Paz en los corazones

22/12/2008

Que creen, que no creen, que no quieren que les hagan creer, que quieren que los demás crean… miren, compadres, hay sillas para todos; de modo que no se nos arrebaten y no empujen al otro con sus creencias.
Permitan que cada uno a su aire, y por lo demás: paciencias, mis santos, paciencia.

Y no para que las mejoras nos lleguen en el cielo. No, mis santos, con lo lejos que queda, además el cielo está en el cielo y todavía falta, y mientras tanto… o sea: ni qué hablar. Que aquí nos vayan acercando el anticipo, eso que ni qué, y a trabajarlo.
Pero eso no quita que agreguen, ¿me entienden? ¿Y qué hay que agregar?

Paz, mi buen.
Paz, paz, por favor.
Paz en los corazones.

¿Y como entre los de quiénes, a ver?
Cada uno como pueda y dónde llegue:
Entre el de usted y el de su pareja,
entre el de ustedes y el de sus hijos,
y de ahí pa’l real hasta dónde les dé el cuero…

como, por ejemplo, Barenboim con su orquesta de jóvenes árabes y judíos.

Cada uno hasta donde le dé el cuero.

Pero eso sí, como decía Gianni Rodari en sus Cuentos por teléfono, algo así como: “A arremangarse, muchachos, porque en la Tierra hay mucho trabajo por hacer”.

Y en la humanidad, y en el corazón de cada uno.

un abrazo

Luis

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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