La salvación
03/10/2011
(Del libro Nadie te creería)

Tomás llegó a su casa a la hora del almuerzo y se sentó a la mesa con sus padres, venía de jugar con sus amigos. La madre trajo la comida, él estaba distraído con alguna anécdota de la escuela. De repente su padre hizo un comentario y se quejó de su cuñado (el tío de Tomás), la mamá contestó ofendida. Tomás sintió nervios en su estómago, el deseo de que eso no ocurriera fue fuerte, sin embargo, en unos segundos la discusión era tan amarga que lo sacó de su refugio imaginario. Se quejó de que pelearan nuevamente. El padre lo mandó a callar y a que comiera. La pelea continuó con fuertes reproches y ocurrió algo muy singular. Tomás notó que la sopa adquiría una consistencia extraña. Se hacía más y más espesa. De todos modos, y obedeciendo un extraño impulso, quiso probarla. La sintió bajar por su garganta, más gruesa que de costumbre y percibió, claramente, cómo se hundía en su estómago, y seguía hasta llenar sus piernas. A pesar de esa extraña sensación no dejó de tomarla (y esa es una buena pregunta, ¿por qué continuó?). Afuera, la discusión se transformaba en un silencio cargado de enojo y caras descompuestas. Adentro, la sopa llenaba su cuerpo. Así y todo, nadie se detuvo.
Cuando su padre se levantó para ir a dormir su siesta, Tomás tenía la mirada perdida y sostenía la cuchara en la mano, inmóvil. El padre le reprochó que se hiciera el tonto y le ordenó que comiera el postre. Pero él, aún cuando lo escuchaba, no pudo responder. Se había convertido en una estatua. Sus padres se alarmaron, quisieron llevarlo al hospital, pero pesaba demasiado, y temieron que se quebrara. Llamaron a un médico que no pudo hacer nada, ni ése ni otros pudieron salvarlo.
Los padres se acusaron, agriamente, de que su amado hijo quedara congelado para siempre. Transcurrieron años sin que Tomás saliera de ese estado. Por la casa pasaba un desfile de amigos y parientes compadeciéndose de él, y echándole la culpa al padre o a la madre, según de qué lado fueran.
Una noche en lugar de quejarse del padre, y en un tono que expresaba un reproche contra ella misma, la madre comentó: “Al principio de nuestro matrimonio, cuando nos amábamos tanto, esto no hubiera ocurrido”. El padre, en lugar de aprovecharse de ese momento para avanzar sobre ella, sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Conmovido por la tristeza de su mujer contestó: “No, querida (hacía años que no la llamaba así), no te culpes”. Las palabras dulces de su marido le permitieron abandonarse a su sentimiento y, aunque expresó algo muy vago, todos sabían a qué se refería: “Ay, mi viejo, qué tristeza”. Así dejó derramar sus lágrimas. El marido le tomó la mano, enjugó su propia emoción y quiso decir que había fuerzas más grandes o direcciones que no se podían controlar, que la vida parecía una tromba, o que hasta el más lento de los días se había escapado demasiado rápido; pero sólo dijo: “El amor a veces falla”.
Esas pocas palabras, de tan triste aceptación, fueron la frase que le devolvieron la vida a Tomás. Sintió que el movimiento regresaba a su cuerpo, primero como una expresión de dolor y hormigueo, luego como miedo a moverse. Se quedó quieto hasta que los padres se fueron a dormir. Se incorporó, tomó unos alimentos, los colocó en su mochila y partió dejando una nota. Había decidido caminar, moverse sin parar. No quería volver a convertirse en estatua, nuca jamás, y en esa casa con tanto enojo en lugar de conversaciones temía que ocurriera nuevamente. No importa cuánto debía alejarse, siempre estaría más cerca de seguir vivo, que de quedarse mudo, y quieto.
Cuando surgía una discusión, él volvía a sentir cómo si una cucharada de aquella sopa bajara por su garganta. Entonces se alejaba, y no se detenía, en nada ni en nadie, como una barca sin anclas.
Sin embargo fue un amor el que lo detuvo. La paciencia del amor, pues no lo lograba para siempre, sino para cada vez. Y en cada ocasión esa mujer debía ayudarlo a calmarse y, hablándole con suavidad, explicándose, lograba que la rigidez de Tomás se diluyera. Palabra a palabra, o gesto a gesto (pues también eran caricias largas y calladas).
¿Por qué Tomás tuvo la suerte de encontrar a una mujer así? Quizás sólo por eso: por suerte; pero no es cierto., nadie es, finalmente, feliz ni llega a tan buen puerto sólo por suerte. Ocurre que, en el fondo de su corazón, nunca dejó de alimentar, así como se alimenta un fuego que nos abriga, su ilusión. A pesar de que debió huir de cada pelea al percibir que su cuerpo se endurecía, aún cuando vivió como un ave que vive el amor como una rama en la que si se posa lo convertirá en piedra (y no puede dejar de batir sus alas insomnes), aún así, nunca dejó de sentir una gran ilusión, un fondo de felicidad igual que un lago escondido en una gruta. Eso fue su salvación.
A lo largo de su vida la salvación tuvo muchos nombres. Cuando niño tuvo el de un amigo. Luego el de su primera novia, luego el de un viaje, luego un regalo, y así siguió, convencido de que cada una de esas personas y acontecimientos eran señales que confirmaban su ilusión, es decir: su confianza y la certeza en que, por lejos que quedara la otra orilla, él la alcanzaría. Iba a ser feliz. Llegaría a vivir sin miedo a que la furia o el amor lo convirtieran en piedra.
No lo consiguió sin lucha, mágicamente, sino de una manera humana, deshilando sus miedos como a hebras delgadas y engañosas. Encontrando razones. Con llanto y risa, día a día. Nombre a nombre. Paso a paso. Palabra a palabra. Fantasma tras fantasma. Beso tras beso. Esquina tras panadería, cielo tras nube, nube tras sol, y Luna, con su abrazo azul de lago en el cielo.

EL CUENTO ME PARECIO ALGO RARO
Por eso el día que me separé, prometí jamás cocinar de esa sopa… para que nadie la tome… para que las cosas sigan su movimiento.
Muy lindo cuento Luis!! un abrazo, sin cucharón
luis,tus cuentos son re divertidos(naranjas y marcianos) y tambien tus relatos(mi aporte a la ciencia,ls cutro vocles,etc) esos cuentos y relatos los lei en lengua con mis compañeros y mi maestra maria cristina berbera, te mando saludos!!!…
Brenda Aldana Duran!!!!!
Hola hoy estamos con la escuela comentando sobre usted muchas gracias
hola soy elias soy de san jorge me gusta mucho el futbol y tus librosss chauuuu
Hola Somos chicos de 5° Grado somos de san jorge escuela San Jose De Calasanz 6362 y estamos comentando sobre usted todos sus libros y canciones son agradables y nos gustaria conoserlo personalmente es peramos una sincera respuesta y lo esperamos saludo y muchas gracias
hola soy santi me re gustan tus libros soy de san jorge santa fe mi mama es amiga tuya chaaauuuu
hola soy lautaro de san jorge me gustan tus libros sos un buen escritor chauuuu
Bien Luis!! Profeta en tu tierra!! jajajja
Hola Luis cmo estas??? Soy Facundo de Rio Cuarto, Picia de Cordoba, tengo 20 años y soy un joven docente de musica que esta dando sus primeros pasos en esta linda profesion. Aparte soy profe de guitarra, instrumento, que como veras, me encanta. Para ser sincero hace solo unos meses que te conoci, y realmente me encanta lo que haces para los chicos y cada tanto saco alguna de las canciones para usarlas en el aula. Cada vez que veo tus salidas en canal 7 y escucho las canciones, no puerdo creer como y de donde sacas las ideas para componerlas. Bueno, no te quiero llenar con mas palabrerio, solo quiero decirte que ahi te dejo mi correo y me gustaria poder entablar contacto contigo para intercambiar ideas. Un abarazo grande, y espero poder tener una respuesta. Saludos.
muy bueno el cuento. A veces o casi nunca nos damos cuenta del daño que podemos hacer solamente con un gesto ni hablar de las palabras.
Holaaaaaaaaa !! =D
soy Hebe de Argentina, hay ! me encaaaaaaaaaaaaaaaantas toooooooodas tus canciones.. me las se toooooooodas y siempre que las canto me ponen reeeeeee feliz! y me muero de risa aunque las halla escuchado muchas veces.. Me gustaria que vengas a las Arg a visitarnos aunque tengo 17 años iria a verte con toooooodos los nenitos al lado mio jugando jajaja. Me encanta lo que haces
luisssssss
efectivamente el cuento es extraño……….
pero es bueno, me puso a pensar
por cierto, espero encontrarme contigo en el cervantino!!!
un abrazo largo y callado
HOLA LUIS SOY LUPITA CASTILLO DE MEXICO, AHORA ESTAMOS A NIVEL NACIONAL CON EL CURSO BASICO DE FORMACION CONTINUA PARA DOCENTES EN SERVICIO Y ME HA TOCADO COORDINAR A UN GRUPO, SON EDUCADORAS EN PREESCOLAR Y DOS MAESTROS DE EDUCACION FISICA..MAÑANA SERA EL ULTIMO DE TRES DIAS DE TRABAJO Y HE PLANEADO DAR A CONOCER ALGO DE TU TRABAJO PARA HACERLOS REFLEXIONAR DESDE LA PERSPECTIVA DEL NIÑO, COMO SIENTE Y COMO PIENSA, COMO VIVE EL MUNDO QUE INSTITUIMOS LOS ADULTOS..TE AGRADEZCO PROFUNDAMENTE TU VOCACION DE AMOR HACIA LOS NIÑOS Y JOVENES, SIGUE ADELANTE Y QUE DIOS TE BENDIGA EN TU CAMINAR,UN FUERTE ABRAZO.
muy largo no sirveeeeee
luis sos un genio me gusta todas tus cancines y tus libros el libro que mas fueron natacha ,natacha chat y todo mas quiero que vengas a mi colegio por que todos mis compañeros te quiere conocer que en madero nuestra señora de lourdes en Buenos Aires chau y beso
Hola! Estaba buscando que leer porque todos los lunes me piden un reporte de alguna lectura, y decidi buscar un cuento tuyo. Yo me entere de tu existencia por casualidad, cuando viniste a un festival internacional de Puebla, aqui en México, y desde ese momento que escuche tus canciones me dedique a seguirte la pista, luego me entere de que escribias y que tenias ya varios libros publicados, fue asi que comense a comprar algunos, pero cuando lei Frin mi vida cambio, ese libro hizo que le tomara el gusto a la lectura y ademas me identifique tanto con el personaje, es de mis libros favoritos, honestamente te admiro y este libro de nadie te creeria no lo he leido pero a ver este cuento me decido a leerlo. Gracias por escribir estas cosas que nos hacen pensar. Un abrazo
Sencillamente GENIAL… EXTRAORDINARIO….
de una simpleza y una hondura impresionante!
GRACIAS!
hola! me encanto tu cuento, mi terapeuta me lo recomendó.. hermoso!
A mi me pasa que tengo segun pasan los momentos ilusiones que son compartidas con distintas personas. A veces es mi esposo, a veces compañeros de trabajo, a veces nietos. Es a través de ellos que escuché tu produccion. GRACIAS por las puertas que abris
Ja! si he tomado de esa sopa, por suerte ahora que soy grande no la tengo entre mis comidas, gracias a los amigos, las maestras y personas que lograron descongelarme con su confianza. Gracias Luis de parte mia y de todos mis alumnos que cuando te descubren comprenden la belleza de la lectura