Crónicas del pueblo 4

31/10/2010

Después de la siesta, y de tomar mates, salí en bicicleta a buscar el camino más cercano. No fue mucho, quizás una hora entre ir volver. Enseguida se sale del pueblo y se va por camino de tierra. Y apenas otro poco y ya iba entre campos. Pasó una avioneta, me detuve a mirarla, seguí pedaleando. En el primer tramo había viento en contra, se sentía cada pedaleada, es una bicicleta muy elemental, no tiene cambios. Cuando doblé hacia el noroeste ya no tenía viento en contra, disfrutaba el paseo. Llano, llano y más llanura, campos sembrados, montes un poco lejanos, árboles al costado del camino, huellas, cunetas, casas de campo, algunas viejas con ladrillos a la vista. Pero solo, no silbé porque iba muy atento al momento, no estaba distraído, sólo mirar, y mirarme mirando, y el ruido de las ruedas por la tierra, y el de las latas de esta medio desvencijada bicicleta.

Cerré la manguera, ya hay bastante agua en el patio, hasta se siente más fresco el aire.

Me pregunto. ¿que recorrí? ¿Dónde estuve? Geográficamente es muy fácil decirlo: en tal casa, en tal pueblo, en tales caminos.

Pero, de nuevo: ¿Qué recorrí? recorriendo esos lugares, ¿qué alimentaba? o ¿qué repasaba? Estaba en ese pueblo y en esos caminos, muy reales y en ninguna otra parte, pero ¿en qué tiempo? No es uno solo, corrijo la pregunta, hay un tiempo que es presente y tan cierto como lo que se puede señalar en un mapa; pero además de ése, ¿en qué otros tiempos estuve? Simultáneamente, ¿en cuántos momentos de mi vida?

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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