En mi paí­s

21/10/2007

bocetos de O´kif (Del libro Nadie te creería)

un señor en un bar:
- ¡Mozo!
Éste no se da por aludido.
- ¡Mozo! (insiste).
Otra persona, de una mesa cercana, se inclina:
- Acá se dice “mesero” y no “mozo”.
No es que el mesero no lo haya oído, seguramente se ofendió.
El primer señor intenta nuevamente:
- Mesero, unos fósforos.
- ¿Mande? (llega el mesero, solícito).
- ¿Perdón?
- Es que acá decimos “mande” cuando alguien nos llama.
- En mi país decimos: “¿Qué?” (el señor).
- Acá eso es de mala educación (el mesero).

- Interviene una señora que leía un libro en otra mesa:
- En mi país “mala educación” es corregir a otra visita.

- Pero estamos en este país, señora, no en el suyo (el mesero, ofendido).
- En mi país un hombre no puede hablarle a una mujer si ella no está en presencia de su marido (un señor apoyado en la barra).
- El mesero hizo bien en responderle, en mi país es una falta de respeto no contestar a una dama. (otro hombre desde la barra).
- ¡Será! ¡Pero en mi país una mujer no se pasea sin un familiar! (una mujer bajita, sentada junto a sus hijos y el esposo).
- ¡Pues, fíjese que en mi país eso sería una vergüenza! (replica la mujer del libro).
El señor, desde la barra, aclara:
- No, lo que ella le quiere decir…
- ¿¡Cree que no entendí porque soy mujer!?
- Los hombres son paternalistas con nosotras (una joven estudiante desde una mesa, mientras su acompañante, un joven delgado, asiente con la cabeza).
- ¡En mi país los jóvenes les guardan respeto a sus mayores! (brama el segundo señor, desde la barra).
- ¡En mi país también, cuando vamos a los museos a ver dinosaurios! (replica la joven).
- ¡Esto es culpa de la televisión! (se lamenta un señor desde otra mesa). En mi pueblo no hay televisores y los jóvenes no son maleducados.
La señora bajita, que está rodeada por su familia, interviene:
- ¿¡Y en qué gastan su tiempo, me gustaría saber!? ¿¡En hacer porquerías!?
-¡El amor no es una porquería! (la joven a la mujer bajita)
- ¡Cállese la boca, insolente! (el esposo de la señora bajita).
-¡Oiga, no se meta con mi novia! Interviene el joven delgado que acompaña a la estudiante; pero desde la barra uno de los señores le responde con ironía:
- En mi país los hombres no va tras las faldas de las mujeres.
- ¡Será porque ellas llevan los pantalones! (contesta ella).
- ¡Jóvenes! ¡Retírense! (el mesero, acalorado).
- ¡Somos clientes, no puede echarnos! ¡En mi país estudio abogacía y conozco mis derechos! (el muchacho delgado).
- ¡Acá nos reservamos el derecho de admisión! ¡Fuera! (el dueño, que asoma desde la cocina).
El mesero aferra a la joven del brazo, entonces, interviene el esposo de la señora bajita:
- ¡Mesero! Es una mujer, ¡sea prudente usted también!
- ¡Es mujer pero nos ofendió! (el mesero).
- ¡No los ofendí! ¡Di mi punto de vista! (la joven defendiéndose).
- Si en mi país una mujer habla sin permiso de su marido es una falta de respeto (uno de los señores de la barra señalando al joven).
- ¡Él no es mi marido! (la muchacha).
- ¡En mi país una dama soló viaja con sus padres o su esposo! (el señor de la barra). ¡Mujer perdida!
- ¡Oiga, no la ofenda, es casi una niña! (la mujer bajita).
- ¡Si rayan a los jóvenes, yo me voy! (el primer señor, que había pedido cerillos).
- Acá se dice “si los corren” (el mesero).
- En mi país eso quiere decir “si los persiguen” (el señor de los cerillos).
- En mi país hay un proverbio que dice “La visita es el Rey” (la señora del libro).
- Y acá tenemos uno que dice “Donde vayas haz lo que vieres” (el mesero)
- Si en mi país hiciera lo que acabo de ver, me echarían por mal educado.
- ¡Si no está a gusto, vuélvase a su país! (el dueño del local).
- ¡Por supuesto que sí! (el de los cerillos).
- ¡Yo también me voy! (la señora del libro).
- ¡Y nosotros! (la señora bajita y su familia).
- ¡No regresaremos jamás! (la pareja de jóvenes).
- ¿¡Por qué no me habré quedado en casa, hoy!? (uno de los señores de la barra).
Todos se marchan del bar. El dueño se quita el delantal, quejándose con desánimo:
- ¡Para qué habré emigrado de mi país! ¡Quiero cerrar el local e irme! (Dirigiéndose al mesero):
A ver Juan cómo se las arregla usted porque ya estoy harto. El dueño arroja el delantal sobre la barra y se va.
El mesero recoge las mesas mientras piensa para sí: Qué cómo me las arreglaré, ja… se en este país ya no hay trabajo… no me quedará más que irme a otra parte. El mesero emigra a otro país. Llega y se dirige a un bar a distraerse un poco. Llama:
 - Mesero, cerillos.
Un señor, desde otra mesa, se inclina y le aclara:
- Acá se dice “mozo”… y “fósforos”.

¿Comentarios? (ahora hay 13)

¿Comentarios? (ahora hay 13) en “En mi paí­s”

  1. El 22/10/2007 sirako escribió:

    que enredo tan divertido.

  2. El 22/10/2007 c@rmeluchis escribió:

    hola Luis,mis hijos y yo estamos encantados de escucharte x radio universidad los domingos aca en México, te mandamos muchos saludos y ¡Cuidate, no rompas nada, te pones sweater !!!!

  3. El 23/10/2007 Vale escribió:

    Los textos de Pescetti son tambien lecciones de variacion linguistica; gracias por compartir su trabajo.

    Saludos

  4. El 23/10/2007 Dani Miquel escribió:

    Me di de baja en el parrafo 16.

  5. El 24/10/2007 josé escribió:

    Hola Luis.
    Te he visto en algunos conciertos y me he divertido mucho, te veia en bisbirijes, eres buenisimo. Chau. Espero que pronto vengas a Aguascalientes

  6. El 24/10/2007 Anna escribió:

    La verdad hace poco que descubri al señor Pescetti y me permito decir que es una maravillosa forma de enseñar y pasar el rato con mis alumnos—sus cuentos los atrapan en un mundo magico…y sus canciones los hacen no pensar y solo sentir, aparte que les enseña concentracion y los mas importante a ser niños…Mil Gracias por compartir!

  7. El 24/10/2007 Andrés escribió:

    Hola Luis, en mi país sos exitoso, que no es lo mismo que famoso; en mi país sos gracioso, que no es lo mismo que chistoso; en mi país sos serio, que no es lo mismo que solemne.
    Gracias por abrir las brechas.
    Andrés Sobico.

  8. El 24/10/2007 *SHARIS* escribió:

    Ja.
    Este texto es célebre en mi país.
    Te mando un abrazo muy fuerte hasta tu país.
    Mil besos y abrazos.
    Sharis*

  9. El 26/10/2007 fer escribió:

    buenisimo, si pudieromos manejarnos con menos prejuicios…

  10. El 27/10/2007 AGUSTINNA escribió:

    Buena la historia.
    Luis: me encanta como
    escribis.
    Recomiendo Natacha.
    Besos

  11. El 29/10/2007 Victoria escribió:

    Realmente este texto refleja como la gente se pone en “nacionalista” solo cuando esta fuera de su pais y con cosas poco trascendentes tratando de jugar el rol de algun tipo de consul o algo similiar.Yo soy Argentina y vivi en Mexico casi 4 años es increible como los argentinos que viven alla ( casi 30 mil aunque no lo crean..) se aferran a su lunfardo solo con el objetivo de marcar que “soy argentino”, identificables tambien por los mocasines y/o ojotas ( “chanclas”…por si el que lee es Mexicano) creo que la tolerancia es fundamental y solo uno se da cuenta cuan diferentes son las cosas en otros rumbos recien cuando el millaje es grande (como le paso al camarero/ mozo).Exitos…me encanta tu trabajo Luis.
    Victoria.

  12. El 21/04/2008 paulina escribió:

    re lindo

  13. El 28/07/2008 Florencia escribió:

    Muy linda historia. Y, también, muy divertida.
    uno de los chicos que mensiona que la gente “es nacionalista solo cuandoesta fuera de su país y con cosas poco trascendentes tratando de jugar el rol de algun tipo de consul o algo similar”, y tiene razón. y mucho.
    La verdad, es que yo también lo conosi hace poco a Luis, y me encantaron sus cuentos.tiene que dedicarse a eso.
    Besos y abrasos.

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