Querida sobrina:
Espero que al recibir ésta te encuentres bien. Yo estoy ma-ra-vi-llo-sa. Siempre me acuerdo tanto de todos ustedes, y el otro día me dije: ‘‘¡Ay! Qué vergüenza, qué abandonada que la tengo a esta chica’’. Así que me decidí y me voy a pasar un mes con ustedes.
Tu Tía.
Querida tía:
¡Qué alegría recibir su carta! Realmente no esperábamos que se acordara de nosotros; pero, ¡qué pena! Mi casa es muy chica y no podría ofrecerle las comodidades que quisiera. No sabe cuánto lo lamento, pero seguro que no va a faltar oportunidad. Un beso grande de su sobrina que tanto la quiere.
Su sobrina.
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1) click para agrandarla
2) botón derecho del mouse
3) sale un cuadro y dice: “guardar imagen como”
4) la guardan en su propia compu y la ven toda la eternidad que quieran y en grande
(1970) For a while, (Por un momento) de Bob Gaudio, Jack Holmes.
Perdida en el día a día cambié de camino (tomé otro rumbo), con una risa, un saludo amable, una pequeña charla (una charla sin importancia) con los que conozco, olvidé que no terminé con vos, por un momento (en el sentido de que aún no lo superó, “que sigue enganchada”).
Una señal, una mueca cómoda, una sonrisa donde ponerlas; con historias de otras vidas para escuchar, y con algo de trabajo que debo terminar, olvidé que no terminé con vos, por un momento.
Los días pasan sin sentimientos vacíos hasta que recuerdo que ya no estás. La gente me dice “Necesitás compañía, cuando tengas algo de tiempo libre salí a pasear y encontrá un amigo”. Olvidan que no terminé con vos, por un momento.
Este es un artículo que EnriqueValiente Noalles publicó en La Nación. Habla sobre un fotógrafo y el blog que escribe para contar los últimos días de su padre.
Como podrán imaginar es muy conmovedor, y una gran lección sobre tantos aspectos: sensibilidad, humanidad, la belleza de lo pequeño e íntimo. El amor filial, el adiós al padre, los límites de la vida. También: una gran lección de relato mínimo, de recuperación de la voz más personal, y la que no busca aplausos ni medición de audiencia. Por lo tanto, una buena razón de esperanza en estos días.
No dejen de visitar la página de Philip Toledano, el fotógrafo. A continuación, el artículo.
“En los últimos meses de la vida de su padre, de 97 años, el fotógrafo inglés Philip Toledano comenzó a escribir un blog personal, compuesto por fotos y pequeñas narraciones, en el que se proponía registrar su relación con él por los días que les quedaran juntos. Las fotos, no más de 45, acompañadas por algunos textos, son de una gran sencillez. Rostros de su padre, un marco de foto con el tiempo detenido en otra parte, un vaso, una mesa, algunas páginas garabateadas. No hay maquillaje, no hay embellecimiento, no hay trucaje. Está allí la inevitable austeridad de la vejez, momento en que el mundo se contrae y reduce a unos pocos objetos. La misma casa, el mismo decorado, sumados a una espera cuyo sentido desconocemos. Era una experiencia íntima y nunca pensó que más que algunos pudieran interesarse en ella. Pero, en uno de esos fenómenos que produce a veces la web, y aunque sólo le había contado a pocos amigos acerca del blog ( dayswithmyfather.com : click acá ), ingresaron a él en los dos primeros meses más de medio millón de personas, número que superó luego el millón. Y comenzó a llegarle una lluvia de mails de todas partes del mundo con historias de gente que le hablaba acerca de sus propios padres o abuelos.