Partido

05/10/2015

(Del libro Nadie te creería)

– Va a sacar el arquero Porta. Saca, la pelota va a mitad de la cancha, la para Tucconi. La para Tucconi, que está marcado por el número diez, Hans; pero elude la marcación y avanza a toda carrera. Queda pagando Hans ante la fineza de nuestro estilo latino.

– Es que nosotros entrenamos desde chicos en campitos, Fernández, es otro concepto.

– Exacto. Atención: ¡Entra Tucconi en el área!

Se adelanta el arquero alemán a bloquearlo; Tucconi se prepara para patear y… ¡Atención, atención! Pasa algo. ¿Usted ahí nos puede informar, Sánchez?

-Sí, Fernández, Tucconi iba a patear y se le salió el pie izquierdo.

-¿Perdón?

– Que se le salió el pie izquierdo. El juego se detiene un minuto.

– ¿Tucconi se pone el pie ahí mismo?

.Sí, Fernández, la presencia del médico es porque el arquero alemán se descompuso. Ellos no están acostumbrados a nuestro estilo, Fernández.

– Gracias, Sánchez. Se va a reanudar el juego, señores. Aquí en el estadio de La Marquesa, un domingo. Alemania cero, Nueva Sinópolis, cero.

¡Comenzó el juego! Toma carrera Tucconi, patea, sale un poco desviado el tiro. Cabeza del defensor Mhöels que saca de la cancha y es tiro esquina. Tiro de esquina favorable a Nueva Sinópolis. ¿Qué pasa, Sánchez?

– En el apuro Tucconi se colocó el pie al revés y pegó un talonazo de aquéllos. Ahora ya se lo acomodó. Al ver… sí, confirmado, Fernández, se descompuso. Es que Tucconi se acomodó el pie enfrente suyo.

– Gracias, Sánchez. El tiro de esquina lo va a ejecutar el número diez, Ventura. ¡Patea! ¡Hermoso tiro! ¡Cabecea Marino! ¡Gol! ¡Gol! ¡Go… un momento! Sánchez, ¿por qué vemos a esos jugadores alemanes descompuestos?

– No, Fernández. Lo que ocurrió es que el tiro de Ventura fue fuerte y, al cabecear, Marino…

– ¿Se le salió la cabexa?

– … exactamente, que fue lo que realmente entró en el arco. Eso descoloca a los alemanes que son muy estructurados.

– Están acostumbrados a otro tipo de juego.

– Más que nada eso, Fernández.

– ¿Qué sucede ahora?

– El número ocho, Ripassi, fue a calmar a uno de los alemanes y, cuando lo saludó, dejó la mano en la del alemán. Se le salió la mano, Fernández.

– Eso está mal por parte de Ripassi. Si él ve que los alemanes reaccionan, no tiene por qué hacer ese chiste.

– Lo que sucede, Fernández, es que los alemanes tampoco ponen nada de su parte, Ripassi se colocó la mano pero el alemán sigue histérico.

– No es deportivo, Sánchez, no es deportivo.

– Desde acá veo al arquero del Nueva Sinópolis que se sacó uuna pierna para llamar la atención. No es deportivo, Sánchez, no es juego limpio.

– Son las pequeñas picardías que tiene el deporte, Fernández, ellos deberían adaptarse. Saben que están en cancha ajena, otro país, otras costumbres, lo saben, no pueden hacerse los nerviosos.

– ¿Cuál es la actitud del árbitro?

– En este momento le saca la lengua al número once, Revolta.

– ¿Se burla del jugador?

– No, Revolta iba con su lengua en la mano molestando al diez alemán, Hans.

– Eso está muy mal, porque una cosa es que a uno se le salga un pie y otra muy distinta es provocar a un jugador que nos visi…

– ¡Fernández! ¡Fernández! ¡Perdón que lo interrumpa!

– ¿Sí?

– El cuatro alemán empujo a Tucconi y el árbitro quiso detenerlo, pero al soplar el silbato, se le Salió la nariz al árbitro, Fernandez.

– Bueno, esas cosas pasan.

– Y ahora los alemanes se retiran de la cancha, Fernández. Atención, ¡el equipo alemán, se está re-ti-ran-do! ¡Se está re-ti-ran-do de la cancha!

– ¡Qué mal, por ellos! El público los abuchea. Entran policías con escudos para proteger a los jugadores alemanes de los proyectiles que les arrojan desde las tribunas.

– No son proyectiles, Fernández, son orejas, manos, dedos. Acá a mi lado acaba de caer una rodilla, que parece de dama. Sí, confirmo: una rodilla de dama. Cae de todo, Fernández: pies, ojos. La gente está furiosa, furiosa, Fernández, por la interrupción del espectáculo deportivo. Acá delante de mí veo caer vestidores. ¡Caramba, Fernández! Un pedazo de hígado dio de lleno en la cara del arquero alemán. Discúlpeme que haya sonreído, Fernández, pero qué puntería, le dio en plena cara.

– No, Sánchez, es una reacción natural. Si bien la actitud de nuestros muchachos fue un poco alegre, digamos, el equipo alemán no tenía por qué interrumpir el espectáculo deportivo y no puede ser que uno de los equipos se retire porque sí.

– Lo que ocurre, Fernández, es que los alemanes están acostubrados a otro estilo.

– Es lo que usted dijo, Sánchez, no se adaptaron. No supieron adaptarse.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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