tus bolsillos?

(¿¡de qué no los llenarías!? más bien, famoso glotón).

Por suerte tus bolsillos siempre serán más hambrientos

que tu prudencia y cualquiera de los hilos quebradizos

de cualquiera de tus miedos.

No te enojes si me pongo tan cerca,

piensa que fue el día de lluvia, y el camino de barro

y mi cuaderno empapado, y el pez azul de la avecita muerta

y los árboles que se inclinaban como ballenas en la orilla.

(¿Podrías creer que tuve que ayudarlos, uno por uno, a regresar al mar?)

Son los feroces días de lluvia, arrastrados con cuadernos, pisando el barro

los mismos que emborrachan los árboles hasta el descuido,

hasta correr peligro, porque se olvidan si eran de agua o de tierra

y nada más se inclinan, porque eso era todo lo que querían hacer,

y tuve que ayudarlos, uno por uno, porque no se querían levantar.

Llené la casa del barro que traía en los zapatos y empapé el suelo

al quitarme la ropa mojada.

Y tú, allá alto, manejando tu grúa.

Imagino que hoy no podrías ver qué tomas ni dónde lo dejas

en tu cabina más alta que las nubes.

Tu solitario reino de las alturas,

y de todos modos

ayudando a los demás.

Te pido,

por favor,

que la mano infinita de tu amable grúa jirafa

tome mi carta y la alce

(no le va a costar mucho trabajo, en cualquier caso)

y la alce hasta el Rey de la Cabina.

Que no se caiga,

por favor,

ni el pedazo de caña de azúcar

ni la pluma del pez azul

ni el dibujo de los árboles inclinados

ni las algas de la tinta en los renglones

ni el pañuelo

ni el aire.

Paloma

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¿Comentarios? (ahora hay 35)

¿Comentarios? (ahora hay 35) en “Primera carta de Paloma”

  1. El 30/10/2015 Laura Hernandez escribió:

    Hola, que ingenio de persona eres.Mi admiracion por toda la creacion y trabajo, por el ejemplo que pones en tus presentaciones de tener la capacidad de disfrutar al maximo todo, de tus escritos pues te vemos reflejado en ello casi como una radiografia, es una cosa muy intima pues es como si te conocieramos,con una confianza de platicar tan cercanamente es charla de “pares”. Sabes es un gran detalle tener este vinculo con tantos a quienes tu no conoces, sin embargo los textos muestran gran empatia y es justo ahi donde se da la magia de SENTIRSE INTIMO AMIGO DE PESCETTI. DIOS TE SIGA BENDICIENDO Y A TU FAMILIA TAMBIEN. Gracias infinitas por que siguiendo su ejemplo a dado bendiciones en mi trabajo y en mis alumnos.

  2. El 02/11/2015 Marta escribió:

    Muy Estimado Luis:
    Hace muchos años que compro tus libros y CDs y los llevo a toda clase de encuentros y talleres, siempre conmigo, según las circunstancias unos u otros.
    En cuanto salió, compré inmediatamente este CARTAS maravilloso, que me conmeve cada vez que lo leo. Tanto que aún me pregunto cómo se pasa de la alegría, del humor inteligente y sano a la melancolía total de una mujer en ciernes. Cuánta sesibilidad!!!
    Cartas es un objeto maravilloso, como dicen los del Fondo. También, y como objeto completo y complejo, me interesaría saber quién lo ha ilustrado. Por que creo que la ilustración sin hacer la mínima sombra ha realzado tus palabras. Felicidades y felicitaciónes!!!
    Ah!!! Soy también narradora y entre otros cuentos tuyos me animé a contar Parichempre. Gracias. Cariños Marta

  3. El 09/11/2015 Rosaura escribió:

    Hola Luis, mi nombre el Rosaura. Soy de Santa Fe, Argentina. Fascinada primero por tus canciones, luego con tus libros. Trate de conseguirlos y encontré solo algunos. Natacha esta repartida en las casas de mis amigas. Yo voy por las novelas. Estoy en la búsqueda de este hermoso libro hace un tiempo, “Cartas al Rey de la Cabina”. No tuve éxito. No lo puedo encontrar acá y en Bueno Aires Capital tampoco. Podrías por favor, alguien quien sea, decirme ¿donde puedo encontrarlo?
    Por ahora todo lo que tengo es lo que puedo conseguir en internet, lo que saco de tu pagina y los excelentes videos de youtube con Juan Quintero (1 y 2 claro).
    Te quiero y admiro mucho. Todos los abrazos! GRACIAS

  4. El 31/03/2016 Javier escribió:

    Cada vez que lo leo….un viaje…

  5. El 28/04/2016 Lizbeth escribió:

    He leído Las Cartas al Rey de la Cabina y he visto los videos de Youtube. Una y otra vez y no puedo evitar llover. Ahora me reconozco en Paloma…
    Es mágico cómo llegó el libro a mis manos, cómo decidí leerlo… Cómo reconocí mi historia allí, sin imaginarlo y cómo me volví ella sin proponérmelo.

    Es hermoso lo que escribe, simplemente bellísimo. El duo que hace con Juan Quintero es sencillamente espectacular. No podía ser más perfecto…

    Gracias!!! Gracias!!! <3

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