Boletí­n nº 23

01/08/2006

foto de Luis

Caprichos y razones

Uno de los mitos sobre la infancia afirma que los chicos son caprichosos.

No es así. Toleran menos las frustraciones, que no es lo mismo.

Si entendemos por capricho una conducta errática, inesperada, a la que cuesta encontrarle justificación o sentido, los chicos son lo menos caprichoso que se pueda encontrar.

Viven sedientos de congruencia. Esperan y necesitan que su mundo, y el mundo que rodea al mundo que los rodea, sea previsible, responda a leyes y reglas que se pueden aprender y que se cumplan.

El caos les asusta. Si los adultos con los que crecen tienen conductas, ahora sí: caprichosas, se angustian, se asustan o enferman, según la gravedad de lo que ocurra.

Sin embargo la vida cotidiana está llena de momentos que presentan contradicciones, zonas ambiguas; y uno mismo, como adulto, no siempre puede ni debe dar respuesta a esas contradicciones. Pero eso no es lo mismo que callar u ocultar. Siempre que sea posible lo mejor que podemos hacer es hablar sobre eso. Nombrarlo. No hacernos los zonzos.

En México, los chicos estuvieron expuestos a montones de noticias en torno a las elecciones y los reclamos de legitimidad.

En Argentina, uno de los temas que los chicos oyeron estas semanas en los noticieros es el de los “superpoderes” (el poder ejecutivo reclama atribuciones que recaían sobre el legislativo).

No son temas menores. Mal podemos pedirle a los chicos que aprendan y respeten reglas cuando ellos ven que “en el mundo real” éstas se saltean o, en el mejor de los casos, se cuestionan o se construyen.

Este boletín llega a gente que vive en muy distintos países, cada uno sabrá qué debe encarar, por razones obvias, mencionaré el argentino. Son sólo algunas ideas para empezar a indagar sobre el tema, o tratar de ponerle palabras. No pretenden abarcarlo, son apenas ideas sueltas. Mejor si no es el silencio.

Estas atribuciones que reclama el ejecutivo (los “superpoderes”) se relacionan con el equilibrio entre la necesidad de actuar sin trabas que tiene un gobierno y la necesidad de contrapesos que tiene la democracia.

Cuando estás en un grupo muy grande muchas veces podés sentir que, si todas las decisiones van a consenso, se tarda demasiado o se termina no haciendo nada. Eso puede acabar desesperándote y haciendo que reclames que algunas decisiones sean más rápidas y sin tantas vueltas.

El problema de eso es quién elige al que decide, y qué controles tendrán sus decisiones.

El riesgo es cómo se controla a quien elige por los demás. La democracia se basa en un juego de contrapesos, en que no haya voces únicas, y en responder ante otros.

Una de las formas de medir el liderazgo de una persona no es su poder para imponer sus decisiones sino cuánto contrapeso tolera, dicho de otra manera: cuánto sabe convivir con otros diferentes, negociando límites.

Por eso me gustó mucho una palabra que dijo uno de los presidentes en esta cumbre del Mercosur.

Fue la palabra que me sonó más real y creíble de tantas que escuché. Más que otros discursos muy largos (tan largos que uno piensa: “Éste habla tanto que no debe quedarle tiempo para oír a otros”).

Y la palabra que me hizo abrir las orejas fue del presidente de Brasil. Lula dijo que para construir esta unión de países hacía falta “paciencia”. Cuando hablás de paciencia, hablás de impaciencia, de impacientes, de que hay que convivir con otros que te tienen paciencia, a los que tenés que tener paciencia. Me pareció tan sensato, cierto, sencillo, sincero.

Así que, adultos al volante/manubrio, en la medida que buenamente puedan, eviten silencios o frases estilo “En este país no se puede vivir”, “Acá está todo mal”, “Son los mismos ladrones de siempre”, “Son todos iguales”, y charlen, charlen, pregunten. Recuerden que siempre está a la mano el mágico recurso de decir “No sé”, “Esto no lo entiendo”, y seguir buscando.

Todo esto lo hablé en el programa de radio del sábado 22. Y el juego que propuse fue el siguiente.
Como ese programa tuvo que ver con “el otro”, con aquél que no somos nosotros, vale decir: que piensa distinto, o que vive en otra parte, o que tiene otras creencias, otros padres, otra cultura, otros valores, y como, finalmente el planeta es un ómnibus bastante chiquito y hay lugar para todos pero no hay lugar para estar solos siempre, y continuamente nos cruzamos con otros, vamos a hacer un pequeño juego: el de cambiarnos de nombre. Ni siquiera les voy a pedir que se pongan un nombre que les hubiera gustado tener, no sé, escojan otro. Deberán llamarnos diciendo, primero: cómo se llaman y después que otro nombre escogen, no hace falta que nos expliquen por qué. Mejor aún: no nos digan por qué. Sólo: cómo se llaman y qué nombre eligen para ustedes. Después el juego puede seguir en sus casas, una hora, toda la tarde, todo el día. Cada uno se cambia de nombre y debe ser llamado y llamar al otro por otro nombre. Es un juego, luego cada uno regresa a su propio nombre.

También pasé una hermosa canción de cuna palestina. La canta Rosa Zaragoza en su disco Nanas del Mediterráneo.

Bienvenida, mis ojos,
princesita mía
Luz de luna acaricia
las mejillas de esta hada.
La noche está durmiendo
y los arroyos también.
Estamos los dos hablando
de sentimientos.
Hay que mimar
estas rosas de tus mejillas.
Hay que acariciarlas
porque ya se han abierto.
Cantando cantando
se me acercó la luna
y he pensado que estaba
en un paraíso celestial.

Diotttttttro orrrrrrrrrden de asuntos

He vuelto a tomar clases de armonía y composición, un poco en piano y un poco en guitarra.

¿Y a mí qué? Dirán ustedes.

Se callan y oigan, porque lo hago con la boluntá de megorar el produpto que ofresco.

Y, sobre todo, con la ventaja de que mis profesores, Marcelo y Martín (había con la letra “J”, pero eran carísimos!), digo, con la ventaja de que ellos no reciben este boletín.

Los primeros días sufrí pues los dedos no respondían a los mandos superiores. Se trababan, discutían, o les parecía mejor sindicalizarse machacando la cuerda de al lado. No la que el ejercicio decía. Les venía como un aire de rebeldía.
Eso fue la primera semana, ya luego vino el placer de los dedos aflojándose, es un placer enteramente muscular, y con ello disfrutar los ejercicios.

Uno de los fenómenos que ocurre con los instrumentos es que la mano se acostumbra a posiciones, y así acordes y melodías toman rumbos previsibles. Hay que trabajar para “desacostumbrar” la mano, para que vuelva a pensar con libertad. Lo cierto es que esto no sólo pasa con los instrumentos.

Con la paciencia que decía Lula, porque con la mía sola no bastaba, perseveré y no digo que triunfé, porque apenas empiezo, pero vamos por un honroso empate.

El caso es que parte del resultado de estas clases son canciones nuevas y temas que iré poniendo en el blog, como ya fueron apareciendo: LLovizna de invierno, En el día de tu cumpleaños, y Lo que más te gusta de mí.

Gentes: no empiecen a embromar con que ponga los acordes, con que esto y lo otro. No da el tiempo, santos, no da el tiempo. Prefiero usarlo en trotar sobre cuerdas y teclado, subir al blog estas grabaciones tan caseras y no demorar que anden por ahí.
Un abrazo, por las dudas ¡Y NO ME HAGAN PERDER LA PACIENCIA!

Luis

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¿Comentarios? (ahora hay 28)

¿Comentarios? (ahora hay 28) en “Boletí­n nº 23”

  1. El 03/07/2008 Javier Acevedo Diaz escribió:

    Hola Luis, Soy Javier, músico tucumano residente en La Plata, compartimos escenarios hace muuuuuuuuchos años…. en La Vizcachera por ejemplo, junto a Vos América, Los del Churcal y otros, tengo un gran recuerdo de vos, en especial arriba del escenario, espero que vos los tengas de mí, mi hija Emilia es seguidora total tuya, y a mi me encanta eso, te agradezco profundamente tu obra, y me encantaria, si te acordás de mí,( era un pibe) tener alguna respuesta tuya. Un gran abrazo y nuevamente gracias!!! Javier

  2. El 06/07/2008 ulises escribió:

    Hala Lusiyo, nos conosimos en mexico una de tantas veces que por hacares del destino te toco perderte en la ciudad de mexico, y me pediste que te diera un norte de una direccion que buscavas, no lo recuerdas..mmm, no es de estranar, como siempre andas en la luna, ha ha ha, oy vivo en Philadelphia y sigo siempre tus comentarios tuis aventurillas, tus altivajos radiofonicos y tu musica, siempre me gusto el programa de dorevis, y hoy que an pasado tanto tiempo de eso y de la vaca lechera no me queda mas que desirte muuuu chas gracias de que tengas este espacio donde siges con las mismas locuras y despilfaros de energuia electica, que sos usted un basura, ha ha ha con aprecio para un gran escritor de lo cotidiano, tu fiel admirador Ulises, E

  3. El 14/07/2008 Josefina Leal escribió:

    Luis, gracias por los artículos sobre la niñez, son sumamente útiles.
    Besos

  4. El 25/07/2008 Anabel escribió:

    Hola Luis!! (que poco original! pero bue..)
    quería contarte varias cosas que me pasaron y vos estás involucrado en ellas..
    1- tengo toda tu discografía!! y no hay chicos en casa .. bah!.. de edad.. somo dos grandotes que nos reimos a carcajadas cada vez que ponemos los CD.
    2- el mes pasado compré “Nadie te creería”.. mientras esperaba el turno al médico (quien se retrasó muucho…) lo leí completo. dirás… Y que tiene eso de extraordinario? que durante las horas que estuve en la sala de espera la gente me miraba sin entender que me pasaba.. lloré de la risa! y viste como es cuando no querés que se te note..Peor!! las lágrimas se me salían hoja tras hoja y las carcajadas no las podía contener!!
    3- en las reuniones con amigos, nos ponemos a jugar con tus juegos y hacemos intercambio cultural de chistes!!
    Gracias por todo!! te mando un gran abrazo.

  5. El 21/10/2009 estela escribió:

    Tenemos solamente “el vampiro negro” y te admiramos. Viajamos mucho por panamericana casi 40 k. todos los días y muchos de esos viajes nos reimos, jugamos o cantamos con nuestra hija que esta superando una disfasia expresiva severa. Cada vez que repite una silaba, te contesta o me pide un tema te bendigo. Escubi dú es el exito en nuestra burbuja. Que te digo que los chistes la hacen pensar mucho y reirse. Volvió el perdido del campamento?. Cariños. La mamá de Ele.

  6. El 21/10/2009 estela escribió:

    autorizado

  7. El 03/02/2010 Mariángeles escribió:

    Hola Luis.. desde mi humilde lugar de lectora que nunca sabe nada.. te descubrí Luis y no he podido parar de reir, hace tanto que no me dolía la panza cada vez que leía algo.. Por dios! Se nota que amás profundamente tu trabajo. y Sumás día a día más lectores eso es lo más importante

  8. El 23/03/2011 Gabriela escribió:

    es la primera ves que la visito ya havia escuchado hablar de ti soy de Mexico espro pronto vengas a mi pais y a mi estado de Chiapas para poder ir a conocerte y llevar a mi pequeñita!!! gracias por compartir con nosotros como vivir con los pequeñines… saludos!!!

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