Querido Diario

28/02/2017

(Del libro Querido Diario (Natacha))

-¡Mamá! ¡No vengas que voy a empezar a escribir un diario! (desde su cuarto).
-¡No te oigo, mi amor! (desde el lavadero).
-¿Qué dijiste?
-Esperá que se apague el lavarropas, que ya termina.
-¡No te oigo, mamá!
-¡Natacha! ¡No sigas hablándome! ¡No se oye nada con este aparato!
-¡Ay, mami, no se oye nada con el lavarropas!
-(¿Qué querrá, por favor?) …
-¡Dejame que tengo que empezar el diario! (¿Qué me estará diciendo?).
-Ya termina, ya termina, ya termina, ya terminaaaaaaáp, terminó (tono jugando).
-No vengas, mami, eh; que tiene que ser secreto (desde su cuarto).
La madre asoma en la puerta del cuarto de Natacha.
-¿Qué querías, pichona?
-¡Ay! ¿No te digo? ¡Viniste! (tapándose la cara con las manos).
-Si me llamabas, Nati.
-No, mami; te decía que no vengas, que no-ven-gas.
-Yo-ya-no-es-ta-ba-vi-nien-do,porque estaba lejos con la ropa, Nati. Además, cuando uno quiere estar solo no llama a los demás.
-Yo te avisaba, no te llamaba.
-¿Cuál es el secreto?
-Uno, mami, no te puedo decir, que voy a empezar mi diario, y no lo pueden ver, ni vos ni papi.
-¡Qué hermoso, mi amor! (se emociona).
-Ni el Rafles lo va a poder… bah, si yo quiero leerle un poco sí, pero ustedes no.
-Me encanta que hagas eso, yo cuando era chica también escribía uno…
-¿En serio? (… humito pif, desilusión).
-Pero no te lo voy a mostra-a-ar, no no.
-¡Ah, qué viva que sos, mami! ¡Yo no dije que no te lo iba a mostrar nunca! ¡Es secreto pero si quiero te lo muestro!
-No, porque ahí vos tenés que escribir tus cosas; no es para que lo leamos papi o yo.
-Bueno, pero si un día quiero se los muestro; no seas egoísta, mamá.
-(Ay…) No soy egoísta, mi amor, te cuento que yo al mío…
-¡Qué me importa tu diario! ¡Sí sos egoísta! ¡Porque ni lo querés mirar a mi diario! (ojos finitos).
-¿No era secreto, tu diario?
-¡Qué va a ser secreto, si ni pude empezar porque viniste, mamá!
-(Mal día) Bueno, yo me voy, sigo con mis cosas… Nati, si precisás algo me llamás, ¿sí?
-Pero si te digo que no vengas, no vengas.
La mamá regresa al lavadero. Natacha abre su cuaderno, y piensa.
Piensa, piensa, piensa.
Mira hacia la ventana.
Piensa.
De lejos se oye que el lavarropas comienza a centrifugar.
(¡Ya sé!)

Querido diario:
hoy empiezo a escribir un diario.
Bueno, listo, sigo otro día.
Firma: Natacha adorada.

-¡Mami, vení!

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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