Lejos de Frin – Capí­tulo 1

03/02/2006

Lynko y Frin: dibujo de Okif(Del libro Lejos de Frin)

Era domingo. Era domingo en todas partes. No había un solo lugar donde no lo fuera. De aquí a la China, a la luna, a Japón, de ida y vuelta. El mundo estaba envuelto, aplastado, triturado por el maldito domingo a la tarde. Sentados en la vereda: Lynko y Frin con Negrito echado a su lado. Se habían encontrado después de almorzar y, desde que Frin lo había visto llegar con esa cara, porque se había peleado con Vera, estuvo clarísimo que esa tarde iba a ser aburrida. Los papás de Frin les pidieron:

—Chicos, no hagan ruido porque vamos a dormir la siesta.

El otoño tiene días en que no se decide si es de frío o de calor y esa tarde, para completar el aburrimiento, era de calor.

—Pero el aire está fresco, ¿no? (Lynko, rascándole la panza a Negrito).

—… ¿Qué?

—Digo, el sol calienta, pero el aire es fresco.

—Ah, sí, acá a la sombra está fresquito, ¿querés que vayamos al sol?

—No.

—… ¿Y para qué decís que está fresco?

—¡Qué sé yo, Frin, por decir algo! ¡Si estás más callado que no sé qué!

—Vos estás callado porque te peleaste con Vera.

—No es cierto (molesto).

—… (Negrito bajó su pata; lo estresaba que lo rascaran en medio de una pelea).

—Sí, es cierto (Frin).

—No es cierto (Lynko).

—Bueno, no es cierto.

Enmudecieron mirando hacia lados distintos. Negrito subió su pata. Pasó un señor en bicicleta. Pasó el tiempo. Pasó viento. No pasó nada.

Frin tomó una piedrita que vio cerca de su pie y la arrojó en mitad de la vereda. Luego tomó otra, pero no le acertó a la primera.

—¡Qué bestia, Frin! Era más difícil errarle que pegarle.

—Sí, Guillermo Tell…

—¡¿Querés que pruebe yo?! (Lynko).

—No era fácil.

—¡¿Pruebo yo?!

—No (Frin, con malicia).

—¡¿Cómo que no?! ¿No querés que pruebe a ver si le pego?

—… (Negrito bajó la pata).

—Sigo tirando yo.

Contestó Frin, serio, aguantando la sonrisa. Le encantaba molestar a Lynko. Buscó otra piedrita, volvió a arrojar y dio más cerca.

—¡Besssstia! (agarrándose la cabeza). ¡Qué animal! ¡Tampoco le pegó! Mirá, ¡¿querés que pruebe yo?! (Lynko, mientras rascaba a Negrito que había vuelto a levantar la pata).

—No. Tiro otra vez.

—¡¿Por qué?! ¡Dejá que tire yo!

Frin arrojó otra piedrita, pero ésta cayó mucho más lejos que las anteriores. Lynko se paró de un salto. Negrito bajó la pata.

—¡Súper bestia! ¡Peor que antes!… (Caminó hasta la primera piedra). ¡Está a cinco pasos, Frin, cinco pasos! ¡Es imposible errarle! ¡Vas a volver a salir en la tele, es un récord, te lo juro!

—Vas a ver que no (buscó otra piedra).

—¡Dejá que tire yo! ¡Por favor, por favor…!

Frin lo miró serio, riéndose por dentro. Negrito no sabía qué hacer con su pata (la bajo, la subo, la bajo, la subo).

—¡Por favor, te pido, Frin! (juntaba sus manos en súplica) ¡Por favor!

—¡Pero hacelo, nene! ¡¿Soy el dueño de las piedritas yo?!

Lynko juntó varias piedras, volvió a sentarse en su lugar. Entrecerró los ojos para apuntar, estiró la mano hacia delante, calculó. La regresó. Volvió a estirar, apuntó. Cuando tomó impulso para lanzarla, Frin, aparentando distracción, comentó:

—Es una sola, ojo, eh.

—… ¡¿Qué?! (Lynko, adiós concentración).

—Que juntaste varias piedritas… y es tirar de a una.

—¡Si iba a tirar de a una! (indignado).

—Juntaste varias (Frin, mirando a otra parte, restándole importancia al asunto).

—¡Bueno! ¡Las dejo en el suelo! ¡Las dejo en el suelo! ¡¿Qué me importa?! (desafiando).

Frin levantó los hombros. Lynko dejó las otras piedritas y comenzó a hacer puntería por segunda vez; pero algo fallaba y explotó:

—¡Frin, sos un tramposo! ¡Me distrajiste a propósito!

—No, te avisé que era de a una.

Mientras volvía a ponerse en posición de tiro, Lynko seguía acusándolo:

—¡Maldito cobarde tramposo! Me distrajiste para que no te gane, pero te voy a aplastar, vas a ver.

—… (Negrito subió la pata pero volvió a bajarla: no era momento).

Terminó de decir eso y cerró los ojos más milimétricamente que antes. Apuntaba mejor que un robot. Estiró la mano, la tenía súper en la mira, le iba a dar en el medio. Flexionó el brazo, lentamente. En ese momento Frin carraspeó. Lynko dio un salto furioso, y arrojó las piedritas al suelo.

—¡No tosas, Frin! ¡No tosas!

—¡¿Qué te pasa?! ¡¿Por qué no voy a poder toser?!

—¡Lo hacés para distraerme! (Lynko iba y venía, furioso).

—No es cierto, Lynko, tenía una basurita, de verdad (aguanta risa).

—¡Entonces, ¿sabés qué?! ¡Si hacés trampa, ya gané!

—¡¿Qué tiene que ver?!

—¡Y sí, Frin! ¡Hacés trampa por miedo a perder! ¡Entonces ya gané!

Se abrió la puerta de la casa de Frin. Era su papá, con cara de dormido y enojado.

—… (El papá los miró en silencio).

—… (Ellos lo miraron, callados).

—… (Negrito aprovechó para entrar a la casa, orejas gachas, cola baja. Permiso, permiso, yo no fui, mejor me meto, permiso).

—¿Qué les había pedido?

Los dos agacharon la cabeza. El papá siguió mirándolos sin decir nada, cerró la puerta y regresó adentro.

—¡Se despertó por tu culpa! (susurró Frin).

—¡Mentira! ¡Vos sos el tramposo! (Lynko, también con un susurro).

—¡Tirá tu maldita piedra de una vez!

—¡Pero ni respires, ¿oíste?!

—¡Hacelo, Lynko! ¡Plomo! ¡Hacelo!

Lynko recogió una de las piedras, repitió toda su ceremonia de puntería. Arrojó; pero la piedra no acertó en la que era el blanco. Frin saltó despedido como un resorte. Daba piñazos al aire, pero sin gritar, para que no saliera otra vez el padre.

—¡Yes! ¡Yes! ¡Yes! (Frin, susurro).

—Fue tu culpa, ¿oíste? ¡Me distrajiste a propósito! (Lynko, susurro).

—¡Me gusta, Gran Maestro de la Puntería!

—Ahora te toca a vos, que sos tan genio.

Así se pasaron un buen rato: tirando piedritas, y con reglas cada vez más estrictas, porque cuando uno acertaba en el blanco, el otro sospechaba algo y hacía crecer el reglamento. Tenía que estar la cola pegada al piso, no se podían mover los pies, apuntar contando hasta diez, más no; etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Frin llevaba cuatro aciertos y Lynko tres.

Cuando se les acabaron las piedritas empezaron con “Andá a buscarlas vos”. “No, andá vos”. Frin dijo: “Mirá”. Juntó saliva en su boca. Lynko abrió los ojos asombrado cuando captó qué iba a hacer. “Mirá”, repitió, Frin, y escupió. Dio en el blanco.

—¡Huáu, Frin! ¡Sos un maestro! ¡Le pegaste! ¡¿Cómo hiciste, eh?!

—Así (Frin, comenzó a juntar saliva de nuevo).

—¡No a eso! ¡Me refiero a darle!

—Porque le apunté, nene.

Lynko se quedó pensativo. Comentó:

—Es que de aquí es muy fácil.

—¡Ja! ¡Hacelo vos! ¡¿O desde dónde, a ver?!

Lynko no respondió. Levantó la cabeza, miró hacia varias direcciones. Calculó, calculó hasta que encontró.

—Desde el techo de tu casa.

—¡¿…?!

—¿Se puede subir?

—¡Más bien!

—Listo, te juego un campeonato desde allá arriba.

—Listo, pero ¿llevamos piedritas?

—No, Frin, a escupidas, y hay que pegarle a la misma piedrita.

—Buenísimo, dale.

Abrieron la puerta, silenciosamente, fueron hasta el patio. Negrito los vio pasar, abrió un ojo, levantó una pata; pero no: siguieron de largo. Buscaron una escalera, subieron. Por el techo también caminaron en puntas de pie, como para no despertar ni al cura.

  | |

¿Comentarios? (ahora hay 277)

¿Comentarios? (ahora hay 277) en “Lejos de Frin – Capí­tulo 1”

  1. El 20/10/2014 gabriel escribió:

    ¿qu sucedio en l escuela con el plan de frin de ir a visitar a Alma?
    si podrian contestar acase lo agradseria

  2. El 21/11/2014 @TiniStoessel escribió:

    SOS un genio Luis me encantan tus libros ya me releí unas 4 veces el libro frin y ahora me leí 3 veces el primer capitulo de lejos de frin
    Saludos Luis

  3. El 28/09/2015 laura escribió:

    <3
    <3
    <3
    <3
    <3

  4. El 30/10/2015 abril escribió:

    yo tengo el libro no lo entiendo mucho bueno ese libro es super lo quiero leer otra vez que

  5. El 01/02/2016 arayanse escribió:

    alguien porf avor que suba en esta pagina el libro completo porfas
    Necesito leerlo es para un trabajo plis plis plis

  6. El 08/05/2016 sofia escribió:

    me encanto esta libro es de maximo

  7. El 08/05/2016 sofia escribió:

    me facino muxoo

dejar un comentario




- Recuerden que esta página es visitada por niños.
- Nos reservamos el derecho de modificar o borrar un comentario.
- Este no es un sitio de intercambio de mensajes personales.
- Pedimos especialmente a chicos y jóvenes que NO pongan sus datos personales pues estos quedan a la vista de todos.
- Como en todos los foros de Internet, los mensajes dejados por menores de edad son responsabilidad de los adultos a cargo.

 

  • | |
    • Comentarios recientes:
      • Editor: En la agenda aparece cómo contactar a...
      • Manuel maciel: Hola. Estoy haciendo una...
      • dante aguero: donde puedo ver la pelicula...
      • Telma: por favor luis podrias mandarme algun...
      • ani: me gusto la obra sigue así luis maría...
      • ana maria murolo: DONDE PUEDE VER MI NIETA LA...
      • Editor: Luciana: en la Agenda de este sitio...
      • Editor: Patricia: en la Agenda de este sitio...
    •  

    daily mobiles