Muchacho habla al programa de tevé

21/01/2016

del libro “Unidos contra Drácula”, Luis Pescetti; Alfaguara

Si sólo nos enfocás con tu cámara en nuestro peor momento y hacés un primer plano, vas a tener todo mi peor momento llenando la pantallota de tu estúpido programa de televisión. Y sólo por manejar una cámara cara y tener un headset que cuelga de tu cabeza puedas creerte mejor. El lado de la lente no cambia las cosas. No decide. Sólo es el lado de la lente. Y por lograr que mi peor momento llenara tu audiencia de muda autosatisfacción, ellos no estaban haciéndolo, lo hacía yo y ahí estabas con tu cámara tiburón, tu cámara halcón, mejor: tu cámara carroñera buscando porquería y te ofrecí mi peor momento. Y por lograr que mi momento estúpido te ayude con el rating y ocupe toda tu pantalla HD full vision, y por lograr eso vas a creer que soy así, que, si ocupó toda tu pantalla mi momento estúpido también ocupa toda mi vida.
Pero no es así.
Fue mi peor momento y duró eso y tengo un resto,
y un antes y un después
que jamás le servirían a tu rating. Son días normales, tiernos o de miedo, o aburridos, o de cuidar a mi hermanita,
o de estar en el cole, o de ayudar en el mercado o de pasar soledad.
De sentir que el agua helada en la cabeza me despeja. Es un placer sentir ese frío casi doloroso, que quiere decir que mi momento tonto quedó atrás y estoy librado.
La diferencia entre vos y yo, además de que te creas mejor porque vendés tu programa a los anunciantes, la gran diferencia es que mi peor momento es eso, un momento; pero vos los buscás cada semana,
y tu programa está hecho de eso porque es eso.
Es más: sólo es eso.
Y debe quedar mucho menos libre de vos, que lo que queda libre de mí.
Tu programa ocupa un lugar más grande en tu vida que mi cara en tu pantalla.
Lo pensás, lo cuidás, lo hacés, lo mirás cuando sale al aire, hablás de él.
El lado de la lente no cambia las cosas.
Tu programa debe ocupar unas doce o catorce horas de cada día de tu vida.
Ni el peor de mis peores momentos duró tanto, ni me convierte en eso.
Sos vos quien elige estar de ese lado de la lente.
Te pudras mientras te creas mejor
y cada vez gastes más en perfumes y preguntes:
¿de dónde viene ese olor?
¿de dónde viene ese peligro?
¿de dónde viene esa violencia?
Del otro lado de la cámara.
Enfocá bien
del otro lado.

© 2012, Luis Pescetti

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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