Boletí­n N° 8

17/10/2005

Luis en la radioHoy enviamos el boletí­n número 8, que incluye, además de la lista de lo que publicamos aquí­ en los últimos dí­as, un texto escrito por Luis para esta edición. Aquí­ lo reproducimos, para que puedan leerlo quienes aún no están suscriptos. (Los que quieran suscribirse al boletí­n pueden mandar un mensaje en blanco a luispescetti-on@mail-list.com. Van a recibir un mensaje pidiendo confirmación: respondan a ese mensaje sin cambiarle nada, y ya está.)

Un cero con un cero y otro cero

Llevo dí­as sintiendo que deberí­a escribir un boletí­n, pero sin que la musa aparezca, o a lo mejor apareció… pero yo habí­a ido al súper, y no es que las musas no vayan al súper, a veces están ahí­ y atienden la caja, o colocan tu compra en unas bolsas, o son unas viejitas que se roban algo; y las ves y algo se te ocurre… resulta que era la musa. La musa es lo que te llama la atención, te irrita, te conmueve, básicamente eso que no te podés guardar para vos mismo.

Pero también ocurre que las musas se cansan o se ausentan o a uno se le cierra el agujero de la cabeza, o se nos endurece el corazón por algo que nos pasa o por algo que no nos pasa, se nos endurece el corazón, y la musa después nos dice: que tocó el timbre, pero no atendió nadie. Pregúntenle a Serrat cuando escribió la de No hago otra cosa que pensar en ti; o a Silvio Rodrí­guez: por qué escribió la del Unicornio azul.

Uno podrí­a decir: “Que se calle, si no tiene nada para decir, que se calle.” Y es cierto, eso hay que hacer. Uno lo hace, pero ese silencio a veces dura más de lo que imaginábamos y nos asustamos. “Al amor no hay que forzarlo”, tal cual, pero si el amor se demora uno se pregunta: “¿Qué pasa conmigo?” Es lo mismo: al no tener canciones o cuentos o inspiración, uno se asusta porque no se reconoce. Y por eso necesita contar algo, aunque no tenga nada para contar, para ser el que uno conoce, para recuperarse.

Vladimir Maiakovsky, un poeta ruso (“Poesí­a y cómo se hacen los versos”), afirmaba que los inicios de un poeta son más fáciles porque escribe con toda su experiencia de vida; luego debe salir a recoger nuevas experiencias porque el bagaje inicial se agota. Debemos nutrirnos, al punto que sugerí­a ir con un cuaderno y anotar aquellas imágenes o hechos que impactan en nosotros, y así­ llenar las propias bolsas de imágenes y experiencias frescas.

No hay que imaginar a las musas como a unas gordas en medio de vapores, sudando en cuevas escondidas. Son ese soplo fresco, que a veces oí­mos y a veces ni le prestamos atención. Soplar sopla, pero fuimos nosotros quienes no lo tomamos como lo que era: una idea a desarrollar, una nueva manera de ver un problema. Me voy a poner aún más pedagógico: el mayor problema de creatividad (en el trabajo, en la propia vida) no es que no se nos ocurren ideas, sino que pasan por delante y no las advertimos.

Otras veces no es que la musa viene y no nos encuentra. Es, sencillamente (y nada sencillamente), que hay silencio en uno, no un pico creativo, sino una meseta, un llano de dí­as que pasan y pasan sin novedad, como trenes que vienen y se van sin que llegue la persona esperada. Rulfo (autor mexicano) escribió, y luego no escribió más. Y como él tantos. J.D. Salinger (autor estadounidense). Muchos. ¡Hay que soportar el propio silencio, o que uno ya dijo lo que debí­a decir!

En mi caso por momentos lo soporto, y por momentos no, me fugo del silencio. Camino por la casa, me preparo un mate, hablo por teléfono, me digo que hay que arreglar el techo, me quejo de que tengo demasiados correos por contestar, y le hecho la culpa a que tení­a que ir al banco, a que se hizo la hora de comer. Repaso lo que hice este año, y me convenzo de que no está mal. Me repito que hay que leer, hay que oí­r música y leer, cuando uno no escribe. O descansar y no hacer nada, pero eso me cuesta más. Padezco estos silencios de la hoja en blanco. ¿Uno deberí­a disfrutar su trabajo? Sí­, pero es tan tonto y simplista afirmar que algo tan intenso y de tanto compromiso deberí­a parecerse a las vacaciones o a una pelí­cula feliz. No es así­.

Leo un libro de entrevistas a Wim Wenders (“El acto de ver”), el cineasta alemán. Cuenta que la tarea de producir una pelí­cula le deja entre un 20 y un 30 por ciento de energí­a para hacer la pelí­cula; que lo que menos le gusta es escribir el guión, que a eso verdaderamente lo padece. ¡Qué alivio sentí­ al leer esa honesta declaración! Cuánta visión idealizada nos entorpece el trabajo que elegimos.

Mi amigo Carlos Varela, pintor, se obsesionaba tanto trabajando un cuadro que se desesperaba cuando no le salí­a, y mordí­a un trapo, ¡y una vez mordió un jabón de lavar la ropa!

Pocas cosas tan frustrantes como lanzarnos a lo deseado pensando que no habrá frustraciones “porque es eso tan anhelado”. Imaginamos que como es el paraí­so (la casa nueva, la pareja nueva, el libro nuevo, el nuevo paí­s, el hijo recién nacido), aquello que tanto soñamos: bastará con llegar y punto. Lo demás será coser y cantar. Pero no es así­. Si alguna cosa como el Paraí­so existiera, nuestra primera exclamación serí­a: “Me imaginaba otra cosa.”

A lo que amamos, lo que elegimos, incluso a eso (es más: por eso mismo, por ser lo más soñado) lo acometemos con mucho más que con todas nuestras fuerzas: con todo nuestro ser. Es decir: con nuestras fuerzas, pero también con nuestras flaquezas, alegrí­as y pesares, mal humor, rechazos, intolerancias, chispazos encendidos de entusiasmo, expectativas desmesuradas, deseos de que nos salve, de que nos cargue en brazos o de alzarnos con ello. Es decir, otra vez: con eso de lo que estemos hechos, nuestra sustancia, con todo nuestro ser. Con eso enfrentamos incluso a lo más deseado, a aquello que hayamos concebido como nuestro paraí­so, nuestra tierra prometida, nuestra meta, nuestro amor.

Todas estas vueltas para contarles que, igual que mi amigo Carlos, e igual que todos en algún momento, estoy en eso: mordiendo mi pan de jabón.

Luis Pescetti

P/D: les mando un cuadro de Carlos Varela, con su generosa autorización para compartirlo.

Pintura de Carlos Varela

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¿Comentarios? (ahora hay 28)

¿Comentarios? (ahora hay 28) en “Boletí­n N° 8”

  1. El 23/11/2005 elena escribió:

    Mi hija -bueno y yo -quería verte en el concierto que vas a dar en Querétaro, en el Fray Luis de León y nos dijeron que era “un evento privado” y que no aceptaban gente “de fuera de la escuela”. ¿No podrías dar un concierto en Querétaro -tal vez otro día- para la gente “de fuera del fray luis” que también queremos oirte en vivo?
    Ojala se pudiera hacer un evento “público” por acá, también existimos.

  2. El 24/11/2005 pool escribió:

    El esfuerzo realizado estara siempre compensado bajo la mirada de Dios y, a Dios tengo mucho que agradecerle y nada, nada que reprocharle. Luis, tu traes luz a los espacios grises y confusos de mi persona y de mi familia. Tienes que encontrar tu equilibrio y seguramente estas en este proceso pero del lado obscuro. Te admiro en demasia y aunque soy un tipo casado y con un baby, me emociona que estes ahi del otro lado y que quiza, quiza puedas leer esto. Tomate tu tiempo y recuerda que a mi familia y a mi creemos en tu trabajo.-chau-

  3. El 06/12/2005 ma. dolores alanís escribió:

    HOLA QUERIDO LUIS.: soy una admiradora tuya del D.F. Desde hace muchos años te seguimos, mi hija se llama Mariana Zúñiga, mi esposo es pintor y escultor, yo escrib poemas y soy cuenta cuentos, me dedico a promover la lectura en un Libro club “colibrí” del sur de la cuidad (Tlalpan)¿ Te acuerdas que nos prometiste el libro del Ciudadano de tus zapatos? son muy breves las temporadas que estás en México, Lastima!! Te vimos en el museo de culturas populares pero teníamos mucha prisa ese día… ojalá podamos comunicaros por mail. Te queremos mucho. Gracias por tu amistad.que tengas paz y felicidad. besos:LOLA.

  4. El 08/12/2005 Norita Linda escribió:

    Luis:

    El último boletín que recibí fue el 6, cuando fuiste a Cádiz, España. Desde entonces me quedé esperando noticias tuyas. Me volví a inscribir en tu página para recibirlo. De cualquier forma sigo consultando y aquí nos escuchamos.

    Saludos,
    Nora

  5. El 18/12/2005 noe escribió:

    hola Luis, hace mucho queria agradecerte por este boletin+, en el momento en que lo lei no corria con la mejor suerte , mucho menos con la mejor musa , asi que mientras ocupaba mi tiempo en la compu, para no pensar en el problema derrepente aparecio una buiena solucion :morder el javon ,no!!jaja. no encontre la solucion pero me hizo muy bien sentir que eso le pasaba tambien a otros y que no era definitivo(gracias a dios), es logico pensar que le pasa a todo el mundo pero en esos momentos parece que no se te ocurre y que no tiene finh .
    muchas gracias por los boletines y por el progframa de radio , otro dia te escrivo con mas tiempo
    espero que sepas que esa falta de musa no fue solo una falta de inspiracion , sino que gracias a ella otros, que quiza como yo se encontraban igual que vos , encontraron un poquito de alivio en tu boletin

  6. El 24/10/2006 JOSE LUIS MARTINEZ escribió:

    Me encantaria saber donde serán tus futuras presentaciones, soy profesor y despues del canal once y tus libros de natasha nos hemos acercado nuevamente por un cd que le regalo una amiga a mi pequeña hija.
    Y obviamente morimos de ganas de verte en vivo. gracias

  7. El 24/09/2007 olga escribió:

    como se llama el cuadro?
    contestame por favor!
    a mi correo —-@—-

  8. El 15/06/2017 daniela escribió:

    hola soy Daniela y me gustaria mucho recibir los escrito y boletines de LUIS PESCETTI, GRACIAS

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