El paciente inglés

01/07/2006

Con esta novela ocurrió algo que me llamó la atención: me encontré con gente que no quiso leerla pues se había hecho una película a la que consideraron demasiado glamorosa o “hollywoodense”.
El caso es que se perdieron una novela que tiene una estructura hermosamente construida, unos personajes muy profundos, un conflicto que atrapa, y una historia de amor de aquellas, por decir algunas características.

Les compartimos un fragmento y los animamos a leerla.

(…)
Estoy convencido de que, cuando conocemos a las personas de las que nos enamoramos, hay un aspecto de nuestro espíritu que hace de historiador, un poquito pedante, que imagina o recuerda una ocasión en que el otro pasó por delante con total inocencia, del mismo modo que Clifton podría haberte abierto la puerta de un coche un año antes y no haber advertido el sino de su vida.
Pero todas las partes del cuerpo deben estar preparadas para el otro, todos los átomos deben saltar en una dirección para que se produzca el deseo.
Yo he vivido años en el desierto y he llegado a creer en cosas así. Es un lugar lleno de bolsas. El trampantojo del tiempo y del agua. El chacal con un ojo que mira hacia atrás y otro que mira el camino que estás pensando tomar. En sus mandíbulas hay trozos de pasado que te entrega y, cuando descubres enteramente todo ese tiempo, resulta que ya lo conocías.
Sus ojos me miraban, cansados de todo. Un hastío terrible.
Cuando la saqué del avión, su mirada había intentado abarcar todas las cosas que la rodeaban. Ahora los ojos se mostraban cautelosos, como protegiendo algo dentro. Me acerqué más y me senté en los talones. Me incliné hacia delante y pasé la lengua por el azul ojo derecho: sabor a sal. Polen. Transmití ese sabor a su boca. Y después el otro ojo: mi lengua contra la fina porosidad del globo ocular, borrando el azul; cuando me erguí un reguerdo blanco cruzaba su mirada. Esta vez dejé que los dedos entraran más a fondo y le abrí los dientes, tenía la lengua “replegada” y tuve que sacarla hacia delante. Su vida pendía de un hilo, de un hálito. Ya casi era demasiado tarde. Me incliné hacia delante y con la lengua le transmití el polen azul a la boca. Nos tocamos así una vez. No hubo nada. Me retiré, cogí aire y me incliné otra vez. Al tocar la lengua hubo una contracción en ella.
Y entonces soltó un terrible gruñido, violento e íntimo, que me embistió. Un estremecimiento por todo su cuerpo, como una descarga eléctrica. Salió despedida contra la pared pintada. El animal había entrado en ella y saltaba y se tiraba contra mí. Parecía haber cada vez menos luz en la gruta. Su cuello sufría sacudidas a un lado y a otro.
Conozco las estratagemas de un demonio. De niño aprendí lo que era el demonio del amor. Me hablaron de una hermosa tentadora que se presentaba en la alcoba de un joven y, si éste era avisado, le pedía que se diese la vuelta, porque los demonios y las brujas no tienen espalda, sólo lo que quieren mostrarte. ¿Qué había yo hecho? ¿Qué animal le había transmitido? Creo que llevaba más de una hora hablándole. ¿Habría sido yo su demonio del amor? ¿Habría sido yo el demonio de la amistad de Madox? ¿Habría cartografiado aquel país para convertirlo en un escenario de guerra?
Es importante morir en los lugares sagrados. Ése era uno de los secretos del desierto. Por eso Madox entró en una iglesia de Somerset, lugar que había perdido- tuvo la sensación- su carácter sagrado, y cometió un acto que consideraba sagrado.
Cuando le di la vuelta, tenía todo el cuerpo cubierto de una pigmentación brillante. Hierbas, piedras, luz y cenizas de acacia para volverla eterna. El cuerpo impregnado de un color sagrado.
Sólo el azul del ojo había desaparecido, reducido al anonimato, mapa desnudo en el que nada aparecía representado: ni la signatura de un lago ni la mancha obscura de una montaña como la que hay al norte de Borkou-Ennedi-Tibesti, ni el abanico, verde de limo, donde el río Nilo entra en la palma abierta de Alejandría, el borde de África.
Y todos lo nombres de las tribus, los nómadas de la fe, que caminaban en la monotonía del desierto y veían claridad, fe y color de igual modo que una piedra o una caja de metal hallada o un hueso pueden llegar a ser objetos de amor y volverse eternos en una plegaria. La gloria del país en el que ella estaba entrando y del que pasaba a formar parte. Morimos con un rico bagaje de amantes y tribus, sabores que hemos gustado, cuerpos en los que nos hemos zambullido y que hemos recorrido a nado, como si fueran ríos de sabiduría, personajes a los que hemos trepado como si fuesen árboles, miedos en los que nos hemos ocultado, como en cuevas. Deseo que todo eso esté inscrito en mi cuerpo, cuando muera. Creo en semejante cartografía : las inscripciones de la naturaleza y no las simples etiquetas que nos ponemos en un mapa, como los nombres de los hombres y las mujeres ricos en ciertos edificios. Somos historias comunales, libros comunales. No pertenecemos a nadie ni somos monógamos en nuestros gusto y experiencia. Lo único que yo deseaba era caminar por una tierra sin mapas.
Llevé a Katherine a Clifton al desierto, donde está el libro comunal de la luz de la Luna. Estábamos entre los rumores de los pozos, en el palacio de los vientos.
La cabeza de Almásy se inclinó hacia la izquierda, con la mirada perdida: en las rodillas de Caravaggio tal vez.
“¿Quieres un poco de morfina ahora?”
“No.”
“¿Quieres que te traiga algo?”
“Nada.”
(…)

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¿Comentarios? (ahora hay 16)

¿Comentarios? (ahora hay 16) en “El paciente inglés”

  1. El 31/07/2006 dafne escribió:

    hola a todos !Luis: soy dafne se Argentina , tengo 11 añosy me encantaron tus libros. En especial el de frin y lejos de frin . Espero que sigas escribiendo libros para chicos ! besos

  2. El 31/07/2006 dafne escribió:

    hola a todos!!! soy dafne de Argentina ,tengo 11 años.Luis me encantaron tus libros , en especial el de Frin y Lejos de Frin , otros que me gustaron son los de Natacha ya me los compre todos!!!Espero que sigas escribiendo para chicos !( me haces reir mucho !) besos!!

  3. El 08/09/2006 Nora escribió:

    Luis:
    Aca estoy de nuevo siguiendote la pista. Sobre el paciente ingles…Yo empezé a leerlo hace unos siete años, y no lo pude terminar, la estructura narrativa contenía elementos que entonces no pude descifrar y lo deje inacabado. Pero hoy despues de caminar por tierras lejanas, entender y mirar el mundo con otros ojos, pero con los mismos pies…Me animare a leerlo de nuevo. La pelicula la ví, tiene muchas escenas bien construidas. Un Beso. Nora

  4. El 02/02/2007 sofia escribió:

    hola quien canta las canciones plis ?

  5. El 27/06/2007 ALEJANDRO escribió:

    jjaajjaajjaa

  6. El 09/04/2008 CHARI escribió:

    ha hacido el libro que ma llenó el corazón de sentimientos que nunca antes otro libro había conseguido.Es el mejor sin duda.pero por cosas del destino lo perdí,estoy buscando como volverlo a conseguir,si alguien sabe como,que me haga saber.

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