Regresando de nuestra primera cena paso a resumirla (2)

05/01/2012

Estimado Alberto: regresando de nuestra primera cena paso a resumirla a fin de objetivar la construcción del vínculo:
– Yo no hubiera elegido ese restaurante (pero, obvio, tiene que ser el pretendiente el que invita).
– La mesa estaba tan pegada al baño que nos daban propina cuando salían. Por eso no me sacaba el pañuelo de la nariz (vos decías que no se sentía, pero es la impresión, Alberto. ¿Cómo no exigiste otra mesa?, por más lleno que estuviera el lugar).
– ¿Comida oriental? Tendrías que haber buscado algo más internacional, que seguro no le errás.
– Los menús que no se entiende el nombre de los platos me revientan. La explicación en inglés, ¿en qué país estamos? Había que preguntarle al mozo que encima ponía caras porque algo ya lo había explicado, ¡si eran imposibles de retener! Uno me lo tuvo que decir cuatro veces, porque una vez era carne de entrada, otra vez acompañaba una pasta, y otra vez era plato central y otra vez un nombre de fantasía en un postre. ¿Le cansa?, pongan fotos, como le dije (vos ahí habías salido, ¿a qué saliste?).
– ¡Lo que demoró ese pedido! ¿En el Lejano Oriente tenían la heladera? Yo ya me había llenado con las canastitas de pan, no me quedaba hambre; pero traen la comida… no la vas a desperdiciar (por más que lo único que soñás es volver y tirarte en tu cama). . Cocinamos fresco, señora, me dijo el maleducado; “crudo”, le dije cuando probé.
– Las con forma de albondiguitas de la entrada era como masticar arena, con una mano me servía y con la oreja quería tomar agua, por lo menos. No había manera de bajarlas. No podía parar de toser.
– La carne que venía envuelta con una parra, ¿¡De dónde van a sacar una parra si acá no hay?! Era una hoja de lechuga hervida, ahí te creo. Si le ponías limón estaba muy rico, te lo reconozco.
– Las ensalada yo le desconfío si no la lavé yo, mamá o la tía Beba.
– Al show lo noté subidito de tono para un lugar al que van familias.
– El postre, cuando se acordaron, podría haber sido el desayuno.
Cuando me dejaste en casa lo primero que hice lo googlée, ¡Es famosísimo! Llamé a tía Beba y le conté. ¿Vos sabías o te salió de casualidad? Lo recomiendan entre los mejores para que sepas. ¡Lo que te habrá costado! ¿No serás medio derrochón, no? Igual sos un amor porque por más que por dentro te debías querer morir al ver la cuenta, lo hiciste para lucirte y eso es amor.
Dejo acá porque ya fui tres veces al baño, se ve que algo o me cayó mal o no estaba bien el producto.

Tuya de todo corazón.

Anita, mi amor

P/D: ah, las flores te olvidaste.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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