Vincent (Don McLean)

30/06/2010

Noche estrellada, estrellada,
pinta de azul y gris tu paleta.
Mira (escruta) un día de verano
con ojos que conocen la oscuridad de mi alma.

Sombras en la colina.
Esboza árboles y narcisos,
captura la fría brisa del invierno
en colores sobre la tierra de lino nevada.

Ahora comprendo
lo que tratabas de decirme
y cómo sufriste por tu lucidez,
y cómo trataste de liberarles.
No escucharon, no sabían cómo.
Tal vez escuchen ahora.

Noche estrellada, estrellada.
Luminosas flores de brillante resplandor,
torbellino de nubes en la niebla violácea
se reflejan en los ojos de Vincent de porcelana azul.
(en la porcelana azul de los ojos de Vincent)

Los colores cambian de matiz.
Campos matutinos de trigo ámbar,
rostros curtidos por el dolor
aplacado por la tierna (amorosa) mano del artista.

Ahora comprendo…

Pero no sabían quererte.
Aún así tu amor era sincero,
y, cuando no te quedaba esperanza,
en esa estrellada estrellada noche
te quitaste la vida como suelen hacer los amantes.
Yo podría haberte dicho, Vincent,
que este mundo no se hizo
para alguien tan bello como tú.

Noche estrellada, estrellada.
Cuadros colgados en salones vacíos,
retratos sin marco sobre paredes anónimas
con ojos que miran el mundo y no pueden olvidar.

Como los extraños que conociste,
el harapiento de andrajosa vestimenta,
la espina de plata de una rosa sangrante
que yace estrellada y rota sobre la nieve virgen.

Creo que ahora sé
lo que intentaste decirme,
cómo sufriste por tu lucidez,
y cómo intentabas liberarles.
No te escucharon.
Aún siguen sin escuchar
y tal vez nunca lo hagan.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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