Boletí­n N° 5

27/08/2005

Hace unos días enviamos por email el boletín número 5, con un texto que Luis escribió especialmente y una lista de lo que estuvimos publicando aquí. A continuación, el texto de Luis. (Los que quieran suscribirse al boletín pueden mandar un mensaje en blanco a luispescetti-on@mail-list.com. Van a recibir un mensaje pidiendo confirmación: respondan a ese mensaje sin cambiarle nada, y ya está.)

Queridos amigos: les escribo una carta muy especial. Hoy es un día de lluvia, oigo música (Keith Jarrett), desde mi ventana se ve el mar, más bien es un día de llovizna… está nublado y parece que fuera a llover en cualquier momento y eso provoca un ánimo muy especial, íntimo. Desde mi ventana se ve la montaña y la música (la Heroica de Beethoven) me inspira con un sentimiento muy particular. Siento como si escribiera personalmente a cada uno de ustedes. Porque cada uno de ustedes es alguien muy especial para mí, y este día, con este sol hermoso, que baña de colores la sierra, el corazón parece que se hincha. Oigo música (es un grupo folklórico veracruzano) y me inspira un sentimiento muy íntimo… tanto que no se los puedo decir. Se los diría, no es que no quiera, pero dejaría de ser íntimo. Y cada uno de ustedes es alguien muy especial para mí, no quiero dedicarles cualquier sentimiento. Voy a fijarme de elegir uno bien hermoso. Ahora me fijo. Mientras tanto les cuento que desde mi ventana se ve la carretera. Hay luna llena y su luminosidad baña la ciudad. Es sábado, está por amanecer y los primeros rayos de sol acompañan el canto de un gato. Es curioso, hasta ayer era un gallo el que cantaba. No importa. Es un momento muy especial. Miro el mar mientras dejo que los recuerdos vayan de la mano de la música (es un una banda de pueblo tocando marchas). Mientras les escribo estoy buscando un sentimiento especial que había dejado aquí arriba, preparado para enviárselos, y se ve que alguien revolvió, porque ahora no lo encuentro. Yo no sé por qué meten mano en esta mesa si saben que esto lo entiendo yo nomás. Me voy a fijar en las cajas. Mientras, el cielo se va cargando con nubes espesas. Llueve torrencialmente sobre el platanar. Casi no deja oír la música. Mientras busco les comento que en la página pusimos mucho material nuevo. Y vamos a poner más: una ventana con un marco rojo. Una entrada al subterráneo, al metro, porque siempre viene estupendo que haya una cerca. Una piscina no, porque habiendo río… Pero junto con los mp3 de las canciones van a poder bajar panes dulces y té (van a ser archivos comprimidos), y vamos a poner un balcón, para que puedan leer las páginas cómodamente. Ya encontré las cajas. Acaba de pasar un camión enorme por la carretera. ¿Nadie hace callar a ese gato? Les decía que vamos a hacer una sala de reuniones muy grande, de piso de madera rústica. No, acá no está. ¿por qué no meterán las manos en sus cosas en lugar de querer ordenar mis cosas? Era un sentimiento hermoso, se los juro, muy especial. Una lástima, porque una tarde como ésta, tan inspiradora… pero hay días así, en que lo que uno quiere decir se pierde. O el perdido es uno y lo que queremos decir no nos encuentra. Lo más seguro es que sea eso. Voy a hacer silencio, entonces, como esa vez que terminé una novela larga. Sentí muy raro quedar libre de ocupaciones, entonces le pregunté a mi muy cubana y querida profesora de literatura:

—Terminé de escribir, Nara ¿Y ahora? ¿Qué hago?

—Niño, ¡leer!

Eso. Un abrazo.
Luis

P.D.: Como al público hay que conocerlo bien, más a un público tan especial\ncomo ustedes, le pedí a Mike que los filme. Sonrían, y digan su nombre\o un mensaje que les gustaría dejar grabado. Gracias.

 

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

La patria es la vida (origen no es destino)

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