Crear espacios de audición musical

19/01/2015

 

pdfPDF con el texto, click acá

 

…Haciéndose kitsch, el arte halaga el desorden que reina en el ‘gusto’ del aficionado.
El artista, el galerista, el crítico y el público se complacen conjuntamente en el qué-más-da,
y lo actual es el relajamiento. Pero este realismo del qué-más-da es el realismo del dinero:
a falta de criterios estéticos, sigue siendo posible y útil medir el valor de las obras por la ganancia
que se pueda sacar de ellas. Este realismo se acomoda a todas las tendencias, como se adapta
el capital a todas las ‘necesidades’, a condición de que las tendencias y las necesidades tengan poder de compra..

Jean-François Lyotard

…un latinoamericano que se pregunta: ‘¿Qué tan
contemporáneo soy?’, en rigor está diciendo:
‘¿Qué tan cerca o qué tan lejos del modelo
norteamericano estoy?… A diario, y sea o
no consciente esa actitud, lo anacrónico
resulta lo alejado de los modelos norteamericanos…
…¿De qué modo condenar, por ejemplo, a
los jóvenes de las clases populares que,
al americanizarse en diversos niveles,
creen así exorcizar su estruendosa falta
de porvenir?

Carlos Monsiváis, escritor mexicano.

…quizá no haya un tema tan importante de reflexión como el de la percepción
del otro, de lo otro, de lo que nos es extraño, y más aún de lo que nos es
extraño y próximo.

Hugo Hiriart, dramaturgo mexicano.

¿Qué son estos espacios?

Serán momentos (media hora, una hora, dos, según) que destinaremos a oír música, nada más. Crear espacios es destinar cierto tiempo y cierto lugar a hacer algo en especial. Un espacio de audición musical es la oportunidad para oír música que normalmente no hubiéramos oído.
Esos espacios, si se los practica con frecuencia, se vuelven internos. Vale decir que la persona incorpora de modo natural la posibilidad de juego, de silencio, de encuentro consigo mismo y con lo que le gusta.

Sus características

* Es un momento para oír, no se puede ocupar en realizar tareas.

* Todos pueden llevar música que les guste para compartirla con los demás.

* Hay que respetar el gusto de todos. Están prohibidos los juicios de valor, sea que se hagan como críticas o como bromas.

* Como profesores compartiremos la música que nos gusta. Dentro de ésta intentaremos llevar lo que
sea más inusual para el grupo. Explicaremos por qué nos gusta. Podemos estar muy contentos si lo-gramos contagiar nuestro amor por la música o por determinados autores. Nosotros tampoco podremos hacer juicios de valor, y menos aún: llevar una música porque la consideremos “más elevada”. Eso es una trampa, a nadie le gusta que lo “civilicen”, por lo tanto deberemos limitarnos a llevar, compartir, la música que sinceramente amamos.

* Como hay diferentes gustos, quizás tendría que haber más de un salón, para poder elegir ir a oír dis-tintos estilos. Si esto no es posible será bueno discutir con el grupo otras opciones.

¿Por qué es importante?

Somos curiosos por naturaleza. Cuando esa curiosidad está muy aplacada o no existe es muy probable que sea porque algo está frenando ese impulso vital de la conciencia: conocer y expandirse. Quizás miedo a los desconocido, autosuficiencia por ignorancia, inseguridad; no importa qué, algo adormeció aquella tendencia.
Es así que muchas veces nos encontramos con gente qué sólo gusta de tal o cual tipo de músi-ca. En realidad no es un problema que a alguien le guste determinada “música comercial”, por ejemplo. El problema es si sólo le gusta esa música. Si su sensibilidad está absolutamente embotada e imposibi-litada de disfrutar de otras que hay en el mundo.
No estamos hablando de “corregir el gusto estético”. Nadie tiene derecho a ponerse en esa acti-tud. Más bien pensamos que si una persona que ha recibido estímulos ricos es alguien abierto a conocer, a crecer; alguien que se cierra a lo nuevo, a lo distinto es porque no recibió buenos estímulos. Nadie prefiere un mundo pobre si conoce otras opciones. Está perfecto que alguien elija su pequeña aldea; pero mejor si lo hace después de saber que existe el mundo; y en él: miles de grandes y pequeñas aldeas. Y de todas esas, quizás cien son tan atractivas que a esa persona le gustaría quedarse en ellas sinceramente. Sería un ciudadano amante de su aldea por elección, con conciencia de mundo, desprendido de todo fanatismo.
Afortunadamente el goce estético no necesita dejar de gustar de una cosa para pasar a otra. Pue-de expandirse generosamente. Dedicar tiempo nada más que a oír música es una buena posibilidad para este trabajo, de la misma manera que se dedica tiempo para leer, para desarrollar el gusto por la lectura. Tenemos que crear espacios de audición para desarrollar el gusto por la música. No un gusto limitado por la moda o los prejuicios, sino una sensibilidad que pueda disfrutar de más opciones. Pero hay que crear ese espacio para que esa sensibilidad tenga la oportunidad de surgir.

El valor de los espacios de audición

Es como si a una persona le dijéramos: “No eres una herramienta que pasa por el mundo sin darse cuenta; ésto lo descubrirás cuando te detengas a oír, a tocar, a ver”.
Todos los días estamos rodeados por una infinidad de ruidos, pero si un día nos detenemos, ce-rramos los ojos y atendemos intensamente: ahí ocurrirá algo. Es probable que despertemos a otra sensi-bilidad del mundo.
Porque, teniendo en cuenta las citas que abren este capítulo, es nuestro deber crear espacios en los que aparezcan más de un “modelo posible”; espacios de audición que no dependan tanto de las leyes de mercado. Crear espacios en los que, aunque más no sea por un instante, se abran nuestras puertas a otras maneras de crear, a otros gustos, a otros maneras de ser, a otros mundos. Esa sensibilidad que nace, como nos señala Rodari, no despierta solamente para la música y el sonido.

del libro: “Taller de animación musical y juegos” (Luis Pescetti , Libros del Rincón, SEP; Mx, 1996)

click aquí para hacer comentarios (ahora hay 1)


Hacer un archivo sonoro – musical

12/01/2015

…Las dunas, tanto en Flandes como
más tarde en las islas de Virginia, con el
ruido del mar que dura desde el comienzo del
mundo; la humilde cajita de música suiza, que
toca pianísimo una pequeña aria de Hayden, y
que hice funcionar en la cabecera de Grace,
una hora antes de su muerte, cuando las palabras y
los contactos ya no la alcanzaban…

Marguerite Yourcenar

 

pdfPDF con el texto, click acá

 

¿De dónde surge la idea?

… Yo espero que estas páginas puedan ser igualmente útiles a quien cree en la necesidad de que la imaginación ocupe un lugar en la educación; a quien tiene confianza en la creatividad infantil; a quien conoce el valor de liberación que puede tener la palabra.El uso total de la palabra para todos me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo.

Así termina el prefacio de Gramática de la Fantasía de Gianni Rodari. Si lo adaptamos a nuestro tema tenemos ahí una guía excelente para nuestro trabajo:

– …a quien conoce el valor de liberación que puede tener el juego.
– …a quien conoce el valor de liberación que puede tener la música.
– …El uso total del juego para todos.
– … El uso total de la música para todos.

“El uso total de la música para todos” me invita a buscar toda la música que nos rodea. Ese no sería un mal primer paso. No hace falta ser un erudito en música, cualquier maestro puede.

¿Qué es un archivo sonoro-musical?

Es un registro de los sonidos y la música que habitualmente llega a nosotros. Más allá de que nos guste o no, es algo objetivo, lo que oímos todos los días: en la calle, la radio, etcétera.
Vamos a hacer un repertorio sonoro y musical, como cuando un negocio hace un inventario. Oiremos y anotaremos todo nuestro mundo sonoro, el que produce la naturaleza, el que produce el hombre. La idea básica de esta actividad es que tomemos conciencia y nos nutramos de nuestro entorno sonoro-musical. Valernos de lo más cercano. No buscamos enseñar nada sino detenernos a oír lo que todo los días oíamos sin prestar atención. ¿Cuál es el objetivo de esto?: despertar al mundo del sonido, desarrollar el gusto por la música.

Cómo hacerlo

Se trata en primer lugar, por ejemplo, de ver cual es toda la música que nos rodea. Haremos un relevamiento, prestaremos atención a toda la música que se oye en las radios y las televisiones de los niños de este salón.
Pegaremos unas hojas grandes para anotarlas ahí, o en un cuaderno. Si hay ganas se puede clasi-ficarlas, pero sólo si hay ganas.
Podemos seguir por ver cuales son las canciones que saben los niños de este salón. Las anota-mos. Habrá algunas que serán de amor, otras de campamento.
Luego veríamos qué música les gusta a los chicos de ese salón, que traigan discos y cassettes de sus casas. Oímos, al menos, una canción por niño. Anotamos.
Podríamos continuar así: que cada niño le pregunte a sus padres qué canciones les gustan, y cuales recuerdan de su infancia. Cuando volvemos a clase no hay que contarlas, sino cantarlas; una por niño cuando menos. Anotamos.
Lo que tenemos ahí ya es mucho, una enorme y diversa cantidad de estilos, nacionalidades, gé-neros.
Luego podríamos invitar a músicos que conozcamos (recuerden que siempre nos manejamos con lo cercano, lo que está a la mano). Les pediríamos que tocaran algo para nosotros, más allá de los gustos, con el afán de conocer. Anotamos qué y quiénes conseguimos.
Mejor que hacer un archivo musical es hacer un Archivo Sonoro Musical. Eso nos permite avanzar al terreno de los sonidos: tendremos que hacer un archivo de ruidos de nuestro salón, de la es-cuela, de la ciudad. Grabaremos y oiremos los más que podamos. Podremos separar:

* Sonidos producidos por los hombres.
* Sonidos producidos por las mujeres.
* Sonidos producidos por los niños.
* Sonidos de la naturaleza.
* Sonidos producidos por los animales.
* Sonidos producidos por máquinas o artefactos electrónicos.
* Otros.

Observen que nada más haciendo un relevamiento de la música y los sonidos que nos rodean habremos logrado ponernos en contacto y nutrirnos de un enorme mundo sonoro y musical. Este tipo de trabajo tan sencillo y al alcance de cualquiera, sepa o no música, es un buen paso hacia la musicalización y el desarrollo del gusto por la música.
No hace falta ir muy lejos, sin movernos, prestando atención a lo que a nosotros llega, nos en-contraremos con una incalculable cantidad de material para trabajar. Hay que tomarlo, oírlo, hacerlo circular por el grupo, cantar las canciones, imitar los ruidos.

Algunos contenidos que podemos sugerir

Se sienten alegres trineos de las golondrinas.
…y también vienen maullando las golondrinas
en procura de las flores que van floreciendo.
Hay mucho más movimiento y las vacas
empiezan a dar más leche y pasan más camiones
de Conaprole por la carretera.

“La primavera”, escritos por niños y
recopilados por el maestro J.M. Firpo

Esta especie de archivo, de relevamiento, lo iremos enfocando por partes:

* Música que pasan por la radio.
* Música que pasan por la televisión.
* Gustos musicales del grupo.
* Gustos musicales de sus padres.
* Canciones infantiles que recuerden.
* Preguntar a los padres por sus canciones infantiles.
* Músicos o grupos musicales que sean del pueblo o que accederían a ir a tocar y charlar con el grupo.
* Las canciones más lindas, más feas, más raras, que oímos en la semana.
* Sonidos de la radio y la televisión.
* Sonidos de nuestro salón, de nuestra escuela.
* Sonidos de nuestra casa.
* Sonidos de nuestro pueblo o ciudad.
* Sonidos de las afueras de nuestro pueblo.
* Preguntarle a los padres qué sonidos había antes. Cuáles ya no se oyen.
* Oír el silencio. El silencio de la escuela, de la casa, de la ciudad. ¿Son iguales todos los silencios? ¿Qué diferentes clases de silencios hay? ¿Cuánto es medio minuto de silencio? ¿Cuánto dura un minuto de silencio? ¿Alguna vez se quedaron 15 minutos en absoluto silencio? ¿Qué se siente?
* Sonidos que gustan, ruidos que asustan, ruidos que dan vergüenza, etcétera.
* Otros.

Un par de consejos (con perdón)

La lista anterior no es una indicación de qué orden hay que seguir, de ninguna manera. Una regla de oro es comenzar y seguir por lo que llama la atención, por lo que despierta la curiosidad.
Es preferible perderse de oír una canción o un ruido, que media hora de aburrimiento. Empiece por lo que más le guste o llame la atención, termínelo o interrúmpalo para pasar a otra cosa; luego re-grese o no regrese nunca. Atienda al clima de la clase como si usted fuera un actor que hace un uniper-sonal. A veces hay que dejar un tema, pasar a otro, para luego poder seguir con el anterior.
No se aferre a ideas rígidas del tipo: “de lo más fácil a lo más difícil”, “de lo sencillo a lo com-plejo”, “primero completamos una cosa y luego pasamos a otra”, etcétera. A veces es así y a veces no.
Quizás es un trabajo para hacer todos los días, quizás no y hay que hacerlo a lo largo de todo el año, apenas un poco cada semana. Siempre dependerá del entusiasmo del grupo y del profesor.
Recuerde que se trata de oír los sonidos, no de imaginarlos:
Nada de lo que nombremos será imaginado solamente. Esta es una actividad de la sensorialidad auditiva y no de la imaginación, por lo tanto habrá que oír todas las músicas, grabar los sonidos, imitar-los, reproducirlos como se pueda. Cerrar los ojos, oír, anotar. Somos exploradores que buscamos soni-dos, exploradores de ruidos. La única condición para hacer todo esto es la que nos impone la música: debemos oír. No nombrar, no leer listas, sino oír. Detenernos, hacer silencio y dejar que eso nos llegue. Despertar al mundo del sonido.

Despreocúpese de la ansiedad por hacer “cosas productivas”:
No hace falta “saber música” para conducir esta actividad. Atrévase a realizarla con su grupo si no hay profesor de música, o si lo desea. Nunca será tiempo perdido, sino mundo y vida sensible gana-da.
Tómese tiempo, no es una mera enumeración de músicas y sonidos. Es como si nos quisiéramos tostar con soles de distintas playas. No se deje llevar por la ansiedad de “no estar haciendo nada pro-ductivo”. Disfrute lo que pueda oír, como a un mundo nuevo. No se apure ni apure al grupo. Como dice Cavafy en una parte de su poema Itaca:

…………….
Pide que tu viaje sea largo.
Pide entrar en muchos amaneceres de verano
-con cuánta gratitud, con cuánta alegría-
en puertos que veas por primera vez;
detenerte en los mercados fenicios,
y comprar buena mercancía,
perlas y coral, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales, tanto como puedas;
visitar muchas ciudades egipcias,
y llenarte con las palabras de los sabios.

Siempre ten a Itaca en tu mente.
La misión de tu destino es llegar allí.
Pero por nada del mundo apures el viaje
es mejor que dure años………………

Olvídese de que “tiene que enseñar algo”: no tiene que enseñar nada, sino conocer y animar en el grupo la curiosidad por el sonido y la música. De dónde viene, de qué época, cómo se baila, cómo es el país en que se toca. Preguntarse y preguntarse cosas, siempre que sea con entusiasmo de conocer y no como tarea obligatoria.

del libro: “Taller de animación musical y juegos” (Luis Pescetti , Libros del Rincón, SEP; Mx, 1996

click aquí para hacer comentarios (ahora hay 1)


Ojos brillantes (o ¿de quién es la música clásica?)

24/07/2009

Pepe me acercó esta inteligente y conmovedora ponencia de Benjamin Zander (wikipedia: click acá), director de orquesta británico-americano. Es el director de la orquesta de la Filarmónica de Londres y miembro del Conservatorio de Nueva Inglaterra. Esta charla fue dada en Monterey, California en febrero del 2008, en la conferencia anual de Tecnología, Entretenimiento y Diseño (TED).

click aquí para hacer comentarios (ahora hay 10)


daily mobiles