¿En qué se parecen los vírus y los peces de aquí? (8)

28/11/2008

En que son endémicos

– ¿Como van a ser endémicos, don Mario? (le digo).
– Bueno, sí, prehistóricos. (me aclara).
– No, don Mario, endémicos son las epidemias, bueno, no: las endemias, que viene a ser cuando una gran región se empareja enfermándose a la voz de “ahorita y de lo mismo”.

Y don Mario no me contestó de puro educado; pero yo me fijé en el diccionario.

Resulta que endemia es lo de la enfermedad, pero los biólogos, que no preguntaron si alguien estaba usando esa palabra, cosa que siempre hay que hacer, les dio por usarla para peces o animales propios y únicos de una zona. Yo le dije a don Mario que teníamos razón los dos, para no deberle nada, pero más tenía él, porque la usó para describir a unos peces que hay en unas pozas en Cuatrociénegas. Que son como unas aguas termales pero prehistóricas con unos fotolitos, que no se llaman así, que hacen oxígeno mucho antes que la humanidad lo consumiera.

Y entre que estas y unas de Estados Unidos son las únicas del mundo y cuna de la vida, pa’que vean. Y tan es así que han ido a estudiarlas los japoneses, los gringos, los del National Geographic, y los de la NASA, porque al fin y al cabo la Tierra también es un planeta extraterrestre, ¿o no les flota en el espacio? Y para que no la descreminen, también, dijeron.

Y van a hacer un Museo del nacimiento de la Vida, algo así, porque una investigadora mexicana, como que la más chipocluda en estos temas, también está ahí especializándose.

Y, al ver que el agua que de una empresa láctea necesitaban y tomaban de una poza que estaba muy lejos, no por lejos estaba desconcectada: pues, sin saber, estaban vaciando unas pozas prehistóricas involuntariamente.

– ¡Párense cab… parense! ¡Que se nos seca el museo!

Pues sí, y se pararon. Ya la empresa está invirtiendo que no quiere decir que se voltea sino que pone recurso sepa cuáles.

Así tal como me lo contaron lo cuento. Y bien impresionado que me dejó, por dos cosas: primero por lo del origen de la vida, tan a flor de tierra, y que quiero irme hasta ahí, como a 80 km de Monclova, no a ver si es cierto, sino a conocer la NASA, si no es que ya se fue. Igual y se fueron. Bueno, pero a ver las maravilla ésa.

Y en segundo lugar lo que me dejó impactado es que ¿para qué necesita tanta agua la leche? Si no hay que lavarla, pues. Yo digo que para que alcance. Si es así está bien, como no es una industria de mi rubro no lo afirmo sino que lo pregunto, por aquello de: “Aclaremos, dijo un vasco; y le echaba agua a la leche”.

Y que si les aparece un pez endémico adentro de un envase de leche ustedes no se asusten, porque no es un virus, ya me fijé en el diccionario. Namás llaman al museo y preguntan:
– Oigan, ¿y que me dan si les encuentro uno?

Luis

Luis Pescetti, ensayos y ejercicios en www.unninounavoz.com

 

daily mobiles