“Smories: es un sitio web delicioso: niños y niñas leen a la cámara cuentos infantiles originales. Tiene un gran problema: sólo está en inglés. ¿Y por qué lo comentamos aquí? Primero, porque puede servir para practicar el idioma; son historias breves y sencillas con un vocabulario simple. Segundo, porque tenemos la secreta esperanza de que alguien lo tome como inspiración y haga algo similar en castellano”. Tam Tam
Aquí está el comienzo de la novela Frin (Alfaguara, 2000). Y como postre especial, un dibujo inédito de O’Kif (al final).
Odiaba el deporte. Esas estúpidas clases de educación física. Que a Frin le gustara o no correr es otra cuestión, de hecho no le entusiasmaba mucho; pero no al punto de odiarlo.
La clase de educación física era otra cosa, estúpidamente odiosa. La clase, el profesor, y Ferraro y todos sus atléticos preferidos que lo iban a hacer figurar en alguna olimpíada.
Podrían ser hermosas mañanas sintiendo un poco de frío, de no tener que estar a las siete en la cancha para la clase de educación física.
mp3 completo (52′) con inconvenientes de audio, pero que no impiden seguir perfectamente la charla: click acá
( incluso en los momentos en que hubo problemas con el micrófono de Daniel y subió una señorita a darle una indicación y él dijo: “Esto va a ser incómodo”. Todo esto mientras Luis se peleaba con su pie de micrófono que se obstinaba en inclinarse y caer).
Con agudo sentido del humor y generosidad, Daniel Samper repasa una amplia cantidad de temas con Luis Pescetti, como infancia y paternidad, entre otros.
Natacha se fue de vacaciones una semana a la playa, con sus papás y Pati como invitada. Rafles quedó con su abuela.
Querida abu Marta así sabés que sos vos para que le leas esta carta a Rafles gracias por favor:
Querido Raflicitos lindo, hijito de mi corazón, ¿Cómo te estás portando? ¿Te trata bien tu bisabuelita Marta? Te escribo para que no extrañes tanto.
La playa es hermosa. Mamá a veces nos manda de vuelta al departamento que nos prestaron y con Pati no queremos; porque ellos ya quieren volverse pero nosotras apenas empezamos a jugar a lo mejor y nos hacemos amigos ¡pero así nunca nos vamos a hacer amigos!. Lo que me molesta de mi papi y mami en la playa es que me digan: “ponete crema” cien veces. Entonces como hay viento la arena se te pega y con Pati parecemos dos milanesas.
Papi siempre está dormido porque dice que el mar lo relaja porque trabajó todo el año, entonces le digo: ¿Vamos a jugar? Pero está durmiendo. Yo le corro alrededor y él me dice que no lo hinche
Asumimos que los niños siempre están disponibles para un acercamiento, como si los imagináramos “vacíos de voluntad”… “son chicos”.
Así nos acercamos con besos, caricias, alzarlos, juegos, y en más de una ocasión nos responden con rechazo.
Nuestro niño interior, por decirlo amablemente, se siente rechazado a su vez, sólo que el envoltorio de un adulto de equis años, y diagnosticamos que “este chico, no sé qué cosa…”
Los chicos, como nosotros, agradecen que uno pida permiso, como en los pueblos cuando se dan unas palmadas para anunciar que uno está en la puerta de la casa.
Pidiendo permiso y ofreciendo: implica: “no doy por supuesto que soy bienvenido o que mi oferta es la mejor del mercado, o mejor de aquello en lo que estabas”.
Exactamente como el ejemplo que me contó Ignacio. Fue a una ferretería (tlapalería) y había un gato echado arriba del mostrador, la mascota de los dueños del negocio que, habían escrito un cartel arriba de dónde se echaba:
“Si mil gatos por día le hicieran una caricia sin preguntarle, ¿usted cómo se sentiría?”.
Tarea para el hogar: escribimos un cartel para cada uno de nuestros hijos, y para nosotros los padres:
el de los chicos:
“Si 15 niños por día …… (rellenar la línea de puntos) sin preguntarte, ¿cómo te sentirías?”
el de los padres:
“Si 4 padres por día ….… (rellenar la línea de puntos) sin preguntarte, ¿cómo te sentirías?”
Fragmento del libro Frin. Su lectura en mp3 (del disco “Antología“)
(…)
- Vamos a caminar (dijo Alma a Frin).
Fueron hasta la barrera de gomas quemándose. Se acercaron tres niños a invitarlos a caminar. Partieron los cinco hasta la entrada de un camino entre dos campos, lejos de las luces. Alma se acordó de la vez que fueron al cementerio viejo y le contaron a los demás, agregando la historia de la abuela. Discutieron sobre si ese hombre podía vivir todavía o no, hasta que los demás medio se asustaron y se fueron.
La noche era tan oscura y limpia y cargada de estrellas, que no sólo se veía el cielo, sino que se sentía el espacio. Con sus soles, cometas y planetas invisibles. Y que la Tierra es un astronauta flotando.
Al igual que un inmigrante en un nuevo país, un niño se introduce al mundo con una mezcla de resistencia y necesidad.
Piensen en ustedes mismos como inmigrantes o, más fácil, piensen en ustedes si les presentan a la familia de su novia, sus suegros y cuñados. Que los saluden y les digan: “Mi amor, te vamos a transmitir nuestras costumbres”.
charla de Luis, como presidente del Jurado del Premio Vivalectura 2010
(Fundación Santillana, Organización de Estados Iberoamericanos, Ministerio de Cultura y Educación, Argentina)