Explicación de un dilema (Prólogo uno)
30/06/2008

(Del libro Querido Diario (Natacha))
Natacha no sabía que Virginia Woolf había dicho que, para escribir, toda mujer necesita dinero y un cuarto propio, por lo tanto sólo quería un cuarto propio.
En un diario asoma el intento de construir la intimidad, el encuentro con uno mismo y con las propias experiencias. Uno mantiene diálogos, pero interiores.
Aprender a estar solas, sin ser un náufrago, y lograr que las voces que acudan a la soledad sean compañeras.
Poder cerrar la puerta, y no sólo a otras personas, sino también a los miedos, a las amenazas imaginarias. Estar amigablemente a solas.
Pero, ¿cómo conseguir privacidad cuando uno quiere que lo miren?
Natacha se enfrentaba a ese dilema: ¿cómo tener privacidad, y sentirse querida todo el tiempo? ¿Cómo tener un cuarto propio, con una puerta que ella cierra cuando lo desea, pero no sentirse sola en el universo?
¿Cómo resuelvo esto? Muy sencillo: debe lograr un lugar lejos de la mirada de sus padres, sobre todo de su mamá, pero sin que su mamá deje de mirarla. Y listo.
Y, desde el lugar de la madre: ¿cómo aguantarse que la hija, el hijo, encare semejante paso? ¿Cómo hacer para no ofrecerle un tecito, cuanto menos? ¿No querés un vasito de agua? ¿Un sandwichito?
Nada fácil pero, como todo, en algún momento comienza.
Hola Luis,
Me imagino el problema de Naty al tener que resolver está cosa, que no es nada del otro mundo pero igual es una cosa de locos. Cuando pasamos por una situación asÃ, los adultos optamos por renunciar a una de las cosas-deseadas-queridas para tomar la cosa-no tan deseada-pero mejor. A veces ni nos damos cuenta el momento en el que vamos sacrificando con justificaciones “razonables” los más ocultos anhelos y que con ello también se va lo mejor de nuestra infancia: Creer que todo, en cualquier momento y de cualquier forma existe, y si no existe, lo podrÃamos crear… y que eso es suficiente para existir el resto de la vida.
Saludos Nat, si sé de algún lugar te lo haré saber… avisándote desde allá.
Hola Luis…me dejaste pensando… muchas veces esa decisión todavÃa tenemos que tomarla cuando jóvenes y en ocasiones no es situación sencilla. Se crean culpas y hay que trabajarlas para dar el paso…porque luego no es la mamá la que ofrece el sandwichito, sino la hija la que siente la acostumbrada necesidad de recibir el sandwichito.
Saludos, Luis, y un sincero y gran gracias como siempre.
Luego del brillante planteo de Mike ,voy con una simpleza. Y si no hay puerta para cerrar porque uno vive en un ambiente?
To be or not to be pero fÃsicamente es la cuestión. No claro que no es
fácil de mi parte de madre hablo.
Cuando era chica siempre encontraba lugares para escaparme,el tanque de agua o el placard, detrás de un mueble grande. . . Además entre el cuarto y la cocina habÃa muchos metros de libertad
BUENA SUERTE¡
en mi infancia las cosas se dieron como se dieron y yo tendria unos cuatro años cuando los adultos que me cuidaban tuvieron que seguir sus vidas (trabajar si o si), asi que si bien en un principio la soledad me dolio, me enseñaron ellos sin planearlo, que la vida estaba en mi, que la felicidad la elije uno y que puedo imaginarme todo lo que deseo. Tuve tardes enteras para soñar.Es un caso extremo pero hoy en dia me sorprende como muchos niños no saben jugar solos y necesitan que se los anime en un cumpleaños.
Sus comentarios son muy realistas y me agradan en lo general. Particularmente hablando, soy amigo de la soledad y ella es mi amiga. He aprendido a descubrirme gracias a grandiosos diálogos internos, a numerosas preguntas que aun muchas de ellas no tienen respuesta. El ser asocial es el modelo ideal de Juan Jacobo Rousseau, si quieren mas información sobre sus pensamientos haganmelo saber y les amplÃo el panorama, es interesantÃsimo su planteamiento sobre “El origen de la desigualdad de los seres humanos”.
Arturo,
Yo soy ese ser que desea saber más del ser asocial, no vaya a ser…
Cintia y Ady, es verdad, la soledad obliga a crear espacios de silencio hasta en los lugares menos imaginados. Cintia, a mà me pasó algo parecido a tà en mi infancia, los adultos tuvieron que vivir su vida, lo curioso es que luego mi madre, ahora, después de veintitantos años, se sigue preguntando porqué tengo esa espantosa “manÃa” de meterme en mi mundo asà sin más, como si el real no me fuera suficiente.
Mike si “EL REAL FUERA SUFICIENTE?” QUE ESPANTOSO¡
lA IMAGINACIÓN AL PODER Y EL AMOR TAMBIÉN¡
Abrazos
Siempre tuve dos mundos… uno, el real y obligado… otro, el imaginario, el que me llevo a cuestas, el que incluye los personajes y situaciones que deseo que sucedan. Y ese es mio!! y actúa como contrapeso al otro mundo que “a veces pesa”.
Soy de esas personas sociabiliiiiiiisimas, de las que en cuestión de segundos entabla una charla interesante con cualquier desconocido, y por esas cosas de la vida, por un abandono, tuve que estar sola por un buen tiempo, y descubrà que ahi, en el fondo del silencio y las ausencias…¡estaba yo!!!
Chicos (as):
No pero, la verdad es realmente padrÃsimo estar en dos mundos a la vez. Es como tener dos alternativas para existir. Me encantó Mar, yo también tengo una dimensión desconocida donde en todo puedo ser protagonista hasta de cualquier barbaridad!
Y me parece que escribir es una excelente fuga para lo que no cabe en este mundo RE-AL.