Cartas al Rey de la Cabina

18/08/2010

Presentación tomada de la página de la Editorial FCE

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A lo largo de veintidós cartas, el libro expresa con hondo lirismo el sentir de una joven ante su primer desengaño amoroso. Su vida, llena de expectativas, de pronto se ve desbordada por la falta de reciprocidad. A través de sus cartas, en prosa poética, la joven interpela e insiste ante su amado para entender. Quiere comprender, saber, explicarse qué ocurrió, qué alejó al Rey de la Cabina de su lado. La joven, Paloma, siente que el modo de distanciarse del mundo, en lo alto de una cabina de una grúa, se parece bastante a su desapego amoroso. Ella cree, intuye, se convence, de que él, Antonio, huye por temor al compromiso; pero no por un temor cómodo, sino por un exceso de responsabilidad. Al Rey de la Cabina le pesa la diferencia de edad entre ellos.


Baja de tu grúa a estirar los brazos.

Ven a ver cómo falla, también, la primavera.

Esta tarde han fracasado los árboles, los choferes, el alumbrado público,

los amantes, los jardines, el cemento, la lluvia, las monedas sucias, los locutores de televisión, el azul. Todos vaciaron su propia derrota y

¿sabes qué?

no pasó nada

nada

nada

nada.

 

 


Cartas al Rey de la Cabina es un libro para atesorar, un objeto bellísimo con imágenes muy evocativas que recuerda los diarios íntimos y los cuadernos de notas, solo que en esta oportunidad, es el escenario de una historia de amor como la que muchos de los lectores siguen añorando.

Hay tanto ruido en el mundo. Las mejores intenciones son como sirenas de barcos.

 

Todo está lleno de máquinas y de motores. Los televisores son un asco.


Gritan, gritan y se ríen. Dan premios y se ríen, y están felices de estar ante la cámara y dicen su verdad, como si la pantalla fuera un cura.

 

Todo me aturde y me silencia.


 

 

Los lectores encontrarán un Pescetti desconocido para gran parte del público, en una cuerda muy sensible, emotiva, profunda y serena.

Qué bueno que me extrañes.

Y me llames: “amor” (¿dejaré de llamarte Rey de la Cabina?).

Te reíste con los mapas inventados y leíste mis cartas hasta ajarlas.

Yo me haré un té con esta carta tuya, un Sol de repuesto.

 

 

Estas cartas fueron escritas en otro tiempo,

y estaban dirigidas a alguien que por miedo y por amor, huyó.

Sólo supe que me seguía amando,

y soplé tan fuerte que las cartas subieron hasta su cabina

como podrían haber llegado, también, a cualquier lugar del mundo al que su corazón

de náufrago

hubiera querido que, por favor, llegaran.

 

Paloma


Entonces, ¿cuál es nuestra pequeña pelea, mi querido Rey de la Cabina? Recuérdamela,

¿cuál era tu pequeño enojo y el mío, con el mundo? ¿Qué diminuta piedra en el zapato se nos hizo tanto padecimiento?

 

Sonrío.

 

Paloma




¿O sea que no querías esconderte, Estimado Mentiroso?


¿Y para qué tantas nubes y tantos pasos de por medio?


(te voy a llenar de preguntas, a falta de que me llenes de respuestas).



Querido

Rey

de la Cabina.

Crecieron todas

las semillas de tu carta.

Vieras qué hermoso prado. Los abrazos

crecieron sanos y fuertes rodeando mi cintura.

Crecieron besos en mis pies (¿sembraste besos para mis pies o fue un error del viento?).

Te espero convertida en Luna.


Querido Rey de la Cabina:

¿por qué llamamos amor al amor?

con lo que cuesta, con lo que duele,

con lo que tarda, con lo que arde,

con lo que falta, con lo que quema,

con lo que ausencia, con lo que tiene,

con lo que viene, con lo que ahueca,

con lo que silencia, con lo canta,

con lo que arrulla, con lo que leche,

con lo que vibra, con lo que abraza,

con lo que olvida, con lo que vida,

con lo que pajarito, pajarito,

caracolito tan poco mío y de nadie.

Yo, que nunca te tendré.

Y aunque no te lleguen mis correos

te escribo,

y aunque no sepa si los lees,

te escribo.

Te escribía.

 

 

 

 

 

Ciega de ausencia de no verte,

ciega al resto de tu hueco en el mundo.

Harta de abrazar calaveras de tu presencia

siento el aire que alimenta mis pulmones,

respiro al imaginar que volvería a tenerte

enfrente mío, doblando tu ropa y los jazmines,

apoyando los azahares de tu frente.

Aunque falten siglos para tanto verano,

y hoy sólo tenga para ofrecerte

un otoño lleno de hojas que se retiran

regalando su turno a lo inventado.

Quiero regresar

sólo para lo imprevisto,

para lo que deba nacer de tus manos y las mías.

Para nada que ya haya sido escrito o dibujado.

Ni en tu alma, ni en la mía.

 

Paloma


¿A quiénes recomendamos este libro?

Para los jóvenes y adolescentes, para los jóvenes adultos y para los adultos y el público general que sea capaz de sentir empatía con una historia que mezcla tanto sentir y pensar sobre el amor.

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¿Comentarios? (ahora hay 41)

¿Comentarios? (ahora hay 41) en “Cartas al Rey de la Cabina”

  1. El 13/08/2019 Rodolfo escribió:

    Muy buena reseña

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