Presentación tomada de la página de la Editorial FCE
A lo largo de veintidós cartas, el libro expresa con hondo lirismo el sentir de una joven ante su primer desengaño amoroso. Su vida, llena de expectativas, de pronto se ve desbordada por la falta de reciprocidad. A través de sus cartas, en prosa poética, la joven interpela e insiste ante su amado para entender. Quiere comprender, saber, explicarse qué ocurrió, qué alejó al Rey de la Cabina de su lado. La joven, Paloma, siente que el modo de distanciarse del mundo, en lo alto de una cabina de una grúa, se parece bastante a su desapego amoroso. Ella cree, intuye, se convence, de que él, Antonio, huye por temor al compromiso; pero no por un temor cómodo, sino por un exceso de responsabilidad. Al Rey de la Cabina le pesa la diferencia de edad entre ellos.
Baja de tu grúa a estirar los brazos.
Ven a ver cómo falla, también, la primavera.
Esta tarde han fracasado los árboles, los choferes, el alumbrado público,
los amantes, los jardines, el cemento, la lluvia, las monedas sucias, los locutores de televisión, el azul. Todos vaciaron su propia derrota y
¿sabes qué?
no pasó nada
nada
nada
nada.
Cartas al Rey de la Cabina es un libro para atesorar, un objeto bellísimo con imágenes muy evocativas que recuerda los diarios íntimos y los cuadernos de notas, solo que en esta oportunidad, es el escenario de una historia de amor como la que muchos de los lectores siguen añorando.
El viernes 30 de julio, a las 18:00, en la sala Horacio Quiroga de la 20ª Feria del Libro Infantil y Juvenil, se entregarán los Premios Pregonero 2010 a personalidades e instituciones que durante el año pasado se destacaron como difusores de la literatura infantil y juvenil en la Argentina.
El ciclo televisivo conducido por Luis María Pescetti será distinguido en el rubro Periodismo Televisivo, destacando la importancia de la televisión como productora y transmisora de un programa dedicado exclusivamente a la literatura infantil y juvenil y a sus hacedores.
El ciclo de Canal Encuentro, realizado por La lechuza producciones y grabado en la biblioteca La Nube, cuenta con la colaboración de su director Pablo Medina y la participación de Leonardo Sbaraglia.
El galardón tiene como objetivo fundamental dar público reconocimiento a los difusores de la literatura infantil y juvenil argentina, quienes desarrollan su vocación de manera persistente desde sus diferentes ámbitos de trabajo.
El Premio Pregonero fue instituido por Ediciones Colihue en 1990 como adhesión a la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires y, a partir de 1995, su organización está a cargo de la Fundación El Libro. La distinción consiste en una reproducción artesanal de La Andariega, la carreta del inolvidable titiritero Javier Villafañe, realizada en esta oportunidad por la artista María Sol Soto.
Los premios Fund TV (click acá) se entregarán el 5 de julio a programas que apunten al “mejoramiento de la TV desde el ángulo de su impacto educativo”, y en el rubro infantil están nominados:
“Cortos (micros) de Luis Pescetti”, Canal 7/Buenos Aires
“Los Peques, Crónicas de por Aquí Nomás”, Canal 10 Gral. Roca/Río Negro
“Noti Paka Paka”, Encuentro/Buenos Aires
En Mamá, quiero bis, el showman despliega su habitual humor y su inteligente comunicación con la platea. Por Juan Garff
Luis Pescetti es un showman por excelencia. Arma el espectáculo sobre la base de sus canciones, pero constantemente las interrumpe. Intercala comentarios y chistes, retoma el tema, vuelve a cortar la música, le habla a alguien en particular del público, sigue con la canción, propone que los espectadores se paren y le revuelvan el pelo a su vecino, llega al acorde final.
El recital se convierte así en una suerte de hipertexto, en el que los vínculos entre fragmentos diversos se establecen aparentemente en un orden aleatorio, que responde sin embargo a una singular lucidez conceptual. Pescetti maneja los códigos comunicacionales de la cultura contemporánea para establecer una relación de complicidad estrecha con su público. Pero lo hace con una percepción aguda de lo que ocurre en la platea, lo que le permite, por ejemplo, detener todo el fervor para dedicarle una canción a una niña en la segunda fila, a ella en exclusiva. Y no es una formalidad, sino que genera un momento intimista en el show que la niña seguramente guardará por largo tiempo en su memoria.