archivo de 05, 2008

Para: el mas capo / de: Marce Manucci

29/05/2008

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Charlando un rato

22/05/2008

(Del libro El pulpo está crudo)

Mire, Don Carlos, lo que son las cosas, si parece que fue ayer que tomé setenta pavas de mate…

- No puede ser cierto…

- ¡¿Qué cosa?!

- Lo de las pavas, Don Santiago, es bolazo.

- ¡Qué va a ser bolazo! Como veinte pavos me comí, de un solo saque… y no sólo pavos, chanchos también.

- ¡Qué chancho ni chancho! Usté dijo pavas, pavas de mate.

- No puede ser… no puede ser, si yo mate no tomo

continúa…

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Se ha demostrado, cientí­ficamente

16/05/2008

Se ha demostrado, científicamente,
que casi todos los días (utilizamos la palabra “casi” para no abrumarlos con datos)…
que casi todos los días nace un niño y muere un viejo en cada uno de nosotros.
No pasan dos o tres días en que no haya nacido un niño adentro nuestro o en que no haya muerto un viejo
en nuestro interior también.
Muy excepcionalmente se dan épocas en que dos o tres nacimientos ocurren consecutivamente y, curiosamente,
sin que se observe ninguna muerte en esos días.
Y, excepcionalmente también, puede darse una triste secuencia de viejos que se despiden, uno después de otro, durante dos o tres días, sin que nada nazca ni se renueve en nuestro interior.
Pero lo normal es que muertes y nacimientos se sucedan y hasta ocurran juntos, todos los días o cada dos
o tres días como mucho.
Tal es lo que nos informan los laboratorios más serios, más fiables y avanzados.
Por lo tanto no debe sorprendernos si cuando hicimos más lentos nuestros pasos y bajamos el tono de voz, y nos detenemos pensativos en el breve duelo del viejo muerto de ese día,
no debe extrañarnos si oímos un llanto nuevo y, aunque ahí deberíamos quedarnos, si el respeto, la tradición o cómo se llame nos indicaba un momento de luto y de silencio,
nada debe extrañarnos que un niño naciendo en nuestro interior nos llame imperiosamente,
y debamos acudir, y sea sano y necesario hacerlo.
Y, por favor, que no haya leyes ni gestos severos, ni buena educación que nos impidan recoger ese niño en brazos y acunarlo,
porque no hay buena educación que valga, ni sentido de la oportunidad que valga, ni tino,
ni buen tacto, cuando la vida llama.
Y hasta el viejo, tibio en su amorosa mortandad, puede que sonría en su lecho, y dance
su alma en las alturas de la luz que lo remonta.
Así, como el ciclo de la lluvia: luz baja, luz sube.
Luz que baja. Luz que sube.
Podemos enseñarlo en las escuelas.

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Batman? Superman? ¡No!

14/05/2008

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Los señores…

05/05/2008

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