No, gracias
26/01/2009
(Del libro Nadie te creería)
A Jorge Avigliano
Cierta vez un niño despertó con el deseo de cambiar, de ser bueno. Decidió pasar a ser un niño del que todos estuvieran orgullosos: sus padres, sus hermanos, sus vecinos, su ciudad. Incluso su país, orgulloso de contar con un niño tan bueno entre los suyos.
Bajó de la cama de un salto, oyó que su hermano se estaba bañando y ofreció acercarle la toalla:
- No, gracias (le respondió desde debajo de la ducha).
Se vistió y corrió hacia la cocina, encontró a la mamá colocando las tazas en la mesa.
- ¡Te ayudo!
- No, mi amor, gracias.
Ofreció sacar a pasear al perro, pero ya regresaba su padre que había hecho eso y le dijo:
- No, gracias.
continúa…
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