1, 2, 3, 4…

23/03/2013

Rafa

– A ver, Totó, vas y rezás dos padrenuestros.
– ¡Imposible, yo me sé uno solo!

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Está con un amigo en una plaza
y de repente se oye la
campana de la iglesia:
¡Talánnn! ¡Talánnn! Y el
otro le pregunta:
– Oye, Totó ¿Qué hora es?
– La una.
– ¿Seguro?
– ¡Confirmado! ¡Lo oí dos veces!

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

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