Crónica de la gira por México (1)

28/06/2011

Mis queridos: para qué les voy a mentir si la pura realidad no se puede creer… La gira estuvo buenísima y si no me creen le preguntan a mi abuelita.

El viaje empezó con un taxista, bueno, el viaje empezó llegando, como todos, o saliendo, pero más llegando porque acá dependíamos del volcán, que sí dio lugar.

Luego empezó con un taxista que había sido boxeador y me contaba que su segunda mujer lo dejó chillando cuando lo dejó, y ahora ya había salido de todo en lo que se había metido por salir de esa tristeza. Así nomás, el primer viajecito.

Luego, y sin seguir el desorden cronológico: un día nos regresamos con Enrique del teatro y no había cómo cruzar Reforma pues estaba la marcha de orgullo gay, es decir: sí se podía cruzar, pero a lo largo y orgullosos, por así decirlo. Y nosotros necesitábamos cruzarla a lo angosto: de vereda a vereda nomás, y orgullosos también, cómo que no, pero porque el show había estado bueno.

Y cruzamos, que ni qué, en medio de fotos y quienes se fotografiaban. Pero por la noche México le ganó el partido a “Estados Unidos del básquet”, porque le ganó jugando al fútbol, y por mucho. Entonces Reforma se volvió imposible de cruzar, pero por otra raza, y también orgullosa.

Pero a la mañana siguiente, nada más, ya cortaban Reforma pero por los ciclistas; y más al mediodía la marcha por los derechos de los animales…

(“por marchar no paramos”, como dicen allá)

Entonces yo imaginaba que si se producía una invasión marciana o extraterrestre, por poner un ejemplo cercano, y el capitán al mando les pidiera:

– ¡Me mandan un perfil de la ciudad a invadir!

Lo dejaban para otro día lo de la invasión, se los aseguro.

Y eso porque no les conté de un restaurante con 700 San Antonio puestos de cabeza (sí, setencientos… así suena a más), que lo dejo para otro día.

un abrazo

Luis

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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