La suerte de James Bond en el amor

31/07/2014

Es pésima. Malo, malo, maleta el hombre para las cosas del amor. Confunde su mamá y la maestra jardinera de su infancia con la mujer que tiene enfrente, y se queda con menos defensas que antes de la invención de la gripe, el pobre.

Ayer vimos una de sus películas, con mucha acción mucha acción, y de repente el hombre se enamora y la película se pone leeenta, lenta, y hay tal tráfico aéreo de pajaritos enamorados que no ocurre un accidente de milagro.

Y fue una lástima para ella porque, ni bien vimos que él se enamoraba, dijimos: “La chava ya valió, sonó, tronó, capút, no dura”. Porque ya lo hubiéramos visto a James de espía y enamorado. No, imposible. El es solitario por una decepción amorosa que no lo deja creyendo en nada a raíz de que cuando se enamora se cree todo.

Se abrazan en una clínica y tumban un equipo médico, ruedan en la arena, y navegan por Venecia como si todo quedara al lado de todo. Cosa que si se pasara en la realidad uno exclamaría “¡Pará, bruto!” “¡Aguas! que se cayó eso”, “¡Cuidado que después hay que pagarlo!”.

A mí la escena que más me gustó fue una en la que ella lo medio ayuda a él y entonces ve cómo James mata a un oponente (que al comenzar la pelicula podría haber preguntado “¿Contra quién voy?”). El caso es que la dama queda tan impresionada que James la encuentra sentada bajo la regadera/ducha dejando correr el agua. Él, que venía de esmoquin, atención, se sienta a su lado, la abraza… un maestro, la verdad, porque por ahí cualquiera de nosotros hubiera dicho ¿Me dejás el baño que lo necesito un minuto? o; “¿Qué hacés mojándote vestida, loca?”. No, él entiende de sólo verla, (ayudado por una música de fondo triiiiste triste triste), se sienta a su lado (aunque iba de negro), la-a-bra-za, le pregunta si tiene frío, ella asiente inclinando la cabeza en uno de sus bíceps y James, atención: estira la mano hacia la canilla y abre más la caliente. Un genio.

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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