Leer en una cultura de pares

13/06/2016

– ponencia de Luis en la Biblioteca Nacional de Colombia
miércoles, 1º de octubre –
“Comprendo bien la resistencia de los intelectuales a ver su pensamiento reducido, en consecuencia transformado, por las exigencias mediáticas. Es legítimo. Sin embargo, en muchas otras clases de circunstancias, académicos y filósofos practican una escritura opaca, lo que podría justificarse por una concepción del mundo jerárquica, elitista (guardar nuestros secretos entre sacerdotes iniciados), pero no si se adhiere a los principios del humanismo democrático.
Si mi doctrina me dice que hay que tratar al otro como a un sujeto, comparable al sujeto que soy yo, entonces nada justifica que me reserve una posición de privilegio en mi discurso, ayudando por un vocabulario hiperespecializado o por una sintaxis alambicada (… ) Escribir con la mayor claridad posible es una de mis reglas de higiene.”

Tzvetan Todorov (Deberes y delicias, FCE)

Recibí un correo que me informaba que mi charla debía durar 400 minutos. Asumí que era un error y que debían ser de… 4 minutos. Al tiempo llegó otro mail aclarando que esperaban una ponencia de 40 minutos… pero, en ese lapso, ya había considerado que no podía ser una charla de sólo 4 minutos, y preparé la que traje, la de 400 minutos. Pónganse cómodos.

Uno de los mitos sobre la infancia afirma que los chicos son caprichosos.

No es así, toleran menos las frustraciones, que no es lo mismo.

Si entendemos por capricho una conducta errática, inesperada, a la que cuesta encontrarle justificación o sentido, los niños son lo menos caprichoso que se pueda hallar.

Eso que los adultos llamamos “fantasía del mundo infantil” es sólo su mejor explicación disponible en ese momento, y puede que nos resulte graciosa, pero para ellos va muy en serio. Ese niño que le pide un juguete a su madre y, cuando ella se justifica diciendo que no tiene dinero, él replica “Pues, vamos al banco y lo sacás”, está dando su mejor teoría hasta ese momento, la mejor explicación del mecanismo. Luego la reemplazará por otra, y luego por otra, y así construye su mapa del mundo.

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Boletí­n nº 27

22/02/2013

Acacaban de criticarme


Hace unos años en un programa de radio de Buenos Aires comentaron con cierto escándalo mi texto Un cuento de amor y amistad, y el hecho de que figure en una campaña de lectura, porque dice la palabra caca.

Dado que no llamaron para informarse les escribí un breve correo ofreciéndome para debatir al aire, y dando mi teléfono, lo leyeron al aire, pero su comunicación tampoco se produjo (ni a la editorial y entiendo que tampoco a especialistas en el tema).

La asociación civil Periodismo Social, realizó un monitoreo (click acá) de más de 28.000 noticias dedicadas a la infancia durante el 2005. Una de las observaciones que se desprende al leerlo, es que cuando se da una noticia sin profundizar y en un lenguaje inadecuado, se estigmatiza al tema, proyecta una mirada distorsionada de los niños, y ayuda poco o entorpece.

Por eso no se trata de realizar una polémica de tono personal sino de aclarar, una vez más, esta posición y, además, ofrecer la liga a esa interesante documentación.

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Los gatos y los niños no siempre están disponibles

08/02/2013

Asumimos que los niños siempre están disponibles para un acercamiento, como si los imagináramos “vacíos de voluntad”… “son chicos”.
Así nos acercamos con besos, caricias, alzarlos, juegos, y en más de una ocasión nos responden con rechazo.
Nuestro niño interior, por decirlo amablemente, se siente rechazado a su vez, sólo que el envoltorio de un adulto de equis años, y diagnosticamos que “este chico, no sé qué cosa…”

 

Los chicos, como nosotros, agradecen que uno pida permiso, como en los pueblos cuando se dan unas palmadas para anunciar que uno está en la puerta de la casa.

 

Pidiendo permiso y ofreciendo: implica: “no doy por supuesto que soy bienvenido o que mi oferta es la mejor del mercado, o mejor de aquello en lo que estabas”.

 

Exactamente como el ejemplo que me contó Ignacio. Fue a una ferretería (tlapalería) y había un gato echado arriba del mostrador, la mascota de los dueños del negocio que, habían escrito un cartel arriba de dónde se echaba:
“Si mil gatos por día le hicieran una caricia sin preguntarle, ¿usted cómo se sentiría?”.

 

Tarea para el hogar: escribimos un cartel para cada uno de nuestros hijos, y para nosotros los padres:

el de los chicos:
“Si 15 niños por día …… (rellenar la línea de puntos) sin preguntarte, ¿cómo te sentirías?”

el de los padres:
“Si 4 padres por día ….… (rellenar la línea de puntos)  sin preguntarte, ¿cómo te sentirías?”

foto: MAteo Oviedo

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